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lunes, 17 de junio de 2019

Qué hacer cuando a tu hijo lo acosa su ex

Cuando se rompe una situación de pareja, las reacciones de ambos son diversas; pero algunas personas pueden llegar a acosar a su ex después de un rompimiento ¿Qué hacer en esos casos?

Si no quieren hablar contigo, aléjate.


La violencia se puede insertar en el noviazgo de forma diferente en hombres y mujeres.

En los hombres es muy frecuente la idea de que la mujer "es suya", de manera que si un adolescente o adulto se enfrenta al abandono de su pareja, puede ser muy difícil de asumir. Dado que no pueden renunciar a "lo suyo", hacen todo lo que consideran legítimo para "recuperar" a la pareja: hablarle todos los días, visitar en su trabajo o domicilio, dejarle notas, escribirle correos electrónicos todos los días, seguirla para saber en dónde está, dejarle mensajes, etc.

El problema es que todo esto es indeseado por ella, es acoso y muchas veces, al ver que los intentos no fructifican se llega a amenazar a la muchacha y, en no pocas ocasiones, la mujer es asesinada.

En el caso de las mujeres, la mayoría de los casos de violencia no proviene de una idea de posesión, sino del miedo a "estar sola". Desde niñas nos enseñan que tener la validación de un hombre es lo que nos hará buenas y bellas, de manera que tener pareja se convierte en algo prioritario. Por ello, muchas chicas no saben como reaccionar ante un rompimiento y pueden caer en el acoso: dejar mensajes en redes sociales, llamadas diarias, mensajes, cartas, etc.

Igualmente son conductas no solicitadas por la ex pareja. Muchas chicas llegan incluso al nivel de amenazar a la nueva pareja de su ex o amenazar con suicidarse. Generalmente los chicos no ven amenazada su integridad física, pero sí la mental, al sentirse abrumados por el acoso y no poder llevar una vida tranquila.

Cuando se trata de adolescentes o jóvenes adultos, muchos padres sienten la preocupación de actuar.

¿Pueden hacer algo?

¿Qué pueden hacer cuando uno de sus hijos o hijas es acosado por su ex?

Primero que nada, no perder la calma. Quizá los padres no puedan intervenir directamente en las cuestiones de pareja de sus hijos; pero, siendo conscientes de los peligros que implica el acoso, pueden tomar ciertas precauciones:

-Si el hijo o hija viven en casa, los padres pueden contestar el teléfono fijo por ellos. Es útil contar con identificador de llamadas. A veces se tiene que cambiar el número.

-Enseñar a los hijos a no responder números desconocidos. Muchas veces el acosador llama desde teléfonos que no son suyos con tal de lograr éxito en que le contesten la llamada.

-El acoso es un delito, por lo que se puede acompañar al hijo o hija y levantar una carpeta de investigación.

-Los hijos nunca deben reunirse a solas con el acosador, bajo ninguna circunstancia; si deciden hacerlo, por la razón que sea, los padres deberán acompañarles para intervenir en caso necesario.

-Avisar a todos los amigos y familiares de la situación. Los acosadores recurren a personas cercanas de la ex pareja para buscar información, contacto u hostigamiento.

-Si se asiste a la misma escuela, recomendar que el hijo o hija siempre se encuentre con amistades y nuca se quede a solas. Explicar a los maestros lo que está sucediendo, para que puedan mantener alejada a la persona acosadora.


Estas son algunas medidas. Nunca hay que minimizar los alcances de una persona acosadora. Al no contar con límites y creer que tienen derecho a esas acciones, la violencia puede llegar a niveles muy graves.

Información sobre violencia en el embarazo

Mucha gente busca información sobre la violencia en el embarazo, ya sea porque vive una situación así o porque tiene una hija. amiga o familiar, que está pasando por esta terrible experiencia.



La violencia en la pareja puede aparecer en cualquier momento, incluso durante el embarazo. Regularmente se dan tres escenarios:

1. La pareja es violenta desde el noviazgo y esto continúa después del matrimonio.

No es de extrañar que los hombres que son violentos desde el inicio, continúen siéndolo al casarse. vivir juntos o enterarse de un embarazo, y con toda seguridad lo seguirán siendo cuando los hijos nazcan y durante su crecimiento. Son familias que viven la violencia en todo momento, prácticamente desde el nacimiento.


2. La pareja era estable antes de enterarse del embarazo.

Durante el noviazgo no se vivieron o percibieron situaciones violentas. Al inicio de la vida juntos bajo un mismo techo tampoco se presentar experiencias desagradables; pero de pronto, al enterarse del embarazo, el hombre comienza a desatar eventos violentos: quemaduras de cigarro, golpes, empujones, gritos; son los hechos más habituales que incluso pueden provocar un aborto en la mujer debido al maltrato.


3. La pareja presentaba indicios leves de violencia verbal o psicológica, pero al enterarse del embarazo se llega al maltrato físico.

A veces desde le noviazgo hay indicios de violencia verbal: gritos ocasionales, burlas, sarcasmo, etc., sin que se llegue a la violencia física; pero en cuanto llega un embarazo, las agresiones suben de nivel hasta llegar a los golpes, que pueden acabar con la vida de la madre y su hijo.


¿Por qué sucede?

Porque muchos hombres están educados bajo un sistema machista, en donde se considera que el hombre debe ser proveedor de la familia. Cuando el hombre asume este papel, asume que tendrá que mantener a sus hijos, aunque siempre y cuando éstos hayan sido deseados por él.

Hay hombres que no desean tener familia o que se encuentran en situaciones económicas difíciles para afrontar el nacimiento de un nuevo hijo. De manera que, al enterarse de un embarazo, pueden suscitarse una serie de pensamientos destructivos:

-Algunos pueden creer que la mujer se embarazó a propósito para hacerle daño.
-Algunos pueden creer que el embarazo es "culpa" de la mujer, y que ellos no tendrían porqué hacerse cargo.
-Algunos pueden dudar de que ellos sean el padre biológico del hijo por venir.
-Algunos sienten miedo de hacerse cargo económicamente, y proyectan esto hacia su pareja embarazada.

Muchos hombres deciden abandonar a sus parejas al enterarse de un embarazo. Otros lo hacen cuando los hijos ya han nacido; pero muchos se sienten comprometidos a quedarse con sus parejas, pues socialmente se sienten presionados para no eludir sus responsabilidades, guardando odio y resentimiento por considerar que de no existir esa persona no se estaría viviendo una situación estresante.

El resentimiento y la creencia de que la mujer tiene la culpa, que lo hace a propósito para dañar y que su simple existencia trae desgracia a su compañero, son los pensamientos que llevan a los hombres a la violencia: comienzan a agredir, gritar, golpear objetos, golpear directamente a la mujer y al vientre.

En la mayoría de los casos la violencia no disminuye, sino que se incrementa, y puede volverse peligroso no sólo para el bebé sino para la madre. Por esa razón, las mujeres embarazadas deben contar con una red fuerte de poyo familiar que pueda protegerla en caso de una agresión.

viernes, 3 de agosto de 2018

LOS PIROPOS SON DELITO EN FRANCIA

Lo que muchas quisiéramos que pasara en nuestros propios países pasó en Francia: el acoso callejero es delito.


piropos o acoso callejero




Conocidos coloquialmente como "piropos", el acoso callejero es un problema que vivimos diariamente todas las mujeres sin importar la edad, es algo que nos sucede desde niñas y a lo reaccionamos de diversas maneras: evitar andar solas en las calles, cambiar nuestra forma de vestir, evitar grupos de hombres y cambiar de banqueta cuando los vemos, etc.; sin embargo, nada esto funciona, seguimos siendo acosadas todos los días.

Pero ayer Francia dio un paso para erradicar esa problemática.

Todo sucedió cuando se dio a conocer un video en que una chica que caminaba por la calle y fue víctima del acoso de un sujeto desconocido. Ella como lo hubiera hecho cualquiera de nosotras, decidió defenderse y gritarle al acosador; indignado porque la mujer le dirigió la palabra, el hombre se encaminó hacia ella y la abofeteó.

Puedes ver el video aquí:



Esta demostración de violencia fue la que por fin consiguió convencer a las autoridades de que el acoso callejero no es inofensivo ni un tema trivial.

Infortunadamente hay muchos países que todavía no entienden la profundidad de este y otros problemas, y el problema se agrava cuando hay corrupción de por medio.

En México por ejemplo, cuando se trata de casos de violación las mujeres todavía tienen que demostrar que ellas no hicieron nada para provocar el acto en vez de que sea el perpetrador el que tenga que responder ante la justicia, ni siquiera aquellas que han muerto en el acto son exentas de ser acusadas. Si por estos casos graves la autoridad no hace nada, mucho menos por algo tan "poco importante" como lo es el acoso.

Los acosadores callejeros no solamente creen que nos están haciendo un favor al gritarnos obscenidades por la calle o tocar nuestras partes sin consentimiento, encima de todo reciben ayuda de otros hombres, incluyendo en este grupo a muchos que son jueves, ministros, ministerios públicos.

Es bueno saber que eso está cambiando en Francia, ojalá cambie pronto en nuestros países también.

martes, 11 de abril de 2017

Cuando equivocadamente creemos que hay señales de arrepentimiento

Nos envían un testimonio más de una sobreviviente de violencia:

estar en estado incoveniente no justifica ejercer la violencia ni ser violentada


"Esto pasó el pasado fin de año. Yo había bebido de más de la fiesta del trabajo, coincidió con que mi esposo también tenía un evento esa noche al que quería ir, así que cuando pasó por mi y me vio en ese estado se molestó.

En el camino no dijo nada, pero yo alcoholizada como estaba empecé a echarle en cara todas sus faltas: sus infidelidades, su indiferencia, sus malos tratos. Esto le enojó muchísimo así que comenzó a subir la velocidad del auto para intimidarme y luego comenzó a vociferar.

Me espanté, quería bajarme, no podía. Hasta que en un alto me bajé corriendo y me metí en el primer restaurante que encontré, esperé ahí hasta sentirme menos mareada. No sabía que hacer, si regresar o no, después me di cuenta de que no tenía dinero para regresar. Así que llamé a un amigo para que me ayudara a volver a casa.

Mi amigo llegó en mi auxilio junto con su mamá. Les conté la historia y me aconsejaron que no regresara, hasta se ofrecieron a llevarme a su casa al menos por esa noche. No quise, les pedí que por favor me llevaran. En el fondo me sentía culpable, porque pensaba que si yo no hubiera tomado esa noche él no se hubiera molestado y nada habría pasado.

Finalmente mi amigo y su mamá me llevaron a casa, nunca olvidaré lo que me dijo ella: 'el culpable muere hasta que el cobarde quiere'.

Cuando regresé la casa parecía sola, todo estaba en silencio. Subí a mi habitación, ahí estaba mi esposo, realmente enojado, pensaba que yo había huido y que no volvería. Al principio pensé que había estado preocupado por mi, después me di cuenta de que no, de estaba furioso porque yo "le había arruinado la noche". Empezamos a discutir nuevamente, y él gritaba cada vez más.

Finalmente, como yo no me callaba él se exasperó y tomó mi cuello entre sus manos. Intenté zafarme como pude, patear, moverme, no logré nada. Le empecé a rogar pero él apretaba más fuerte. Pensando que iba a morir en ese momento, no pude hacer otra cosa más que rogarle a Dios, entonces él se burló de mi, me llamó cursi. No podía creerlo, yo me estaba muriendo, él me estaba asesinando y aún así todavía se burlaba de mi.

Me llené de ira. Aún no sé cómo lo hice, pero empecé a gritarle con todas mis fuerzas. De manera irracional pensé que si moría en ese momento regresaría del más allá para vengarme de él y así se lo dije. Realmente creí que moriría, pero justo cuando dije esas palabras fue como magia, él me soltó, comenzó a pedir perdón.

Se disculpó conmigo, pidió perdón, lloró, me juró que nunca volvería a pasar, que tomaría terapia, que él no quería hacerme ningún daño y que no sería jamás capaz de hacerme ningún mal. Por increíble que parezca le volví a creer, yo pensaba que quizá en un acto de reflexión había entendido lo que estaba haciendo; pero no fue así, días más tarde me confesó que en medio de la ira él pensó que yo lo iba a matar por todas las cosas que yo le estaba diciendo, y sólo por eso me soltó."

Algunos comentarios para esta historia:

El discurso eterno que gira alrededor de las mujeres es el del amor. Si eres mujer debes amar y pensar que lo que haces puede hacerte ganar el amor. Luego entonces, no importa cuanto te odie o use el otro, si tú cambias esa otra persona también cambiará.

Y es increíble a qué grado llega esta enseñanza. Vemos en un mismo relato dos momentos claros de odio hacia ella, y a pesar de esto la mujer no alcanza a ver que no importa si lo que hace es bueno, malo o peor, para él ella no vale nada.

Ella en cambio interpreta algunas de sus acciones como señales de arrepentimiento, cuando lo único que a él le interesaba era él mismo. Él le perdona la vida, ella piensa que es por amor que lo hace, él sólo no quería morir, si ella se hubiera callado (y lo hubiera hecho de no ser porque él se comenzó a burlar abiertamente de algo que ella tenía muy por encima en su escala de valores) entonces hoy no estaría viva para contarnos esta historia.


domingo, 11 de enero de 2015

¿HAS HECHO ALGO QUE TE DUELE POR COMPLACER A ALGUIEN QUE AMAS?

¿Alguna vez has hecho algo que te duele, lastima, o incluso está en contra de tus valores por complacer a alguien que amas? En toda relación hay cosas que ceder, pero cuando se trata de anular nuestras necesidades, negar nuestros valores o hacer cosas que nos dañan a nosotros mismos o a quienes queremos (amigos, familia, etc.) entonces algo va mal.

¿HAS HECHO ALGO QUE TE DUELE POR COMPLACER A ALGUIEN QUE AMAS?

En ocasiones, hacemos este tipo de cosas para evitar una reacción en nuestra pareja: "Se enoja si le digo que no", "es que se pone triste si me niego". Nuestra conducta empieza entonces a dirigirse exclusivamente hacia los deseos de otra persona y esta empieza a controlarnos.

A veces, las coacción es mucho más evidente ya que viene acompañada de burlas que nos hacen sentir mal: "no seas niña", "no seas tonta", "eso es de perdedores", etc.

Y por complacer, evitar las burlas o el dolor, llegamos a extremos como dejar de hablarle a nuestros padres, no ver más a nuestros amigos, evitar los conciertos con las amigas, ya no vestir nuestra ropa favorita y abandonar los pasatiempos que tanto nos gustan; pero por alguna razón, nada de lo que hacemos pareciera dar gusto a la pareja y por el contrario, las exigencias son cada vez mayores.

El nivel de exigencia va creciendo cada vez más y puede entonces tocar puntos muy sensibles y privados de nuestro ser. Aquí es donde las cosas se agravan de tal forma que muchas personas abandonan su trabajo, su carrera o, infortunadamente, son víctimas de abusos sexuales al sentirse coaccionadas a realizar prácticas que les incomodan, lastiman o francamente desagradan.

Todas estas cosas ocurren sin que nos demos cuenta. Cuando nos enamoramos es normal querer hacer sentir bien al otro y hacer cosas que satisfagan a nuestra pareja; pero las personas abusadoras se aprovechan de este estado para exigir cada vez más, sin permitir ninguna debilidad ni fallo de parte del otro. Y cuando estos abusos comienzan a ocurrir, al principio negamos la situación porque nos parece impensable que esa persona tan maravillosa sea capaz de comportarse de esa manera.

Aunque todos corremos el riesgo de alguna vez involucrarnos en una relación así, son más vulnerables aquellos que han sido maltratados durante la infancia, ya que quienes viven una situación así durante la niñez suelen pensar que si hacen lo que los adultos maltratadores dicen entonces los malos tratos cesarán y tendrán de nuevo el cariño y el reconocimiento que tanto anhelan. El niño confía ciegamente en lo que sus progenitores le dicen, lamentablemente los padres maltratadores tienden a culpar a sus hijos de todos sus estallidos de cólera.

La culta también nos hace vulnerables. Ser educados bajo la premisa de que "el amor lo puede todo", "en las relaciones hay que tener paciencia porque nadie es perfecto", "hay que luchar por la relación", nos hace caer fácilmente en la trampa de ceder todo con tal de no alejar a la persona amada.

Por ese motivo hay que establecer límites, saber decir que no sin sentirnos culpables, saber que si alguna situación me incómoda, por pequeña que sea, no es aceptable, y que si la otra persona de verdad nos ama entonces sabrá respetar esas rayas que pintamos en vez de burlarse o agredirnos.

Nadie, pero NADIE, tiene derecho a coaccionarnos o tratar de obligarnos a hacer cosas que no nos agradan. Ni con amenazas ni con chantajes.

Si tu relación se encuentra en esta situación no te culpes, muchas personas han pasado por eso, lo importante es que lo hables y busques apoyo.

jueves, 1 de agosto de 2013

FRASES DE VIOLENCIA PSICOLÓGICA

A veces se vuelve difícil saber cuando estamos siendo manipulados a través de la violencia psicológica, precisamente porque no hay evidencia física del maltrato; pero sí hay frases de violencia psicológica que podemos identificar como agresiones psicológicas, son bastante comunes y se usan entre otros fines para confundir a la persona y hacerla sentir menos valiosa.


FRASES DE VIOLENCIA PSICOLÓGICA


Podemos señalar algunas categorías de frases de violencia psicológica:

INSULTOS


Palabras denigrantes que ofenden a las personas, quienes pueden reaccionar con sentimientos de tristeza o enojo: gorda, tonta, estúpido, idiota, holgazán, imbécil, tarada, etc.

CRÍTICAS


Frases que menosprecian la vestimenta, cualidades y/o forma de realizar de las actividades, o bien palabras que se usan para maximizar los defectos de una persona: siempre te equivocas, nunca haces nada bien, no sabes como vestirte, no sabes lavar los platos, deberías planchar mejor las camisas, nunca haces nada, pareces niña chiquita.

HUMILLACIÓN


Puede ser pública o privada, consiste en acciones o frases que te hacen quedar en ridículo frente a los demás. Que tu pareja se burle de ti frente a otros, riéndose de tus opiniones, tu ropa, tus planes, tu forma de hablar o de caminar, o haga gestos que impliquen que su burla de lo que dices y haces ("arremedar" por ejemplo), son formas de humillación.

Otros ejemplos de humillación más notorios son: que tu pareja te obligue a limpiar algo que él/ella ensuciaron, que considere tu obligación servirle la comida o la botana mientras ve el televisor, que te compare con otras personas con frases como "ella sí es bonita, no como tú" o "él sí es un verdadero hombre".

IGNORAR


Que tu pareja te ignore sistemáticamente es maltrato psicológico. Lo notas cuando reiteradamente te ignora durante una conversación, o cambia de tema cuando das alguna opinión. Una mujer nos relató un ejemplo de esto:

"Cuando yo opinaba sobre cualquier tema, estando su amigo presente, entonces se reía y como que cambiando de tema se volteaba con su amigo le decía: Como te iba iba diciendo, la bolsa de valores... Me enojaba mucho eso, sobretodo porque lo hacía enfrente de sus amigos".

Que te interrumpa constantemente con frases como "Ay, ya vas a empezar" o con muecas que muestran su desagrado, es una forma de mandar el mensaje de que tus opiniones son una tontería que no importa ni tiene valor.

CELOS


Frases como "esa falda está muy corta", "usas demasiado escote", "no quiero que salgas así en público", "sólo puedes vestirte así para mi". Acciones que te obligan a dejar de tener contacto con tus amistades, o reclamos constantes porque otro/a te mira o habla, todas esas son acciones destinadas a controlarte y aislarte, y frecuentemente tienen éxito sin que la persona afectada se de cuenta de lo que está sucediendo.

MALOS TRATOS EN PÚBLICO


Un trato "rudo" cuando estás con tu familia o amistades: que te grite, te exija que hagas ciertas cosas como si estuvieras obligada/o a ello y sin usar palabras mínimas de cortesía, que te excluya durante las reuniones, son ejemplos de "malos tratos" a pesar de que se trata de un concepto demasiado general.

viernes, 19 de julio de 2013

HOMBRES ENCANTADORES

Todos hemos conocido hombres encantadores, o al menos que lo parecen: tienen buenos modales, se desviven en halagos para quienes los rodean, son amables, divertidos, carismáticos, y tienen gran reputación.  

HOMBRES ENCANTADORES


Pero justamente hay hombres encantadores que, aunque son relucientes en la esfera pública, en el hogar son unos monstruos. No estamos diciendo que todos los hombres encantadores sean unos golpeadores de mujeres, lo que sí es verdad es que muchos se aprovechan de esta buena fama que tienen para desquitar sus frustraciones en casa sin ninguna consecuencia.

Una mujer que vive una situación de maltrato con un "hombre encantador" lleva todas las perder, y muchas veces razona que nadie le creería las cosas que hace su pareja en casa. Y con justa razón, como creer que ese hombre que se ofrece a poner la mesa en el hogar de la suegra, puede abofetear a su mujer por una cena quemada.

Por esa razón muchas mujeres maltratadas que viven con hombres que públicamente tienen imagen angelical, se callan y no denuncian los maltratos, porque asumen que nadie podría creer su historia. Es difícil convencerlas de que sus familias les creerán más a ellas que a sus parejas.

También es difícil asumir que un hombre encantador es capaz de cometer ciertas atrocidades porque a final de cuentas los hombres encantadores lo son precisamente porque le agradan a todos.

Muchos hombres encantadores utilizan esa forma de ser para "conquistar" mujeres y sin importar el tipo de relación que ellas quieran ellos son quienes suelen tener la última palabra: si sólo quieren pasar una "buena noche", si quieren algo informal, o si creen que ya es tiempo de "sentar cabeza". Son como depredadores, para conseguir sus fines recurren a su estrategia de relaciones públicas: soy amable, cordial, y me gano la confianza de la gente, luego entonces es fácil obtener lo que necesito de las personas.

En el caso de las mujeres, muchos hombres encantadores recurren a lo que algunos expertos del tema llaman un "falso cortejo". Es decir, no muestran realmente lo que son y lo que sienten, sino que hacen y dicen lo que creen que ellas quieren.

Es como las películas, en donde al inicio él es muy cortés y galante: la lleva a cenar, le abre las puertas, le cede el asiento, le enciende los cigarrillos. Todo con tal de ganarse su afecto aunque en realidad él cree que esas cosas son tonterías. Y después, ya conseguido el objetivo (casarse con ella para que lo cuide, por ejemplo) el hombre muestra lo rudo que es.

Pero entonces, si no todos los hombres encantadores son golpeadores, ¿cómo reconocer a quienes sí podrían llegar a cometer algún tipo de maltrato? No hay respuesta fácil, pero puedes empezar por examinar varias cosas:


  • Fíjate no sólo cómo te trata a ti, sino cómo trata a otras mujeres de su entorno: madre, hermanas, amigas.
  • Examina cómo habla de otras mujeres y sobretodo de relaciones pasadas.
  • Analiza sus ideas respecto a lo que son los hombres: si piensa que los hombres deben ganar más que las mujeres o si cree que ellas deben hacerse cargo de las labores del hogar (es importante si tú como mujer trabajas).
  • Revisa tus propios sentimientos hacia él: ¿eres libre de hablar de cualquier tema y en cualquier circunstancia? ¿te da miedo hablar de ciertos temas porque temes que se enoje?

También hay que recordar que existen muchas otras circunstancias en las que se debe desconfiar de un hombre encantador, sí hay una razón para tener precauciones con los hombres encantadores: muchos de ellos utilizan esta técnica para traficar con mujeres.

A sabiendas de que este falso cortejo puede servir para enamorar a las mujeres, sobretodo aquellas jóvenes que tienen poca experiencia y no han tenido relaciones significativas, muchos tratantes de blancas utilizan esta técnica para "enganchar" a sus víctimas, alejarlas de sus familias y prostituirlas bajo amenazas y violencia.

Este es un peligro adicional en cuanto a hombres encantadores se refiere. Por esa razón, desconfía plenamente si un hombre es excesivamente galante contigo y al poco tiempo de empezar a salir (cuando realmente ni te conoce) desea un compromiso a largo plazo, ya sea vivir juntos o casarse. Definitivamente sea la razón para tal apresuramiento, tendrá que ver más con beneficios para él que para ti.

Por otro lado, si bien es cierto que como seres humanos siempre queremos agradar a los otros y mostrar nuestra parte amable, la realidad es que cuando un hombre quiere una relación que funcione a largo plazo tratará de mostrarse tal como es y no engañar o "conquistar".

martes, 16 de julio de 2013

CHANTAJE EMOCIONAL EN LA PAREJA

El chantaje emocional en la pareja es más frecuente de lo que uno puede imaginarse, incluso se podría decir que todos hemos pasado por situaciones que podrían definirse de chantaje emocional en algún momento de nuestra vida.


CHANTAJE EMOCIONAL EN LA PAREJA


De hecho el chantaje emocional en la pareja puede ser muy sutil, sin que los participantes de esa relación noten siquiera que están cayendo en actitudes catalogadas como violencia. La típica frase "si realmente me amaras harías..." tal o cual cosa, es un tipo de chantaje que puede ser muy superficial o llegar a ser coercitivo según el caso, como por ejemplo en la situación muy común del adolescente que quiere tener sexo con su pareja aun cuando la otra persona no se sienta preparada.

Pero hay los casos, todavía más terribles, en donde uno de los integrantes recurre frecuentemente a estas prácticas con el objetivo de mantener a su contraparte en la relación, aunque sepa que es infeliz.

Al principio, el chantaje emocional en la pareja puede manifestarse con frases o acciones que hacen sentir a la otra parte como indispensable: sólo tú me comprendes, sólo tú me haces sentir bien, sufría tanto en la vida hasta que te encontré.

No es que esté mal querer a la otra persona y hacerla sentir especial, pero el objetivo de estas frases no es querer que nuestra pareja se sienta bien, sino cargarle la responsabilidad de nuestra felicidad. Entonces pasan dos cosas:

1. La persona chantajeada acepta esta enorme responsabilidad creyendo realmente que es su obligación hacer feliz a su pareja en todo momento, y se esfuerza hasta el límite para alcanzar esas expectativas de felicidad. Invertirá muchas horas de su vida en esta tarea y con el tiempo dejará todo de lado para convertir a su pareja en el centro de su atención.

2. Nadie es perfecto y al primer error o incumplimiento, la pareja controladora le reprochará a la otra persona el haberse equivocado, el no poner suficiente empeño en la tarea de conseguir la felicidad o el no haber hecho las cosas exactamente como "deberían de ser".

Así empieza un círculo de maltrato que es difícil de romper, porque la víctima cree firmemente (por la ilusión creada al principio de la relación) que en ella cae la responsabilidad de la felicidad, y que si se esfuerza más logrará mantener contenta a su pareja.

Quienes se encuentran en esta situación se esfuerzan tanto, invierten tanto, dan tanto, que cuando se dan cuenta de que nada de lo que hagan logrará satisfacer al otro les es difícil dejarlo. Es una cuestión psicológica, cuando una persona invierte todo su trabajo en una tarea y fracasa, es complicado afrontar ese fracaso, se sienten culpables y ansiosas y, en el caso de las relaciones, también existe la sensación de traición.

Traición porque durante mucho tiempo les han repetido frases como "sin ti no puedo" o "tú me ayudas a salir adelante", y tan sólo la idea de abandonar la relación les causa enorme culpa, sienten que están abandonando a una persona que realmente las necesita para vivir.

Y en el caso de quienes se arman de valor para dejar la relación, suelen escuchar amenazas: "si te vas me mato"... o peor, "si te vas te mato".

Abandonar una relación en donde desde el inicio el chantaje fue muy fuerte es muy complicado, pues están inmersas una serie de ideas como el amor y la lealtad, valores que se fomentan en extremo en el caso de las relaciones sentimentales sobre todo cuando se trata de mujeres, a quienes se les enseña que deben "dar todo por amor". Literalmente dan todo por la relación, y muchas veces no se explican por qué no funciona y se creen responsables por ello.

A veces sólo se logra salir con la intervención de un tercero, aunque esto no siempre funciona porque en gran cantidad de ocasiones el chantajista convence a su pareja de que la familia o los amigos la/lo están "poniendo en su contra", con lo cual se vuelve imposible que los parientes y conocidos puedan intervenir.

Mientras más tiempo pasa se pasa en una relación con un chantajista, más trabajo cuesta dejarlo. Incluso hay personas que sienten que sólo la muerte de la pareja los liberará del infierno, y es que cuando una persona muere, inmediatamente todos los defectos se convierten en virtudes: era trabajador, honrado, buena gente, etc. Esa fantasía es recurrente, porque si la pareja muere entonces la otra parte no tendrá que sentirse culpable por el abandono ni enfrentar las consecuencias reales o imaginarias.

De ahí la importancia de aprender a reconocer el chantaje emocional, de entender que las emociones son responsabilidad individual y que la felicidad de otros no depende de nosotros ya que solamente podemos hacernos responsables de nuestros propios sentimientos y conducta.