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lunes, 17 de junio de 2019

Qué hacer cuando a tu hijo lo acosa su ex

Cuando se rompe una situación de pareja, las reacciones de ambos son diversas; pero algunas personas pueden llegar a acosar a su ex después de un rompimiento ¿Qué hacer en esos casos?

Si no quieren hablar contigo, aléjate.


La violencia se puede insertar en el noviazgo de forma diferente en hombres y mujeres.

En los hombres es muy frecuente la idea de que la mujer "es suya", de manera que si un adolescente o adulto se enfrenta al abandono de su pareja, puede ser muy difícil de asumir. Dado que no pueden renunciar a "lo suyo", hacen todo lo que consideran legítimo para "recuperar" a la pareja: hablarle todos los días, visitar en su trabajo o domicilio, dejarle notas, escribirle correos electrónicos todos los días, seguirla para saber en dónde está, dejarle mensajes, etc.

El problema es que todo esto es indeseado por ella, es acoso y muchas veces, al ver que los intentos no fructifican se llega a amenazar a la muchacha y, en no pocas ocasiones, la mujer es asesinada.

En el caso de las mujeres, la mayoría de los casos de violencia no proviene de una idea de posesión, sino del miedo a "estar sola". Desde niñas nos enseñan que tener la validación de un hombre es lo que nos hará buenas y bellas, de manera que tener pareja se convierte en algo prioritario. Por ello, muchas chicas no saben como reaccionar ante un rompimiento y pueden caer en el acoso: dejar mensajes en redes sociales, llamadas diarias, mensajes, cartas, etc.

Igualmente son conductas no solicitadas por la ex pareja. Muchas chicas llegan incluso al nivel de amenazar a la nueva pareja de su ex o amenazar con suicidarse. Generalmente los chicos no ven amenazada su integridad física, pero sí la mental, al sentirse abrumados por el acoso y no poder llevar una vida tranquila.

Cuando se trata de adolescentes o jóvenes adultos, muchos padres sienten la preocupación de actuar.

¿Pueden hacer algo?

¿Qué pueden hacer cuando uno de sus hijos o hijas es acosado por su ex?

Primero que nada, no perder la calma. Quizá los padres no puedan intervenir directamente en las cuestiones de pareja de sus hijos; pero, siendo conscientes de los peligros que implica el acoso, pueden tomar ciertas precauciones:

-Si el hijo o hija viven en casa, los padres pueden contestar el teléfono fijo por ellos. Es útil contar con identificador de llamadas. A veces se tiene que cambiar el número.

-Enseñar a los hijos a no responder números desconocidos. Muchas veces el acosador llama desde teléfonos que no son suyos con tal de lograr éxito en que le contesten la llamada.

-El acoso es un delito, por lo que se puede acompañar al hijo o hija y levantar una carpeta de investigación.

-Los hijos nunca deben reunirse a solas con el acosador, bajo ninguna circunstancia; si deciden hacerlo, por la razón que sea, los padres deberán acompañarles para intervenir en caso necesario.

-Avisar a todos los amigos y familiares de la situación. Los acosadores recurren a personas cercanas de la ex pareja para buscar información, contacto u hostigamiento.

-Si se asiste a la misma escuela, recomendar que el hijo o hija siempre se encuentre con amistades y nuca se quede a solas. Explicar a los maestros lo que está sucediendo, para que puedan mantener alejada a la persona acosadora.


Estas son algunas medidas. Nunca hay que minimizar los alcances de una persona acosadora. Al no contar con límites y creer que tienen derecho a esas acciones, la violencia puede llegar a niveles muy graves.

Información sobre violencia en el embarazo

Mucha gente busca información sobre la violencia en el embarazo, ya sea porque vive una situación así o porque tiene una hija. amiga o familiar, que está pasando por esta terrible experiencia.



La violencia en la pareja puede aparecer en cualquier momento, incluso durante el embarazo. Regularmente se dan tres escenarios:

1. La pareja es violenta desde el noviazgo y esto continúa después del matrimonio.

No es de extrañar que los hombres que son violentos desde el inicio, continúen siéndolo al casarse. vivir juntos o enterarse de un embarazo, y con toda seguridad lo seguirán siendo cuando los hijos nazcan y durante su crecimiento. Son familias que viven la violencia en todo momento, prácticamente desde el nacimiento.


2. La pareja era estable antes de enterarse del embarazo.

Durante el noviazgo no se vivieron o percibieron situaciones violentas. Al inicio de la vida juntos bajo un mismo techo tampoco se presentar experiencias desagradables; pero de pronto, al enterarse del embarazo, el hombre comienza a desatar eventos violentos: quemaduras de cigarro, golpes, empujones, gritos; son los hechos más habituales que incluso pueden provocar un aborto en la mujer debido al maltrato.


3. La pareja presentaba indicios leves de violencia verbal o psicológica, pero al enterarse del embarazo se llega al maltrato físico.

A veces desde le noviazgo hay indicios de violencia verbal: gritos ocasionales, burlas, sarcasmo, etc., sin que se llegue a la violencia física; pero en cuanto llega un embarazo, las agresiones suben de nivel hasta llegar a los golpes, que pueden acabar con la vida de la madre y su hijo.


¿Por qué sucede?

Porque muchos hombres están educados bajo un sistema machista, en donde se considera que el hombre debe ser proveedor de la familia. Cuando el hombre asume este papel, asume que tendrá que mantener a sus hijos, aunque siempre y cuando éstos hayan sido deseados por él.

Hay hombres que no desean tener familia o que se encuentran en situaciones económicas difíciles para afrontar el nacimiento de un nuevo hijo. De manera que, al enterarse de un embarazo, pueden suscitarse una serie de pensamientos destructivos:

-Algunos pueden creer que la mujer se embarazó a propósito para hacerle daño.
-Algunos pueden creer que el embarazo es "culpa" de la mujer, y que ellos no tendrían porqué hacerse cargo.
-Algunos pueden dudar de que ellos sean el padre biológico del hijo por venir.
-Algunos sienten miedo de hacerse cargo económicamente, y proyectan esto hacia su pareja embarazada.

Muchos hombres deciden abandonar a sus parejas al enterarse de un embarazo. Otros lo hacen cuando los hijos ya han nacido; pero muchos se sienten comprometidos a quedarse con sus parejas, pues socialmente se sienten presionados para no eludir sus responsabilidades, guardando odio y resentimiento por considerar que de no existir esa persona no se estaría viviendo una situación estresante.

El resentimiento y la creencia de que la mujer tiene la culpa, que lo hace a propósito para dañar y que su simple existencia trae desgracia a su compañero, son los pensamientos que llevan a los hombres a la violencia: comienzan a agredir, gritar, golpear objetos, golpear directamente a la mujer y al vientre.

En la mayoría de los casos la violencia no disminuye, sino que se incrementa, y puede volverse peligroso no sólo para el bebé sino para la madre. Por esa razón, las mujeres embarazadas deben contar con una red fuerte de poyo familiar que pueda protegerla en caso de una agresión.

miércoles, 8 de agosto de 2018

¡SIRENA NO ESTABA SOLA!

En las malas noticias de esta semana nos enteramos de una joven cantante de 26 años, su nombre María Trinidad Mathus, conocida en redes sociales como "Mermaid", Sirena.

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Mar, la chica que soñó con viajar

Hace menos de dos semanas Mar publicó en su cuenta de Instagram lo emocionada que estaba por su viaje: ahí estaba ella con su enorme mochila de viajera, era algo que siempre había querido hacer.

La desgracia vino cuando estando ella paseando por la playa (como cualquier turista normal), en compañía de una amiga (porque, como ya explicamos aquí, las mujeres en este mundo no vamos solas NI AL MALDITO BAÑO), fue asesinada por dos ladrones que intentaron violarlas y asesinarlas.

La amiga inglesa escapó, denunció y gracias a eso se logró capturar a los asesinos. Sirena no tuvo tanta suerte, murió ahogada durante el forcejeo con los asaltantes.

La noticia es muy triste, porque nos recuerda que las mujeres no estamos seguras en ningún lado; pero lo más triste, es que la gente siga culpándonos de que vengan otros y nos maten.

No he visto en medios la foto o los nombres de los desgraciados que le quitaron la vida a esta chica. En cambio, he visto las redes llenos de desafortunados comentarios (y estúpidos) del estilo "pero para qué viaja sola", como si:

a) Esa fuera una justificación para morir.
b) Ser turista fuera un delito.

Lo peor de todo, es que SIRENA NO ESTABA SOLA al momento del asalto, estaba ACOMPAÑADA de una amiga.

La amiga también es una persona, pero a mucha gente eso se le olvida porque dicha persona se trataba de una mujer.

Y precisamente esto es lo que indigna, que por ser mujeres se nos trate como NADA.

¿Le hubiera pasado esta misma tragedia a Sirena si en vez de ir con una amiga hubiera ido con un amigo?


Si ella hubiera estado acompañada de un hombre ¿la gente los culparía de su muerte o sólo se lamentaría de la tragedia culpando a los asesinos?


Ese es el machismo que vivimos, esa es la discriminación a la que nos referimos, por eso nos indigna y nos preguntamos cuando comenzará a cambiar la sociedad, porque el día en que la discriminación termine, ese será el día en que nos dejarán de matar.

Mientras tanto, seguiremos viviendo estas cosas, porque como dice una amiga:

"Les caga, les caga un chingo que hagamos esas cosas, que salgamos, que hablemos, que trabajemos, que estudiemos, que viajemos, que vivamos, por eso nos matan."

viernes, 9 de enero de 2015

¿ALGUNA VEZ TE HA GOLPEADO TU PAREJA?

Cuando pensamos en violencia física viene a nuestra mente la imagen de aquellas mujeres golpeadas que vemos en los anuncios de las campañas: ojos morados, costillas rotas y, sobre todo, años de vivir abusos.

ALGUNA VEZ TE HA GOLPEADO TU PAREJA

Lo cierto que es que cuando la violencia llega a esos extremos es porque en algún momento comenzó con algo muy leve: un empujón, una bofetada. Y después, quizá la esperanzadora disculpa acompañada de la promesa "no vuelve a suceder".

A lo largo de una relación pudiera presentarse un sólo incidente de violencia física, o bien, como sucede muchas veces, que los golpes se den todos los días durante meses y años.

Los golpes son más tolerados de lo que parece, tanto hombres y mujeres son capaces de golpear a sus parejas. Una encuesta reveló que en México el 15% de los jóvenes ha experimentado al menos un incidente de violencia en su relación de noviazgo, el 64% de quienes sufren violencia física son mujeres.

¿ALGUNA VEZ TE HA GOLPEADO TU PAREJA?


La siguiente es una historia real de una agresión física (nombres cambiados*).

Antes que nada, queremos resaltar que este relato NO es ninguna justificación para todos aquellos hombres que justifican la violencia física diciendo "ellas también lo hacen ".

También queremos aprovechar la ocasión para explicar una de las razones de por qué la violencia hacia la mujer se considera violencia de género y la que se ejerce contra los varones no:

En la mayoría de los casos de hombres agredidos ellos inmediatamente terminan con esas relaciones, pues entienden y saben (porque han sido educados para "no dejarse") que nadie tiene derecho a tratarlos de forma humillante; contrariamente, las mujeres suelen aguantar más, pues les han enseñado que con amor y paciencia se puede resolver todo conflicto y que ellas como mujeres tienen influencia sobre el comportamiento y sentimientos de su compañero, por lo que una disculpa y una promesa suelen ser suficientes para continuar en una relación en la que se ha presentado un incidente de violencia.

MI PRIMER GOLPE


Diego tiene 22 años y actualmente goza de bastante suerte con las chicas. Su éxito en las relaciones no tiene tanto tiempo, tal vez unos cinco o seis años, porque de pequeño era "gordito y rosado" -como él mismo se describe-. Aún desconoce cuándo sucedió ese cambio que lo hizo encantados, pero supone que los detalles que tenía con su novia siempre llamaron la atención de las demás chicas.

Le gustan los paseos largos, todavía regala rosas y ha procurado ser siempre detallista. Le entusiasman las sorpresas y en todo momento está buscando la forma de hacer que lo cotidiano parezca especial. Diego aún cree en el compromiso que implica la confianza y así trata de llegar a acuerdos para tener una relación formal.

A sus 22 años se ha involucrado al menos con 23 ó 24 chicas, pero sólo cinco de ellas han sido sus novias formales. En sus últimas relaciones le han tocado chicas de todo tipo, lo que e ha permitido definir cierta perspectiva de la mujer en diferentes aspectos.

Aún recuerda cuando encontró a lista de Ana, su antigua novia, quien le decía que todas las mujeres tiene un listado... un conteo. En él aparece un nombre, probablemente una fecha, y una pequeña leyenda que incluye algún detallle de referencia. Esa lista incluía a todos los chicos  con los que Ana se había relacionado, y con los que había tenido desde un "kiko" hasta una relación sexual.

A los 21 años de Ana, Diego aparecía en su lista en el número sesenta y tantos, ese detalle numerológico siempre le asombró. Los problemas de Diego y Ana se resolvieron muchas veces con besos o sexo, y en algunas ocasiones la confianza y el exceso de honestidad laceraban más que el silencio.

En cierta ocasión Ana tenía una fiesta y Diego no podía acompañarla. Él la animó s irse con sus amigos.

-Pues ve a la fiesta.
-No, yo creo que no...
-¿Por qué no?
-Porque no. Pues, es que, la verdad, no confío en mí, y pues habiendo alcohol de por medio... menos.

Diego se quedó sin palabras. Su relación sólo duró algunos meses más y en la frontera de haber terminado con Ana, llegó Vanessa, quien sería su nueva novia.

Vanessa era una chica muy espontánea y lo hacía reír. Se fueron conociendo, y mientras más conciencia tenía Diego de Vanessa, menos le gustaba.

Con ella Diego aprendió que las chicas no siempre quieren "hacer el amor" y prefieren sólo el sexo; así, dejó salir su instinto animal cada vez que ella se lo pedía. Nalgadas o gritos, él la complacía. Su relación estuvo llena de experimentación y Diego aprendió mucho.

Una tarde llegó a la escuela y las miradas de los demás se posaron sobre él, los murmullos recorrían los pasillos mientras se quedaba impávido. Todos lo sabían. Vanessa fue muy clara: lo corrió de su casa, le cerró la puerta, y al tratar de evitarlo, Diego la arrojó contra el piso y comenzó a patearla en el estómago. Todos en la escuela lo sabía ya y le clavaban los juicios sobre la piel con miradas, desprecio, rencor y coraje. Diego guardó silencio y se fue lleno de miedo. Miedo de que una mujer quiera ganar siempre, miedo de las relaciones que se convierten en una lucha de poder, miedo de saberse sometido, miedo de que alguien haya contado una historia que no era cierta para justificarse.

El día que terminó todo, Diego atendió un compromiso personal; mientras eso sucedía, Vanessa lo llamó seis veces, una por cada hora que duró el encuentro. En las primeras cuatro llamadas fue gentil. La quinta ya no tuvo amabilidad alguna. En la sexta, sólo escuchó:

-Cuando llegues a tu casa márcame, porque ya me cansé de estarte esperando como tu estúpida. Yo ya no quiero estar contigo.

Diego no había acordado ver a Vanessa ese día. Después de aquella sexta llamada fue a buscarla. Discutieron, y ella parecía enfurecerse cada vez más.

-Hoy me di cuenta de que no te quiero, que ya no te soporto y que ya no quiero volver a verte -dijo ella.

Diego tomó aire y pensó que sería mejor hablar después, cuando ella estuviera tranquila, y entonces trató de marcharse. La frustración de Vanessa hizo que Diego recibiera su primer golpe a puño cerrado en la mejilla izquierda.

-¡Te odio! -gritó Vanessa y le aventó la puerta. Diego contuvo la puerta y trató de alcanzarla, la tomó del brazo y ella se dejó caer, luego comenzó a gritar:

-¡Me tiraste! ¡Me tiraste! -mientras pedía auxilio a su madre.
-Adiós, yo ya no puedo -fueron las últimas palabras de Diego.

Aquel día Diego supo que había recibido su primer y único golpe.

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*Fuente: Del Castillo Ale, etal. Amar a madrazos, el doloroso rostro de la violencia entre jóvenes. Ed. Debolsillo, 2014.

sábado, 21 de marzo de 2009

TIPOS DE VIOLENCIA DOMÉSTICA

Escribimos aquí otro apartado sobre tipos de violencia doméstica.



TIPOS DE VIOLENCIA DOMÉSTICA


Decidimos escribir más sobre tipos de violencia doméstica, para complementar nuestra entrada anterior:

El abuso por parte de la pareja íntima, que da lugar a las expresiones 'esposas agredidas' o 'violencia en el hogar', es generalmente parte de un patrón de comportamiento y control abusivo más que un acto aislado de agresión física.

Population Information Program, Volumen XXVII, Número 4, diciembre, 1999


Violencia física. Los actos de agresión en los cuales se utiliza alguna parte del cuerpo, objeto, arma o sustancia para causar daño a la integridad física de la otra persona. Puede dejar lesiones leves o graves, externas o internas, visibles o no dejar lesiones.

Ejemplos: golpes, apaleos, cinturonazos, bofetadas, tirones de cabellos, apretones dolorosos, pellizcos, empujones, patadas, intentos de ahorcamiento, mordeduras, cortes, quemaduras, abandono en un lugar peligroso.

Violencia psicológica. Toda acción u omisión cuyo propósito sea degradar o controlar las acciones, comportamientos, creencias y decisiones de la mujer y que implica un daño emocional que imposibilita su desarrollo y autodeterminación.

Ejemplos:

-Amenazas: de herir, matar, suicidarse, llevarse a los niños, golpearla, abandonarla, revelar secretos.

-Aislamiento: control abusivo de la vida de la otra persona mediante vigilancia de sus actos y movimientos, escucha de sus conversaciones, impedimento de cultivar amistades o relaciones familiares.

-Desprecio: tratar a la otra persona como inferior, tomar decisiones importantes sin consultar, descalificar los intereses, creencias u opiniones personales.

-Provocar confusión: mediante juegos mentales, el agresor niega lo que hace, culpabiliza a la víctima, da órdenes contradictorias, manipula para hacer parecer a la mujer como mentirosa.

-Abuso verbal: rebajar, insultar, ridiculizar, humillar, utilizar juegos mentales e ironías para confundir.

-Intimidación: asustar con miradas, gestos, objetos o gritos, arrojar objetos o destruir propiedad.

-Imposición: vestir y arreglarse de una forma determinada, adoptar una ideología religiosa.

Violencia sexual. Consiste en la imposición de actos o conductas sexuales no deseados que limitan el libre ejercicio de la sexualidad.

Ejemplos:

-Obligar a tener relaciones sexuales.
-Obligar a tener sexo con otras personas.
-Obligarla a observar material erótico o pornográfico.
-Realizar durante el acto sexual acciones que causen daño o humillen.
-Obligarla a exhibirse o desnudarse.
-Agarrar sus senos, nalgas, sexo u otras partes de su cuerpo contra su voluntad.
-No hacer caso de sus ideas o deseos sexuales.
-Obligarla a usar o no usar métodos anticonceptivos o de protección.
-Obligarla a tener hijos o abortar.
-Obligarla a escuchar sus aventuras sexuales con otras personas.
-Revelar a terceros la conducta sexual con la pareja.
-Burlarse de su cuerpo, de sus deseos o de sus reacciones sexuales.

Violencia económica. Son los actos que generan en la no disposición de recursos físicos y/o financieros, la destrucción y el despojo de los bienes, así como el incuplimiento de las obligaciones alimentcias.

Ejemplos:

-Recompensas o castigos monetarios.
-Impedirle trabajar.
-No cumplir con las obligaciones de proporcionar alimentos.
-Dilapidar los bienes financieros de la familia.

Todos estos tipos de violencia doméstica tienen una repercusión emocional, lo que trae como consecuencia una destrucción de la autoestima y de la seguridad personal.