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miércoles, 6 de agosto de 2014

¿QUÉ HACER SI USTED QUIERE DEJAR SU TRABAJO?

¿Qué hacer si usted quiere dejar su trabajo? Es una pregunta que encontré en sitio sobre embarazo y maternidad, a diferencia de lo que cualquiera pudiera pensar, no se trata realmente de un consejo para aquellas mujeres que específicamente han declarado no querer seguir trabajando después de su parto, por el contrario, el texto que acompaña a la pregunta es:

Qué hacer si usted quiere dejar el trabajo


"Si usted tiene la opción de dejar su trabajo, lo más recomendable es que lo haga. No tenga miedo de disfrutar de ser madre, de recuperarse del parto y de volver a su talla ideal con toda la tranquilidad. Ya tendrá tiempo para regresar al mundo laboral con su hijo más grande y, por ende, más independiente."

Es una tendencia que se ve mucho últimamente en blogs de crianza: Posterga tu vida para que cuides a tu hijo, ya tendrás tiempo después de hacer lo que quieras.

Un consejo que por supuesto sólo se le da a la madre, nunca al padre. Nunca jamás se le pediría a un hombre que dejara su vida profesional para dedicarse a sus hijos, que postergara sus posibles éxitos, oportunidades de ganar un ingreso mayor, algún ascenso, o simplemente ganar el dinero para sustentar a su familia, para dedicarse a la vida familiar, eso sería inconcebible.

Se presume de alguna manera que el trabajo de la mujer es menos importante, que sólo es "una ayuda", que puede postergarse sin problema alguno.

Cuando se trata de la mujer, la cosa cambia, a ella si se le sugiere que deje su trabajo, que "ya habrá tiempo después", que su vida y sus actividades no son tan importantes como su hijo, después de todo alguien debe cuidarlo y se asume de inmediato que esa persona debe ser la madre.

Interesantes consejos, pero en la vida dejar el trabajo suele significar un retraso en el desarrollo profesional. Si la madre decide dejar el trabajo para cuidar de sus hijos estará en desventaja cuando, años después, se quiera reincorporar: se le pregunta por qué dejó de trabajar tanto tiempo, se considera que esa ausencia la deja sin experiencia y capacitación suficiente (el cuidado infantil sigue sin considerarse un trabajo real en el mundo laboral remunerado), sin importar su preparación académica los trabajos que acaso pueda conseguir serán los más básicos, es como empezar de nuevo, es más difícil, es casi siempre con un salario más bajo.

Esas recomendaciones puede que sean más funcionales para mujeres cuyo trabajo es de por sí poco remunerado y sin mucha calificación; pero qué pasa con aquellas que son profesionistas: abogadas, arquitectas, consultoras. En mundo laboral tan competitivo, ¿es realmente justo recomendarles que dejen su trabajo porque no es más importante que la vida de su hijo?.

Si la vida de los hijos es más importante que cualquier otra cosa, entonces estas exigencias deberían hacerse también al padre, que participó activamente en la concepción y que se supone quiere a su hijo en igual medida: que deje su trabajo, que consiga uno de medio tiempo, que aprenda a postergar en la vida.

Si en cambio la vida profesional es tan importante como la vida familiar (al fin al cabo todos y todas tenemos derecho a un ingreso para mantenernos y mantener a nuestra descendencia), entonces NO se debería sugerir a nadie que abandone su trabajo, sino EXIGIR al trabajo que otorgue facilidades para compatibilizar la vida familiar.

O bien, si se va a pedir a las mujeres que "posterguen" la vida laboral remunerada, entonces que se empiece a contabilizar el cuidado como lo que es, un trabajo real en donde adquieres habilidades y capacitación, que se remunere para que hombres y mujeres puedan cuidar de sus familias sin estar desprotegidos. Porque además hay que decirlo, hay mujeres que decididamente se dedican al trabajo de cuidado (entiéndase cuidar y educar infantes) y que no tendrían que pasar por la dependencia económica por esa razón.

Nuevamente, y ya lo hemos mencionado antes, depender económicamente del varón es depender de la suerte y la buena voluntad. De que te "toque" un buen hombre que acceda a mantenerte sin echártelo en cara. Las que no tienen esa suerte deben trabajar para vivir. De manera que es poco apropiado, por decir lo menos, decirles que deben dejar de trabajar.

El acceso al empleo es un derecho de todos y todas, independientemente de nuestra situación familiar.