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viernes, 26 de junio de 2009

Características comunes en los hombres agresores

Es evidente que no todos los hombres son iguales, pero sí tienden a compartir, en distintos grados, muchos elementos en torno a aspectos como la sexualidad, el uso del alcohol o el manejo de sentimientos.

El espacio emocional es menos desarrollado en el hombre, no por razones biológicas, sino porque la sociedad así lo permite. Lo ve con recelo porque las emociones le hacen sentir que va a perder el control de sí mismo y se siente vulnerable. Por tanto, las evita y reprime lo más posible.

Todo este esfuerzo es realizado con el fin de ser un "súper" hombre y demostrar que es superior. Esta idea es una construcción externa, social, impuesta.

La sociedad dice que sentir es sinónimo de debilidad y sólo interesa a las mujeres: "no chille, usted es hombre" o "aguántese como los machos". Cuando el hombre intenta llenar este molde de macho, enfoca toda su atención a las expectativas externas de ser superior a su mujer, hijos e hijas y a todas las demás personas.

Esto no quiere decir que no sienta o no tenga emociones, es sólo que prefiere no hacerles caso. La consecuencia es que la mayor parte del tiempo tiene conflictos en esta área. Pero como es de débiles sentir, entonces prefiere tratar de demostrar constantemente que no tiene miedo ni dolor, que le importa poco lo que suceda porque considera heroico y masculino sufrir sin quejarse.

Sin embargo, las emociones están presentes, y el hecho de contenerlas y no poder expresarlas como las siente es un proceso doloroso y confuso. ¿Qué hace con el amor que siente y no puede expresar porque sería mostrar su lado débil? ¿Qué hace con sus afectos si no puede mostrarlos a quienes ama o cuando un ser querido muere y él no debe llorar porque es hombre? Se siente frustrado, impotente, inquieto, se aísla de un contacto real, desarrollando una coraza que lo muestra como alguien que no siente, indiferente, que no ama.

En situaciones en las que el hombre se siente sin poder e inseguro, no expresa su ira y frustración o las enfrenta de formas convenientes a la circunstancia; sin embargo, donde sabe que no habrá dificultades o consecuencias de lo que hace (con su esposa, en el ámbito familiar, con su pareja) puede llegar a mostrarse violento y prepotente. Es así como suple una carencia personal con abuso de poder sobre otra persona. En general hay muy pocas consecuencias sociales negativas para esta conducta, por lo que se siente seguro repitiéndola una y otra vez. Es importante ver que éste es un conflicto interno y por tanto la pareja no tiene como influir en el cambio de esa actitud.

Los hombres no están locos ni fuera de sí cuando llevan a cabo un acto violento. Si realmente se lo proponen, los agresores pueden cambiar, pueden aprender a contactar sus emociones y necesidades, a relajarse, manejar y controlar su cólera, cuestionar sus afirmaciones, a aceptar sus fallos y no culpar a otras personas. Pero todo esto requiere un esfuerzo por lo que muchos hombres deciden no cambiar y seguir negando la agresión, la cual, dicho sea de paso, está bien apoyada por muchos sectores sociales.

Se puede establecer una combinación de características comunes que están asociadas de forma más o menos constante con el maltratador doméstico. Se podría afirmar que los hombres que en su infancia hayan sido testigos de experiencias de maltrato, que no están trabajando, que tengan rasgos de personalidad antisocial y depresiva, que abusen del alcohol y/o de las drogas tienen una probabilidad mayor de ejercer maltrato contra su pareja.

La combinación de un estatus ocupacional bajo y el abuso del alcohol aumenta en ocho veces la probabilidad de aparición de conductas violentas. Sin embargo, éstos sólo son indicadores, variables que en ocasiones están presentes, no son la causa de la violencia ni es necesario que forzosamente estén para que se dé el acto violento.
Dentro de la población de maltratadores se han podido identificar dos tipos principales de agresores, los dominantes y los dependientes. Los maltratadores dominantes muestran, con mayor frecuencia, rasgos de personalidad antisocial, y son los que ejercen las conductas más violentas tanto dentro como fuera del hogar. Por otra parte, los maltratadores dependientes tienden a ser depresivos y celosos y ejercen la violencia únicamente en el ámbito doméstico.

Los datos escogidos de entrevistas clínicas ponen de manifiesto que en la mayoría de los casos de maltrato doméstico las primeras agresiones físicas empiezan durante el período de noviazgo o al principio del matrimonio. Una vez que ha surgido el primer episodio de maltrato, y a pesar de las muestras de arrepentimiento, la probabilidad de nuevos episodios (y por motivos cada vez más insignificantes) es mucho mayor. Muchos maltratadores pueden permanecer por tiempo indefinido agrediendo psicológicamente a sus víctimas, en otros casos el maltrato psicológico va en aumento, sumándose a estos actos la violencia física.

lunes, 8 de junio de 2009

Convocatoria carrera IPNONCE K 2009 "No a la violencia"

Conmemora con nosotros el Día del Politécnico y celebremos el 50 Aniversario de la Unidad Profesional "Adolfo López Mateos" y el 50 Aniversario de Once TV México. ¡No te quedes fuera y forma parte de esta tradición! ¡Prepárate, inscríbete a tiempo y participa en el sorteo de 2 automóviles último modelo!
Fecha: Domingo 14 de junio de 2009
Lugar: IPN Casco de Santo Tomás e IPN Zacatenco
Salida: 8:00 hrs. 11 km
7:30 hrs. 5 km

Ramas: Femenil y varonil

Cupo 11 Km: Limitado a 6,000 corredores

Cupo 5 Km: Limitado a 1,500 corredores

Distancias:

11 Km. Carrera oficial (IPN Casco de Santo Tomás al IPN Zacatenco)

5 Km. Caminata recreativa (Circuito en la Unidad Profesiona "Adolfo López Mateos", IPN Zacatenco).

Categorías:

15 a 19 años, nacidos entre 1990 y 1994, rama femenil AF, rama varonil AV

20 a 24: Entre 1985 a 1989, BF, BV

25 a 29: Entre 1980 y 1984, CF, CV

30 A 34: Entre 1975 y 1979, DF, DV

35 a 39: Entre 1970 y 1974, EF, EV

40 a 44: Entre 1965 y 1969, FF, FV

45 a 49: Entre 1960 y 1964, GF, GV

50 a 54: Entre 1955 y 1959, HF, HV

55 a 59: Entre 1950 y 1954, IF, IV

60 o más: 1949 y anteriores, JF, JV

Inscripciones: Del 10 de marzo al 11 de junio, $200.00 mediante depósito en la cuenta BBVA Bancomer No. 0482230542, a nombre de la Fundación Politécnico, A.C.

Nota: Los participantes que realicen su registro en los centros de inscripción deberán presentar su ficha de depósito bancario original.

Centros de inscripción en el IPN:

Cuadrilátero del IPN, Prolongación Carpio y Lauro Aguirre s/n, Col. Casco de Santo Tomás

Dirección de Desarrollo y Fomento Deportivo del IPN, en Zacatenco

Planetario "Luis Enrique Erro" en Zacatenco

Explanada "Juan de Dios Bátiz", planta baja del edificio de la Secretaría Técnica del IPN, en Zacatenco.

Once TV México, Prolongación de Carpio 475, Col. Casco de Santo Tomás

Unidades académicas del IPN

Entrega del paquete del competidor: Se entregará el viernes 12 de junio, de 9:00 a 18:00 hrs., y el sábado 13, de 9:00 a 15:00 hrs., en el Cuarilátero del IPN (Prolongación Carpio y Lauro Aguirre s/n, Col. Casco de Santo Tomás).

miércoles, 3 de junio de 2009

CARTA A UN MALTRATADOR

La siguiente es la carta a un maltratador.


CARTA A UN MALTRATADOR


"Carta a un maltratador" es un concurso que se lleva a cabo desde el año pasado, promovido por la asociación "Juntos contra la violencia doméstica".

Como su nombre lo dice, la idea es que las personas escriban una carta a un maltratador, expresando todo lo que quisieran decirle a los hombres maltratadores.

Este año, el ganador del concurso "Carta a un maltratador" fue el Joven Fernando Orden. A continuación transcribimos su carta premiada:

"Para ti, cabrón: Porque lo eres, porque la has humillado, porque la has menospreciado, porque la has golpeado, abofeteado, escupido, insultado… porque la has maltratado. ¿Por qué la maltratas? Dices que es su culpa, ¿verdad? Que es ella la que te saca de tus casillas, siempre contradiciendo y exigiendo dinero para cosas innecesarias o que detestas: detergente, bayetas, verduras… Es entonces, en medio de una discusión cuando tú, con tu 'método de disciplina' intentas educarla, para que aprenda. Encima lloriquea, si además vive de tu sueldo y tiene tanta suerte contigo, un hombre de ideas claras, respetable. ¿De qué se queja?


Te lo diré: Se queja porque no vive, porque vive, pero muerta. Haces que se sienta fea, bruta, inferior, torpe… La acobardas, la empujas, le das patadas…, patadas que yo también sufría.

Hasta aquel último día. Eran las once de la mañana y mamá estaba sentada en el sofá, la mirada dispersa, la cara pálida, con ojeras. No había dormido en toda la noche, como otras muchas, por miedo a que llegaras, por pánico a que aparecieses y te apeteciera follarla (hacer el amor dirías) o darle una paliza con la que solías esconder la impotencia de tu borrachera. Ella seguía guapa a pesar de todo y yo me había quedado tranquilo y confortable con mis piernecitas dobladas. Ya había hecho la casa, fregado el suelo y planchado tu ropa. De repente, suena la cerradura, su mirada se dirige hacia la puerta y apareces tú: la camisa por fuera, sin corbata y ebrio. Como tantas veces. Mamá temblaba. Yo también. Ocurría casi cada día, pero no nos acostumbrábamos. En ocasiones ella se había preguntado: ¿y si hoy se le va la mano y me mata? La pobre creía que tenía que aguantar, en el fondo pensaba en parte era culpa suya, que tú eras bueno, le dabas un hogar y una vida y en cambio ella no conseguía hacer siempre bien lo que tú querías. Yo intentaba que ella viera cómo eres en realidad. Se lo explicaba porque quería huir de allí, irnos los dos…Mas, desafortunadamente, no conseguí hacerme entender.

Te acercaste y sudabas, todavía tenías ganas de fiesta. Mamá dijo que no era el momento ni la situación, suplicó que te acostases, estarías cansado. Pero tu realidad era otra. Crees que siempre puedes hacer lo que quieres. La forzaste, le agarraste las muñecas, la empujaste y la empotraste contra la pared. Como siempre, al final ella terminaba cediendo. Yo, a mi manera gritaba, decía: mamá no, no lo permitas. De repente me oyó. ¡Esta vez sí que no!–dijo para adentro-, sujetó tus manos, te propinó un buen codazo y logró escapar. Recuerdo cómo cambió tu cara en ese momento. Sorprendido, confuso, claro, porque ella jamás se había negado a nada.

Me puse contento antes de tiempo.

Porque tú no lo ibas a consentir. Era necesario el castigo para educarla. Cuando una mujer hace algo mal hay que enseñarla. Y lo que funciona mejor es la fuerza: puñetazo por la boca y patada por la barriga una y otra vez…

Y sucedió.

Mamá empezó a sangrar. Con cada golpe, yo tropezaba contra sus paredes. Agarraba su útero con mis manitas tan pequeñas todavía porque quería vivir. Salía la sangre y yo me debilitaba. Me dolía todo y me dolía también el cuerpo de mamá. Creo que sufrí alguna rotura mientras ella caía desmayada en un charco de sangre.

Por ti nunca llegué a nacer. Nunca pude pronunciar la palabra mamá. Maltrataste a mi madre y me asesinaste a mí.

Y ahora me dirijo a tí. Esta carta es para tí, cabrón: por ella, por la que debió ser mi madre y nunca tuvo un hijo. También por mí que sólo fui un feto a quien negaste el derecho a la vida.

Pero en el fondo, ¿sabes?, algo me alegra. Mamá se fue. Muy triste, pero serenamente, sin violencia, te denunció y dejó que la justicia decidiera tu destino. Y otra cosa: nunca tuve que llevar tu nombre ni llamarte papá. Ni saber que otros hijos felices de padres humanos señalaban al mío porque en el barrio todos sabían que tú eres un maltratador. Y como todos ellos, un hombre débil. Una alimaña. Un cabrón".

Fernando Orden Rueda
2º de Bachillerato, de Ciencias de la Salud. IES Bioclimático, de Badajoz. II Premio del II Concurso Nacional 'Carta a un maltratador', convocado por la Asociación 'Juntos contra la violencia doméstica'