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viernes, 31 de mayo de 2013

HOMBRES GOLPEADOS POR MUJERES

Cuando te dedicas a escribir sobre violencia de género, se reciben muchos comentarios como "también hay hombres golpeados por mujeres" o "ellas también lo hacen".


HOMBRES GOLPEADOS POR MUJERES


Y sí, es verdad que también hay hombres golpeados por mujeres, pero eso no es ninguna justificación para la violencia hacia las mujeres. Al contrario, debería ser un aliciente más a preocuparse por los temas de violencia en la pareja y fomentar la ayuda a personas afectadas.

Justamente esta semana recibimos una consulta de un hombre golpeado por una mujer. Este hombre era víctima de violencia de parte su esposa, y buscaba ayuda psicológica.

Lo que más me sorprendió de este caso es que el hombre la había denunciado por violencia. Sorprende por dos cosas:

1. Los hombres suelen sentir vergüenza de ser víctimas pues en en nuestra sociedad se enseña que quien domina debe ser el varón, y los hombres suelen sentir el derecho de utilizar la fuerza y la violencia para hacer valer su voluntad. A quien no usa la violencia para defenderse o imponerse, se le insulta, se le tacha de "tonto" o de "poco hombre".

2. Las propias autoridades suelen hacer burla de los hombres denunciantes, lo cual hace que muchos se nieguen a seguir un proceso legal.


Afortunadamente, a pesar de estas posibilidades este hombre siguió el proceso de denuncia; pero fue difícil canalizarlo hacia alguna organización para conseguir la ayuda que necesitaba, porque la mayoría de las organizaciones trabaja con mujeres.

Y no es para menos, en cuestión de violencia de pareja las mujeres llevan todas las de perder:


-Las mujeres pueden correr verdadero peligro si abandonan a su abusador, en cambio los hombres violentados no sufren amenazas de muerte o acoso en caso de dejar a su pareja.

-Las mujeres se conflictúan emocionalmente en los casos de violencia, pues se les ha enseñado a sacrificarse a sí mismas para sacar adelante sus relaciones personales, en cambio los hombres identifican fácilmente cuando sus parejas cometen algún acto de violencia o abuso.

-A pesar de las burlas, es mucho más probable que un hombre reciba justicia en caso de denunciar, cuando las mujeres denuncian no reciben burlas pero sí se les trata de convencer de no denunciar o se las culpa de la situación.


Con tantas desventajas es lógico que se abran muchas más organizaciones para mujeres en situación de violencia que para hombres golpeados. Y es que precisamente por eso es que sólo la violencia contra las mujeres se considera violencia de género: porque el sistema las discrimina por el sólo hecho de ser mujeres, generando así múltiples situaciones en donde ellas se encuentran vulnerables.

No es que la situación de los hombres golpeados por mujeres sea menos grave, pero ellos no suelen ser discriminados por ser hombres y por esa razón tienen muchas mayores posibilidades de resolver su situación de violencia de forma exitosa: todo el mundo reconoce que un hombre no debe ser maltratado, pero cuando hablamos de una mujer entonces muchos se preguntan qué cosa habrá hecho ella para merecer el maltrato, o se le dice que si no hiciera tal o cual cosa la violencia por parte de su pareja no se daría.

Lo curioso es que la violencia en ambos casos, tanto de hombres hacia mujeres como de mujeres hacia los hombres, proviene del mismo sistema machista que discrimina a las mujeres.

Mientras que las mujeres suelen ser golpeadas porque hay hombres que piensan que ellas deben estar a su servicio y hacer su voluntad, la violencia hacia los hombres por parte de las mujeres se genera muchas veces por el estereotipo de masculinidad que establece a los hombres como fuertes y proveedores: si un hombre no tiene suficientes ingresos o es de un carácter amable, y se empareja con una mujer que espera que su pareja sea ruda y la mantenga, entonces habrá conflicto.

En ambos casos la violencia también es desencadenada por la creencia de que es correcto maltratar cuando estamos enojados (insultar, gritar y golpear son conductas que suelen justificarse con el pretexto del enfado), y que se tiene derecho a estar enojado si nuestra pareja no hace lo que le decimos o su personalidad no cubre nuestras expectativas.

Nada justifica la violencia, es un delito y la responsabilidad siempre es de quien la ejerce, la víctima no es culpable en ningún caso sin importar su sexo o edad. Desafortunadamente se denuncia poco, las mujeres golpeadas por los hombres no denuncian por miedo, los hombres golpeados por mujeres no denuncian por vergüenza.

Enfrentarse a estas emociones es una de las partes más difíciles de todo el proceso, pero es necesario. Para eso también es importante la ayuda psicológica, para poder enfrentarse a nuestros propios prejuicios al momento de querer terminar con el abuso en nuestras vidas.

jueves, 23 de mayo de 2013

RETIRAR DENUNCIA POR MALOS TRATOS

¿Por qué una mujer retira su denuncia cuando hay malos tratos de parte de su pareja?


RETIRAR DENUNCIA MALOS TRATOS



Todos hemos conocido el caso de una mujer que retira su denuncia aún cuando ha sufrido malos tratos por parte de su marido, novio, pareja: insultos, golpes, violaciones.

Solemos leer en las noticias y en los periódicos decenas de casos en donde las mujeres se retractan de denunciar a sus parejas en casos de violencia y maltrato.

Aunque sabemos que la violencia es un delito, muchas de estas mujeres voluntariamente se presentan a los juzgados y a los ministerios para exonerar a sus parejas y retirar su denuncia, a pesar de los insultos y las golpizas.

La mayoría de la gente no entiende el por qué, y se quedan entonces con la frase en la lengua: "entonces que no se quejen".

Seguimos sin entender que cuando hablamos de violencia hablamos del abuso de poder de un ser humano sobre el otro. Y en nuestra sociedad son los hombres quienes tienen el poder.

Y para muestra el triste caso de Alexia Imaz, hija nada menos que del titular del Cisen.

Alexia fue víctima de violencia. Ella decidió terminar su relación amorosa con Gerardo y él, como muchos hombres que creen que deben ser ellos quienes tengan la última palabra y no las mujeres, entró en cólera.

Gerardo no pudo aceptar que Alexia ya no quería nada con él, tampoco pudo entender que ella no quisiera hablarle. Creyendo Gerardo que él tenía todo el derecho del mundo para tener a Alexia y forzarla a estar con él sin importarle los deseos de ella, entró furtivamente en la noche a casa de ella y a su habitación.

Cuando ella se negó nuevamente a estar con él, Gerardo la comenzó a golpear a puñetazos porque a él, como a muchos hombres, le han enseñado que tiene derecho a golpear si está enojado, que esa es la forma correcta de expresar desacuerdo y que además las mujeres no tienen por qué decirle que no. Ella le dijo que no, él se enojó, él la golpeó.

Alexia en cambio, sabía perfectamente que las acciones de Gerardo eran delictivas. Por lo que con apoyo de su hermana subió a las redes sociales las pruebas de ese delito. También con apoyo de su hermana exhortó a las mujeres a que denunciaran si habían pasado por situaciones parecidas.

A la mañana siguiente Alexia hizo lo que toda mujer debería tener derecho a hacer: denunciar a un hombre que entró en su casa para golpearla.

¿Y qué sucedió?

Que en vez de que se hiciera justicia, el abuso de poder de los hombres se hizo evidente nuevamente.

Aunque el abuelo de Gerardo aseguró que no metería las manos por él, finalmente sí lo hizo.

El abuelo de Gerardo, Jesús Murillo Karam, llamó al titular del Cisen (padre de Alexia) y le pidió que no hiciera ningún cargo. A cambió Gerardo se disculparía públicamente y prometería nunca jamás molestar a Alexia.

Y así como en la antigüedad eran los padres quienes decidían el matrimonio de sus hijas, su vida y su destino, sin importar lo que ellas pensaran, así este par arreglaron entre ellos, entre hombres, un problema sobre el que Alexeia debería haber tomado decisión directa.

En vez de recibir el apoyo de la familia, el padre de Alexia decidió que no era tan grave que su hija hubiera sido brutalmente golpeada por otro hombre, al menos no tanto como para mandarlo a la cárcel.

Nadie le preguntó a Alexia su opinión o si estaba conforme con esa solución, sí en cambio la obligaron a retirar la denuncia. De poco le sirvió a Alexia exhortar a otras mujeres a denunciar y citar a Kofi Annan, finalmente fue su padre quien decidió que ella debía callarse como "buena mujer".

Algo muy similar a lo que pasa con las cientos de mujeres que retiran las denuncias que ellas mismas hacen. Aunque parecen diferentes los motivos, en el fondo sólo es uno: los hombres tienen poder sobre ellas.

Así pasa con la mujer que retira la denuncia porque el marido es el único con ingresos, porque nadie más la apoyará económicamente, porque nadie le da un trabajo bien pagado a una mujer con hijos, porque la familia cree que con una disculpa basta, porque las autoridades creen que es un simple pleito de pareja y que "después se arreglan bajo las sábanas". O en el caso de Alexia, porque esa denuncia en particular afectaba directamente el poder político de dos hombres.

Y con todo eso a cuestas, aún así hay mujeres que se atreven a denunciar, a pesar de que hay todo un sistema diciéndoles que no es buena idea, que no es para tanto, que hay que aguantar, que es exagerado.

Por eso representa un grave problema cuando por fin se reúnen el valor o las condiciones suficientes para denunciar un caso de maltrato, y la víctima es presionada por agentes externos (familia, amigos, autoridades) para que retire la denuncia. Es una negación directa de la justicia que ella merece, y representa la aprobación social del poder de los hombres por sobre la vida de las mujeres sin importar las consecuencias que para ellas tienen.

Sí, retirar denuncias tiene sus consecuencias, la principal de ellas es que se está dejando libre a un abusador que continuará ejerciendo violencia golpeando y humillando a otro ser humano quizás hasta su muerte, y una disculpa no va a cambiar eso.

viernes, 10 de mayo de 2013

¿QUÉ ES UNA MADRE?

Hoy es Día de las Madres y en muchas escuelas hay actividades y festivales al respecto.

¿QUÉ ES UNA MADRE?

Justamente hoy en una escuela preguntaron a los niños: ¿Qué es una madre?

Fue un video en que hicieron tres preguntas a los alumnos:


¿Qué tiene una madre?

¿Qué hace una madre?

¿Qué es una madre?


Las repuestas invariablemente reflejaban el rol de la madre en la familia de cada uno de los pequeños. Aquí las respuestas:

¿Qué tiene una madre?


La mayoría dijo que sentimientos y mucho amor, un pequeño simplemente dijo "muchos trastos".

¿Qué hace una madre?


Cerca de la mitad dijo que una madre trabaja para mantener a su familia y llevar comida para sus hijos, la otra mitad dijo que una madre cuida de sus hijos, de su familia y de su casa. Un pequeño en particular dijo que una madre "hace muchos hijos".

¿Qué es una madre?


La gran mayoría de los niños mencionó que una madre es una mujer que tiene hijos a quienes cuida, protege y da mucho amor. Sólo uno dijo que una madre es "una persona que nunca se rinde y trabaja mucho para lograr sus metas".


Algo que me enseñó una amiga hace muchos años y que nunca olvido, es que en los primeros años de vida un hijo está por completo apegado a su madre, lo cual significa que ella será para ese hijo la representación de cómo son las demás mujeres del mundo.

Así mismo, el trato de el padre y/o las personas que rodean a la madre, también enseña a los hijos cual es el trato que se les debe dar y el papel que ocupan las mujeres en nuestra sociedad.

Si en la familia se trata a la madre con violencia, se le ignora, se le anula, se le insulta o se le pide que sacrifique su vida por siempre, entonces los hijos también aprenderán que así funciona el mundo, que así debe ser.

Afortunadamente las cosas han cambiado mucho las últimas décadas, y ahora se respetan mucho más los derechos de las mujeres, aunque falta mucho camino por recorrer.

Hace 50 años, hubiera sido impensable que la mitad de los niños de un grupo escolar dijera que una madre trabaja para mantener a su familia y lo que definiera como la actividad "que hace", es decir, que su función primaria como mujer no es identificada con el cuidado infantil y el trabajo doméstico, sino con la vida laboral.

Cabe señalar que los niños sentían que sus madres les brindaban amor, protección y cuidados, aun cuando están fuera del hogar trabajando y desarrollando una vida profesional. Esto es importante por una razón: a un padre nunca se le pide que sacrifique su vida profesional para estar a cargo de sus hijos, nunca se cuestiona si el hombre abandona emocionalmente a sus vástagos por desempeñar un trabajo fuera de casa, nunca se le exige que esté al cuidado y pendiente de sus hijos, que vaya a las actividades escolares, que los lleve al médico cuando enferman o que tenga con ellos cualquier otra atención que implique solicitar algunos permisos laborales. Un hombre con familia puede trabajar libremente sin cuestionamientos y no se espera de él que descuide su trabajo por atender a los hijos porque simplemente no se le exige estar a cargo de ellos.

En cambio, cuando una mujer trabaja siempre existen voces que le cuestionan el abandono de su familia. Para las madres trabajadoras es un luchar constante para demostrar que pueden hacerse cargo de ambas tareas, aun cuando el mundo laboral se niegue a evolucionar para atender esta realidad. No tendría por qué existir esa cansada lucha, una madre debería tener derecho a trabajar libremente y ganarse el pan tanto como un padre.

Aún hoy en este día, son pocos los padres que acompañan a las madres a los festivales y actividades escolares, pues ellos trabajan; ellas también, pero pueden pedir permisos, a los hombres no se los dan con tanta facilidad o simplemente no se animan a pedirlos pues no se sienten con la obligación de asistir o no están acostumbrados a ello.

Sí, todavía hay muchos niños que sienten que la actividad principal de una madre está dentro de una casa, y está bien si esa es la decisión de la madre; pero también hay que empezar a reconocer que no está mal que una madre quiera realizar su principal actividad fuera de una casa. Y hay que empezar a entender que el cuidado de una familia no debe recaer sólo en la madre por el hecho de que ella tenga biológicamente la capacidad de embarazarse y gestar, sino que todos los adultos que haya en la familia deben participar: la madre, el padre, los tíos, los abuelos. Recordemos que no todos los hogares tienen madre y padre, que hay hogares monoparentales (y no, no cumplen el papel de papá y mamá, simplemente hay un padre que cumple el papel de padre, y una madre que cumple el papel de madre, que por decisión o circunstancias crían a sus hijos sin una pareja a su lado), hogares en donde, aun cuando están ambos padres presentes, los abuelos también tienen papel fundamental.

Sí, una madre es indudablemente una mujer que tiene hijos, pero no por ello debe recaer sobre ella toda la carga de la educación y cuidado. Recordemos que esa madre también es un ser humano, y seguramente querrá ser "una persona que nunca se rinde y trabaja mucho para lograr sus metas". ¿Cómo logrará cumplir sus metas como ser humano, si la responsabilizamos por completo de cada nueva vida en este planeta?

Seamos conscientes del papel que damos a las madres y a las mujeres, porque de ese ejemplo aprenden las nuevas generaciones, quienes construyen el futuro del mundo.


¡FELIZ DÍA DE LA MADRE!

jueves, 9 de mayo de 2013

ESPOSAS OBEDIENTES


Hay un libro de autoayuda escrito por Laura Doyle llamado "Surrendered Wife", "La esposa entregada" como lo citan en un documental o, con traducción más precisa, "La esposa sometida".

ESPOSAS OBEDIENTES


Justamente el documental "Esposas Obedientes" recoge el testimonio de 6 casos en donde las mujeres siguen la conducta sugerida por el libro de Laura Doyle, ya sea porque leyeron el libro o bien porque fueron educadas de esa manera.

Además del libro, Doyle capacita instructoras para difundir las enseñanzas mediante cursos.

"Esposas obedientes" también recoge el testimonio de Ellen Hale, una de las veintidós especialistas capacitadas.

Según lo que le enseñaron a Ellen, a medida que las mujeres se insertan más en el mundo laboral y dirigen empresas, les cuesta más trabajo llegar a casa y ser esposas femeninas, amables y cariñosas, porque mantienen su actitud de liderazgo.

Por lo que su curso ayuda a las esposas a mejorar su matrimonio siguiendo preceptos como:

-La mujer debe renunciar al control.
-La mujer debe mantenerse callada (si no son capaces de hacerlo les recomienda visualizar una cinta adhesiva en su boca).
-El hombre controla mejor el dinero.


Estos son los seis casos que se describen en "Esposas obedientes":

Caso 1: Leo y Pepita

Leo es mecánico, Pepita es ama de casa y anteriormente era funcionaria de prisiones.

Pepita no leyó el libro de Doyle, su conducta surgió a partir de su último matrimonio. Estuvo casada durante 17 años y finalmente el matrimonio no resultó, ella pensó entonces que se debió a que no cuidó adecuadamente a su marido por lo que se prometió a sí misma cuidar bien del siguiente.

Pepita prepara un baño cada día, afeita a Leo, le pone pasta de dientes en el cepillo y le aplica loción. Como él trabaja todo el día y ella está en casa, Leo no hace tareas domésticas, al llegar sólo quiere relajarse.

Pepita le prepara la cena y se la lleva a Leo cuando él sale muy tarde de su segundo trabajo, es vigilante en un establecimiento.

Pepita asegura que antes tenía un trabajo interesante y que lo echa mucho de menos, incluso las tareas domésticas le llegan a aburrir por ser siempre la misma rutina. Le gustaría volver a trabajar, pero Leo prefiere que ella se quede en casa.

Sus amigas le dicen que parece una sirvienta, que hace demasiadas cosas por él; pero ella asegura que le gusta y no le importa hacer todas esas actividades.

Caso 2: Sky y Frank

Sky es ama de casa y Frank es orientador personal.

Cuando se casaron su primer año de matrimonio fue infernal: peleas y gritos todo el tiempo. Sky estaba desesperada y un día una amiga le recomendó el libro de Doyle.

Del libro aprendió que mantener la boca cerrada es buena idea, y Frank está completamente de acuerdo con eso.

Ahora sky se encarga de las tareas domésticas porque le transmiten la sensación de logro. Frank por otro lado dice que Sky se ha vuelto más femenina, pues ahora se maquilla y cuida más su apariencia.

Otro cambio está en las decisiones, ahora Frank tiene la última palabra, siempre se hace lo que él dice aunque ella piense diferente o no le agrade. Incluso con el sexo, ahora Sky accede siempre que Frank lo desea aunque ella no tenga ganas.

"Cuando dicen que no, puede ser verdad; pero las mujeres siempre acaban dejándose llevar por el momento y lo que ahora es no, puede ser sí al cabo de dos minutos" -asegura Frank.

Sky está de acuerdo con los términos de esta nueva relación, Frank manda y no podría ser de otra forma: "No quiero un hombre con faldas" -dice ella.

Caso 3: Karen y Ali

El primer marido de Karen era controlador y ella vivió una terrible relación debido a eso. Así que decidió no volver a ser controlada.

De manera que Karen decidía absolutamente todo en su casa: la ropa que se compraba, la comida que se servía, las salidas de la familia. Vigilaba constanmente cuando Ali cocinaba o hacía las compras, porque sentía que no lo hacía tan bien como ella o que gastaba demasiado dinero. Él en algún punto no sabía cuál era su papel en la familia y comenzaron a tener problemas. Por esa razón Karen acudió a las clases con Ellen Hale.

Ahí Karen aprendió a ceder a los deseos de su marido y a otorgarle el control económico a pesar de que ella era quien mantenía a la familia, lo cual significó que para ejercer cualquier gasto, incluso su ropa o golosinas, tendrá que pedirle dinero a Ali.

Karen también aprendió el principio de la "Obediencia sexual", pues según le enseñaron muchas mujeres se han vuelto sexualmente agresivas y por lo tanto los hombres sienten que tienen que tener sexo más por obligación que por gusto. Así que lo ideal es que las mujeres estén disponibles al menos una vez por semana.

Ahora Ali tiene el control... y le gusta.

Caso 4: Caroline y Chip

Chip es directivo y está acostumbrado a decir la última palabra, Caroline también trabaja y tiene personal a su cargo. Los dos tenían personalidades muy dominantes y continuamente se enfrascaban en luchas de poder. Comenzaron a hablar de separarse.

Entonces Caroline compró el libro y se dio cuenta de que el problema era suyo, que era ella quien tenía que cambiar.

Del libro obtuvo consejos para dejar de criticar a su esposo, como por ejemplo vendarse los ojos mientras él conduce (para no ver el camino y no sugerir rutas) o bien tener una cita en donde el esposo elija el vestuario de ella, el restaurante y lo que ella comerá.

Aunque para Caroline no fue nada agradable someterse a situaciones en donde ella no tenía control sobre si misma, se dijo que tenía que aprender a ser obediente para poder salvar su relación.

Incluso cuando Chip le regaló una moto a su hijo de 6 años ella se enfadó pero no dijo nada, sólo pensó: ¿Qué podía decir para dar a entender que estaba enfadada sin parecer una esposa controladora? No encontró una respuesta.

Por su parte Chip está feliz con la nueva personalidad de su esposa:

"Cuando no casamos ella pensaba que tenía más autoridad, y le ha costado asumir lo contrario, ha tardado unos años en descubrir que en realidad cuenta con el mejor papel de la familia".

"Hace falta un hombre fuerte para domesticar a la fiera" -asegura él.


Caso 5: Crystal y Jessy

Crystal tampoco leyó el libro. Ella es cristiana y fue educada bajo los principios de que las mujeres están para ayudar al hombre.

Ella se levanta todos los días entre las cinco y seis de la mañana para preparar el desayuno de Jessy. siempre le pregunta qué quiere desayunar y lo prepara.

Todos los días Jessy le da a Crystal una lista de tareas para realizar durante el día (planchar y doblar calcetines, por ejemplo).

Él cree que la obediencia es una buena cualidad en una esposa: "Una mujer obediente es sumisa y antepone las necesidades de su familia y los deseos de su marido a los suyos".

Crystal está completamente de acuerdo con Jessy: "Dios creó a la mujer para que ayudara al hombre, por lo que en realidad ella es la líder y la que toma las decisiones, el esposo responde ante Dios por esas decisiones".

Crystal se siente productiva cuando hace cosas que le gustan a Jessy, como cocinarle galletas o tener sus calcetines limpios. Esas pequeñas cosas le hacen sentir que está ayudando a que Jessy sea un mejor abogado.

No intenta mejorar a su marido aunque no le gusten sus costumbres, como dejar tirados sus calcetines sucios en el piso.

Para Crystal es importante estar guapa para Jessy: siempre le pregunta a él qué quiere que ella se ponga, él escoge toda su ropa (a Jessy no le gusta que Crystal use rayas horizontales ni blusas de cuello alto) y sale de compras con ella. Crystal lo complace aunque muchas veces a ella no le guste el estilo que Jessy elige.

Jessy asegura que siguen los valores cristianos:

"La familia es una unidad y el marido tiene que ser el líder".

"Como cristianos seguimos el modelo de Cristo y el modelo de familia cristiana que marcan las escrituras".

"La obediencia se tiene que inculcar desde la infancia".

De hecho ambos, Jessy y Crystal, enseñan a su pequeña hija que debe obedecer, honrar y respetar a su papá por que "él es el rey de la casa", y por lo tanto hay que mantener la casa limpia para que él esté contento.

Caso 6: Eddi y Nut

Eddi es un corredor de motos retirado y Nut es ama de casa y bibliotecaria.

Para Eddi una buena esposa debe ser obediente, atractiva, buena cocinera, cuidar del marido e intenta  satisfacer todas sus necesidades y deseos.

Su anterior esposa, Linda, era pintora, una artista nada casera que prefería sentarse a pintar que cuidar de la casa.

Linda murió y algún tiempo después conoció a Nut en un viaje a Tailandia en donde ella era guía turística. Un año después se casaron.

Nut es una mujer muy obediente, su educación y costumbres la han hecho ser así. Todos los días se levanta a las seis y media de la mañana y se arregla para ir a su trabajo, es bibliotecaria. Cuando regresa a casa por las tardes no llega a descansar, sino que se dedica a realizar las tareas domésticas.

La mayoría de las mujeres tailandesas trabaja fuera de casa y al regresar cumple con las tareas del hogar.

Nut cocina para Eddi, le lleva las pantuflas todas las tardes, mantiene la casa limpia y es mucho más joven que él (lo cual a Eddi le agrada).

Los amigos de Eddi opinan que en los años 20's 30's y 50's todo marchaba bien; pero de repente surgió una generación de mujeres que simplemente no saben cocinar: "las mujeres inglesas no saben usar un maldito microondas" -dice uno de ellos.


Hay un punto en común en todos estos casos: En todos, los hombres se vuelven felices porque sus esposas se anulan a ellas mismas para servirlos y mantenerlos contentos.

En todos los casos son ellas quienes han tenido que cambiar su personalidad "por el bien de la pareja".

Nunca a ningún hombre se le sugirió que "cerrara la boca" para mantener la paz del hogar o que se sometiera con agrado a los deseos de su esposa para hacer la relación más llevadera. Al contrario, son ellas las que hacen sacrificios para poder conservar a toda costa un matrimonio.

La misma Laura Doyle tiene una historia similar: un chico que la abandona porque ella "mandaba demasiado" y entonces decide someterse para tener éxito en su nueva relación... y funciona.

Sí, evidentemente funciona. No podría ser de otra forma porque en nuestra sociedad los varones tienen privilegios y sus necesidades siempre son más importantes que las de las mujeres. Por eso cuando una mujer desea que un hombre ceda un poco de esos privilegios para pensar en las necesidades de ella, hay conflicto.

Lo que Laura Doyle propone no es nada novedoso ni revolucionario, les pide a estas mujeres lo mismo que pedían las mujeres de los años 30' que no querían tener problemas con el sexo masculino: seguir el sistema.

Y es que ellas sabían muy bien, que hay toda clase de consecuencias para las mujeres que no siguen el sistema:

-Abandono
-Maltrato físico
-Humillación
-Malestar constante
-Infelicidad
-Señalamiento social

Y entonces surgen las voces a favor del sistema: ¿qué hay de malo si una mujer sigue estas reglas si eso le da paz y tranquilidad?

Y no, lo "malo" no está en que ellas sigan todas estas reglas y estén tranquilas. Lo "malo" surge cuando aquellas que no quieren seguirlas son obligadas de una u otra manera.

Es entonces cuando surgen las esposas violadas porque no siguieron la regla de "decir siempre que sí", las que son abofeteadas porque no saben "cerrar la boca", las que reciben una paliza por no preparar la cena a tiempo, las eternamente cansadas porque al salir del trabajo tienen que trabajar más, y para ellas no hay quien les cocine, les sirva la cena, les prepare un baño caliente o les lleve pantuflas.

Lo "malo" surge cuando una mujer desea ejercer una profesión en vez de ser el apoyo permanente para que otro se titule a costa de su vida y su trabajo, sin más pago que el reconocimiento de "ser una buena esposa".

Y es que ser esa "buena esposa" impide a muchas mujeres ser líderes, profesionistas exitosas y tener amorosas familias si así lo desean. Porque con las reglas de la "buena esposa" no se pueden tener ambas cosas: o te niegas profundamente a seguir esas reglas y entrar al mundo masculino que no te corresponde, o sacrificas tu vida y tu cuerpo para que otros tengan esos privilegios.

Y más aún, quien se somete a estas reglas somete su vida a la buena voluntad de otros, queda vulnerable y se expone a sufrir malos tratos:

-Karen cedió completo control económico a Ali ¿Qué pasaría si Ali decide entonces no darle más dinero?

-Crystal no tiene ningún estudio porque fue educada para el trabajo del hogar ¿Qué pasaría si su marido profesionista la abandonara? ¿Cómo se mantendría Crystal? ¿En qué sé podría emplear? ¿Podría obtener acaso los mismos ingresos que Jessy obtenía?

-Caroline aceptó no tener ninguna autoridad en su hogar sin importar que tan peligrosas sean las decisiones de Chip ¿Qué pasaría si Chip decide que es buena idea que un adolescente beba alcohol o llegue hasta altas horas de la noche? ¿Podría Caroline manejar estas situaciones si ella no es autoridad y guía para sus hijos?

Para que todas esas reglas funcionen bien para las mujeres que las siguen, les tiene que tocar un "buen hombre", es decir, un hombre que no abuse de su poder.

Demás está decir que las mujeres no sólo no tienen poder sino que además carecen de defensa alguna ante ese sistema.

Por eso es tan grave promover este tipo de "soluciones" para los conflictos en las parejas.

Porque es una solución que NO ayuda a las mujeres realmente, sino que trata de usar la "salida fácil".

Es como aquella historia de la niña pelirroja que asiste a una escuela en donde todas son rubias. La niña sufre porque se siente diferente. Hay dos opciones para resolver el conflicto de la pequeña: la salida fácil, y la complicada.

La salida fácil es pintar su cabello de rubio, ahora será igual a las demás y no tendrá conflicto. Se integra al sistema, al igual que lo hicieron las mujeres que siguieron los consejos del libro de Doyle.

La salida complicada es la que requiere más esfuerzo, pues implica enseñar a la pequeña que hay chicas que pueden ser diferentes, con tono de cabello distinto, y que nadie tiene derecho a agredirla o burlarse por eso.

Esta última es más difícil de seguir.

La segunda opción significa enseñar a los hombres que las mujeres no están para servirlos y atenderlos.

Enseñar que aunque las mujeres puedan tener lindos detalles para sus parejas, eso no significa que tengan que sacrificar sus vidas personales para que ellos sean felices.

Enseñar a las mujeres que sin importar su personalidad ellas deben ser respetadas. Que si hay conflicto no tienen que ser ellas las que cedan al 100%, que debe haber diálogo y negociación.

Y por último, enseñar que las relaciones son para vivir y para compartir, y si una parte quiere tener el control absoluto entonces nadie está obligado a tratar de salvar esa relación. No se puede compartir si anulamos nuestros propios gustos y deseos.

El matrimonio no debe ser una imposición, puede ser una parte de la vida sí, pero en la vida también hay mucho más: familia, amigos, carrera, pasatiempos, etc.

Hay muchas cosas que enseñar y difundir entre las nuevas generaciones, hábitos y creencias que cambiar. No es tarea fácil, pero es posible.