Hoy quisiera hablar sobre la libertad sexual de la mujer a través de un relato personal.
Siempre he creído en la
libertad sexual de la mujer, y esta semana me quedó más claro que nunca lo difícil que es defender esta postura sobre todo ante mi propia familia.
Soy divorciada con dos pequeños, actualmente estoy viviendo con mis padres de forma temporal debido a razones económicas.
Mis padres siempre nos criaron con toda clase de prejuicios
sexistas y misóginos. Recuerdo por ejemplo, cuando a los 16 años le descubrieron condones a mi hermano y lo felicitaron: "Está muy bien que se cuide y sea responsable"; pero cuando se enteraron que mi hermana, a sus 18 años, tomaba píldoras anticonceptivas, mi padre la golpeó y la insultó con una serie de improperios que no repetiré aquí.
Recuerdo también que desde muy joven mi hermano podía tener todas las amigas y novias que quería, en cambio a mi me sometían a interrogatorio cada vez que hablaba de algún amigo, imposible tener novio en secundaria o aún en preparatoria.
"Los hombres son malos" -decía mi madre.
"Si supieras todo lo que dicen los hombres entre ellos cuando hablan de
mujeres" -decía mi padre.
Sí, mi hermano, mi hermana y yo, crecimos con unos padres que consideraban que los hombres tenían derecho a una plena
libertad sexual porque podían hacerlo sin ninguna consecuencia; pero en cambio a
las mujeres se les prohibía hablar siquiera del tema, porque ellos creían firmemente que una
mujer que tenía relaciones
sexuales sin haberse casado era una "puta", una
mujer que servía para que esos "hombres malos" presumieran de sus hazañas
sexuales.
En este sentido, para ellos una
mujer casada se salvaba de semejantes insultos, porque entonces no serían varios los hombres que usaran su
sexualidad para exhibir su poder sobre esa mujer, sino sería una "buena mujer" cuyo
sexo sería usado para darle hijos al varón.
Nunca por la mente de mis padres pasó la idea que
las mujeres tenían derecho a la
libertad sexual para darse placer ellas mismas o bien para darse hijos a ellas mismas. Simplemente daban por sentado que
la mujer estaba al servicio del hombre y que ella sólo podía decidir a qué clase de servicio quería estar: si quería estar al servicio de varios y ser una puta, o someterse sólo a uno y por sólo ese hecho convertirse en una "
mujer decente".
Nunca en todo este embrollo, se considera a
la mujer como un sujeto con derechos y toma propia de decisiones, que puede hacer mucho más que sólo estar al servicio de otros.
Pues bien, por si no faltaran todas las historias de terror respecto a este tema, incluso ahora que soy una
mujer adulta con familia propia mis padres no han podido dejar atrás el pensamiento sexista. Y para poner un ejemplo todavía más claro de esas ideas, es que les cuento esta pequeña experiencia.
Hace poco comencé a salir con un viejo amigo, por X ó Y circunstancias comenzamos una relación sentimental. Un romance se puede decir, nada serio ni formal, después de todo yo no tengo mucho tiempo de estar separada y él tendrá unos meses de haber cortado con su novia anterior.
Como podrán suponer, esta ya no es una relación de "manita sudada". Él y yo nos conocemos desde hace tiempo, desde que éramos estudiantes preparatorianos y ahora somos personas adultas rondando ya los 30 años.
Empecé a salir con cierta regularidad con él, y como no considero la relación como algo formal evidentemente no hablo de eso con mi familia, al menos así era hasta que un viernes por la mañana, platicando con mi madre, le comento que tengo planes para salir en la noche.
Como ella no sabía que yo estaba en una relación con este chico y por lo regular no salgo, se sorprende y me pregunta con quien.
"Con un amigo" -le respondí.
"¿Con quién?" -Volvió a preguntar.
"Con un amigo" -volví a responder.
"¿Es casado?" -Me inquirió ya con tono de angustia.
Esa me pregunta se sorprendió, de las múltiples cosas que pudo haber preguntado o dicho mi madre ¿por qué se le ocurriría preguntar semejante cosa? Comencé a molestarme y volví a responderle que saldría con un amigo al que conocía de varios años.
-Pero es que me tienes que decir con quien vas... porque en estos tiempos cualquiera te dice vámonos "allá" y tú de tonta ahí vas.
Definitivamente me enfadé, le grité y le reclamé por qué mejor no iba le decía todas esas cosas a mi hermano y su única respuesta fue repetir las mismas palabras.
Pero lo que realmente me enojó, es que me dijera tonta, como si una
mujer fuera tonta por hacer uso de su
libertad sexual; como si una mujer fuera un ser sin capacidad de decisión en donde son otros los que hacen por ella: son otros la que la llevan. Se le olvida a mi madre que cuando a una
mujer la "llevan" sin su consentimiento, es violencia y abuso, y que el culpable en esos casos sería el abusador; pero bajo esa lógica
la mujer era la culpable por "tonta", por que "se dejó", por no actuar de forma "decente".
Todos los pretextos para justificar la violencia sexual podrían ser fácilmente resumidos en las palabras de mi madre. Afortunadamente para ella y para mi, nadie me estaba llevando, era esta una relación consensuada sin que un "hombre malo" me estuviera coaccionando o forzando.
Que pensamiento tan retorcido: Los hombres son malos pero las culpables son ellas.
Los abusos sexuales, así como el resto de las formas de violencia hacia
las mujeres, NO surgen porque haya "hombres malos" y "
mujeres indecentes", surgen porque educamos a los hombres para que tengan poder sobre la vida y el cuerpo de
las mujeres, porque la sociedad da permiso de agredir a
la mujer si no se somete a los parámetros de conducta y comportamiento de una "
mujer decente", y porque enseñamos a las féminas que
las mujeres decentes son las que se someten a los "hombres buenos": el padre, el hermano y el marido.
Y si entonces violan a una soltera la culpan a ella por su ropa, y si violan a una casada la culpan porque debería cumplir con sus "obligaciones", y si una se embaraza de un casado y el hombre no se responsabiliza entonces ella tiene la culpa porque ya sabía que él era casado (como si eso le quitara responsabilidad a él), y así cientos de ejemplos en donde se le quita responsabilidad a los hombres sobre sus acciones sólo por el hecho de ser varones.
Evidentemente en una cultura así hay cientos de varones que ejercen y abusan de dicho poder sin ningún remordimiento: los chicos que presumen con cuántas se acostaron, los que gritan obscenidades a
las mujeres en la calle, los que engañan para sólo buscar aventuras de una noche, los que golpean a sus esposas, los que celan a la novia, los que no contratan
mujeres o les dan puestos inferiores en el mundo laboral, los que callan la opinión política de
las mujeres con frases como "mejor váyase a casa a cuidar a sus hijos".
Pero también están los hombres que tratan de cambiar ese desequilibrio de poder, porque están conscientes de los privilegios que ellos tienen y de las injusticias que sufren
las mujeres por causa de ello. Hombres respetuosos y cariñosos con sus parejas sentimentales, que comprenden que
la mujer es dueña de su cuerpo, que tiene derechos y necesidades al igual que ellos, que no le dicen a
las mujeres como vestir o como hablar, que respetan su vida privada y no andan averiguando o juzgando con cuantos hombres se han acostado, que están conectados con sus propias necesidades sin necesidad de recurrir a la fuerza y el engaño para satisfacerlas.
Yo sé que mis padres no cambiarán sus ideas, sé que los cambios llevan su tiempo, pero afortunadamente ya hay muchas personas que están luchando para lograr un mundo más equitativo para
las mujeres y en donde la
libertad sexual de la mujer sea respetada.