Translate

Mostrando las entradas con la etiqueta violencia de pareja. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta violencia de pareja. Mostrar todas las entradas

viernes, 2 de agosto de 2013

VIOLENTÓMETRO

Violentómetro

jueves, 1 de agosto de 2013

FRASES DE VIOLENCIA PSICOLÓGICA

A veces se vuelve difícil saber cuando estamos siendo manipulados a través de la violencia psicológica, precisamente porque no hay evidencia física del maltrato; pero sí hay frases de violencia psicológica que podemos identificar como agresiones psicológicas, son bastante comunes y se usan entre otros fines para confundir a la persona y hacerla sentir menos valiosa.


FRASES DE VIOLENCIA PSICOLÓGICA


Podemos señalar algunas categorías de frases de violencia psicológica:

INSULTOS


Palabras denigrantes que ofenden a las personas, quienes pueden reaccionar con sentimientos de tristeza o enojo: gorda, tonta, estúpido, idiota, holgazán, imbécil, tarada, etc.

CRÍTICAS


Frases que menosprecian la vestimenta, cualidades y/o forma de realizar de las actividades, o bien palabras que se usan para maximizar los defectos de una persona: siempre te equivocas, nunca haces nada bien, no sabes como vestirte, no sabes lavar los platos, deberías planchar mejor las camisas, nunca haces nada, pareces niña chiquita.

HUMILLACIÓN


Puede ser pública o privada, consiste en acciones o frases que te hacen quedar en ridículo frente a los demás. Que tu pareja se burle de ti frente a otros, riéndose de tus opiniones, tu ropa, tus planes, tu forma de hablar o de caminar, o haga gestos que impliquen que su burla de lo que dices y haces ("arremedar" por ejemplo), son formas de humillación.

Otros ejemplos de humillación más notorios son: que tu pareja te obligue a limpiar algo que él/ella ensuciaron, que considere tu obligación servirle la comida o la botana mientras ve el televisor, que te compare con otras personas con frases como "ella sí es bonita, no como tú" o "él sí es un verdadero hombre".

IGNORAR


Que tu pareja te ignore sistemáticamente es maltrato psicológico. Lo notas cuando reiteradamente te ignora durante una conversación, o cambia de tema cuando das alguna opinión. Una mujer nos relató un ejemplo de esto:

"Cuando yo opinaba sobre cualquier tema, estando su amigo presente, entonces se reía y como que cambiando de tema se volteaba con su amigo le decía: Como te iba iba diciendo, la bolsa de valores... Me enojaba mucho eso, sobretodo porque lo hacía enfrente de sus amigos".

Que te interrumpa constantemente con frases como "Ay, ya vas a empezar" o con muecas que muestran su desagrado, es una forma de mandar el mensaje de que tus opiniones son una tontería que no importa ni tiene valor.

CELOS


Frases como "esa falda está muy corta", "usas demasiado escote", "no quiero que salgas así en público", "sólo puedes vestirte así para mi". Acciones que te obligan a dejar de tener contacto con tus amistades, o reclamos constantes porque otro/a te mira o habla, todas esas son acciones destinadas a controlarte y aislarte, y frecuentemente tienen éxito sin que la persona afectada se de cuenta de lo que está sucediendo.

MALOS TRATOS EN PÚBLICO


Un trato "rudo" cuando estás con tu familia o amistades: que te grite, te exija que hagas ciertas cosas como si estuvieras obligada/o a ello y sin usar palabras mínimas de cortesía, que te excluya durante las reuniones, son ejemplos de "malos tratos" a pesar de que se trata de un concepto demasiado general.

viernes, 26 de julio de 2013

SEÑALES DE VIOLENCIA

La mayor de las relaciones violentas muestra claras señales de violencia al poco tiempo de haber comenzado la relación.


SEÑALES DE VIOLENCIA


Si tienes dudas acerca de tu relación de pareja, las siguientes señales de violencia te pueden servir de guía para medir la gravedad de la situación:


a) Tu pareja se adjudica el derecho a controlar la forma en la que vives y lo que haces.

b) Para "hacer feliz" feliz a tu pareja tienes que renunciar a ver personas o realizar actividades que eran importantes en tu vida.

c) Tu pareja desvaloriza tus opiniones, sentimientos y/o logros.

d) Cuando haces algo que a tu pareja le disgusta se enoja y comienza a vociferar, manotear, amenazar o "castiga" con un silencio colérico.

e) Sientes que debes "tentar el terreno" y ensayar lo que dirás, o de lo contrario tu pareja se enfadará.

f) Te confunde la conducta de tu pareja: en ocasiones puede ser una persona tierna y amable, y al momento siguiente entrar en furia sin saber cómo prevenir esas reacciones.

g) Estar con tu pareja te hace sentir muchas veces fuera de lugar y con la sensación de desorientación.

h) Tu pareja es sumamente celosa y posesiva.

i) Tu pareja te culpa de todo lo que funciona mal en la relación.


Sin lugar a dudas, si tu pareja presenta esta señales de violencia, entonces está tratando de controlar por completo la relación y puede llegar a niveles peligrosos para tu salud y seguridad.

Resulta curioso además, que muchas de estas señales de violencia suelen pasar desapercibidas para el propio maltratador, quien puede llegar a reconocer esa conducta en otras personas, pero justificar su mismo comportamiento.

jueves, 11 de julio de 2013

NO SUFRAS POR AMOR

Cuando pasas por alguna pelea con tu pareja, siempre hay gente bien intencionada que te dice que no sufras por amor, y claro, es una sugerencia muy razonable.


NO SUFRAS POR AMOR


"No sufras por amor" te dicen, porque todos sabemos que el amor es lindo, lleno de cosas bellas, armonía y pajaritos volando.

Pero como no sufrir por amor cuando estamos rodeados de mensajes que nos dicen que para tener amor hay que sufrir.

Desde los culebrones de la televisión hasta la literatura clásica, historias como Romeo y Julieta, o la pobre Sofía en Hamlet, todos contienen personajes en donde, antes de llegar al estado de felicidad ideal, las parejas tienen que pasar por un sin fin de obstáculos, pesares, pérdidas y sufrimiento.

Incluso en nuestra propia familia escuchamos frases como "el matrimonio es sacrificio" o "es normal que las parejas peleen".

En las telenovelas por ejemplo, en todos los personajes siempre hay un común denominador: el sufrimiento. Si se ama es implícito sufrir, los protagonistas siempre son personas distantes, aisladas entre sí, de diferentes niveles socioeconómicos, que deben sortear una gran cantidad de obstáculos para estar juntos y que, finalmente, tenían que vivir o sobrevivir a los triángulos o cuadrángulos amorosos, a los conflictos, las distancias, la lejanía, las persecusiones, la pobreza.

Parecería que en estos relatos no puede existir una historia de amor entre dos personas que se simplemente se quieran, se respeten y les vaya bien. No, parece ser que la consigna es: "Para amar, hay que sufrir".

Particularmente en la cultura mexicana, el sufrimiento por amor está muy arraigado en el pensamiento romántico de la población, a la que en general le parece normal que una pareja pelee, se grite, insulte o empuje, que haya celos y "escenas", que se separen y dejen de hablar, y que después de todo se vuelvan a reconciliar.

Irónicamente, estos ciclos de sufrimiento no son lo que la gente realmente quiere para sus vidas, nadie se empareja para sufrir; pero tampoco nadie les enseña cómo es una relación sin sufrimiento. Al contrario, cuando se presenta el primer grito o el primer empujón, muchos reciben comentarios en el sentido de que es normal que "a veces" pase, y de repente ese "a veces" se convierte en "casi siempre".

Cuando las parejas se dan cuenta de que su relación es un infierno, es porque ya han pasado por una buena dosis de sufrimiento, y eso por supuesto no los lleva a "ser felices por siempre" como en la televisión o las películas.

Aunque las parejas no desean realmente sufrir por amor, sí se compran la historia de que si superan todos los problemas unidos, serán felices. Y sí, es verdad que cada pareja pasa por momento difíciles en ocasiones; pero eso no implica que esos momentos difíciles contengan burlas, golpes, celos o descalificaciones.

Una relación de pareja claro que requiere trabajo, pero es eso: TRABAJO, y no sacrificio. Significa que la relación hay que construirla, saber que se quiere y hacia donde llegar, no que tengas que sacrificar tu personalidad, tu felicidad, tu autoestima, tu vida, para complacer a la otra persona.

Que no hay parejas perfectas, claro que no las hay, y particularmente en nuestra sociedad; pero si estamos conscientes de todos estos mitos que nos llevan a sufrir por amor, entonces podemos trabajar más para NO seguirlos reproduciendo en nuestras relaciones. ¿Y cómo se hace eso? Leyendo, informándote, acudiendo a talleres, analizando tu propia relación e identificando acciones violentas: ¿le grité? ¿me molesté por su forma de vestir? ¿lo a la callé en una conversación de amigos?

No es un trabajo fácil pero es posible, y si lo llevas a cabo te darás cuenta de que no es necesario sufrir para alcanzar el cielo, y entonces sí podrás hacer caso plenamente del consejo:

NO SUFRAS POR AMOR

miércoles, 10 de julio de 2013

LA HISTORIA DE ANA PAULA

Ana Paula se casó con "el hombre de sus sueños", ilusionada y emocionada por iniciar una familia con el chico que le decía que siempre la protegería, que jamás le haría ningún daño.


LA HISTORIA DE ANA PAULA


A cinco meses de casados, comenzó una etapa de horrores en el matrimonio de Ana Paula, quien a partir de ese momento fue víctima de severas golpizas por parte del marido y se vio paralizada por el miedo, sin jamás atreverse a comentarlo con alguno de sus más cercanos conocidos.

Las escenas que Ana Paula vivía todos los días, eran muy similares a esta:


En pleno centro comercial, un hombre grita y manotea a una mujer delgada y atractiva, quien camina invadida por la vergüenza, tratando de pasar inadvertida ante la mirada curiosa de decenas de personas.

Un viernes, víctima del empujón de un asaltante, esa mujer, Ana Paula, perdió sus tarjetas de crédito. Al día siguiente se lo comentó a su esposo -aquel "angelito" que manoteaba detrás de ella- en el centro comercial y, furioso, le gritaba a voz en cuello, entre otras cosas que era "una pendeja".

Al llegar a su casa, tras llamar por teléfono para notificar el robo de sus tarjetas, con lágrimas en los ojos, Ana Paula miró a su marido. Éste, sin más comentario, le propinó una violenta bofetada y la derribó.


Durante mucho tiempo Ana Paula soportó los golpes, las cachetadas, los moretones. Siempre tenía un pretexto para las marcas que le dejaba su marido: se había caído por la escalera, se había golpeado con la puerta, había sido un accidente.

Finalmente, fue la empleada doméstica quien se dio cuenta de que aquellos moretones y heridas no eran accidentes sino producto de la violencia que ejercía el marido de Ana Paula. Fue aquella mujer quien obligó a Ana Paula a consultar a un terapeuta (prácticamente la llevó al consultorio), y finalmente Ana Paula confesó todo el sufrimiento por el que estaba pasando.

Después de aquella primera visita, a Ana Paula le tomó todavía mucho tiempo el poder salir de aquella relación tormentosa. Actualmente se encuentra en recuperación y sigue acudiendo a terapia.

jueves, 4 de julio de 2013

VIOLENCIA CONTRA LA PAREJA

Muchas veces nos preguntamos cómo inicia la violencia contra la pareja, sobre cuando después de muchos años de relación (incluso antes) se llega a niveles amenazantes.


VIOLENCIA CONTRA LA PAREJA


La violencia contra la pareja se inicia desde momentos tempranos de la relación, en la mayoría de casos atendidos (de los cuales el 90% de víctimas son mujeres) la violencia inicia desde el noviazgo y se manifiesta de formas diversas como jaloneos, movimientos para detener, sujetar y controlar.

Todos hemos visto la siguiente escena: Un chico que rodea a una chica y la empuja contra una pared, un árbol o cualquier otra superficie. No le damos importancia, creemos que siendo novios es normal ese trato aunque veamos que la chica se siente un poco incómoda o nerviosa. Lo cierto es que es una técnica de sujeción, así ella no puede moverse y él tiene el control, y los dos creen que es una acción sin importancia.

Y quizá sería una acción sin importancia si esa actitud sólo quedara ahí, pero muchas veces la violencia avanza a otro tipo de conductas que buscan tener más control sobre la pareja: protestan por el peinado o la ropa que ella usa, utiliza frases como "no te dejo salir" o arman escenas de celos. La violencia tiende a subir de tono.

La violencia contra la pareja se empieza a manifestar entonces en forma de aislamiento, el agresor no le permite ver a sus amistades o a su familia, y la víctima hace todo lo que su agresor le dice pensando que así evitará más conflictos; pero esto no es cierto, haga lo que haga ella, él buscará la forma de empezar las discusiones.

Por lo general ella mantiene todo en secreto, no les dice lo que le está pasando a sus amistades ni familiares, ya sea por vergüenza o para evitar conflictos.

El aislamiento es el meollo de la violencia contra la pareja y el paso en el que se empieza a ejercer el control. Este dominio va aumentando. Después, a través de golpes, con marcas, pretende el agresor demostrar que la mujer es de su "propiedad".

Al inicio los agresores utilizan frases para descalificar a la mujer: "inútil", "tonta", "no entiendes", "no sirves como mujer". Así ellas van perdiendo la autoestima.

Estas mujeres no tienen una expectativa realista de la situación y van cayendo en un estado de indefensión. El agresor no es un golpeador todo el tiempo, hay cambios bruscos en donde se arrepiente, pide perdón y da un trato afectuoso. Muchos de ellos son "encantadores" en esta etapa y hacen pensar a la víctima que todo puede cambiar. Se da así un círculo llamado fase de tensión-maltrato-reconciliación.

Es importante aclarar que a las mujeres no les gusta que las maltraten, es un proceso donde confunden las agresiones con el amor y ellos son sinceros cuando dicen que las quieren pero no es una patología ni una enfermedad, es una cuestión educativa y esto es lo más grave.

La violencia contra la pareja, es definitivamente una conducta aprendida a lo largo de toda nuestra vida. No sólo las mujeres requieren atención cuando pasan por esta situación, también los agresores la requieren para "re-aprender" nuevas formas de relacionarse, aunque para esto tienen que empezar por reconocer que su forma de actuar no está bien, y es que muchos sienten que está justificado cada golpe o grito que dan.

A los agresores desde pequeños los hacen sentirse responsables de los demás, guardianes de los problemas que van ocurriendo, les fomentan una supremacía masculina relacionada con la propiedad. Es así por ejemplo, cuando el padre sale de viaje y le dice al hijo, sin importar que sólo sea un niño, que ahora tendrá que cuidar de mamá (que es un adulto) porque él es "el hombre de la casa" mientras papá está afuera.

Con el tiempo los hombres van aprendiendo que sus hijas y sus esposas son suyas, como en la Roma Antigua, piensan que si quieren las pueden hipotecar por decirlo de alguna manera. Se sienten responsables por ellas y sus acciones, y con derecho a "corregirlas", a callarlas si creen que lo que dicen es incorrecto, a gritarles si hicieron algo en lo que no están de acuerdo.

Por otro lado, no sólo la educación de los hombres fomenta la violencia contra la pareja, también la educación que reciben las mujeres, quienes a lo largo de su vida aprenden a callar para no provocar más conflictos, a no enfrentar a quienes opinan diferente de ellas porque siempre tienen que ser agradables y corteses, se acostumbran a que su opinión no tiene la misma validez cuando están entre un grupo de hombres o a que ellos siempre deben tener la razón.

Cuando un hombre y una mujer tienen este tipo de educación tan arraigada, indudablemente tendrán diversos niveles de violencia en sus relaciones de pareja.

Cabe destacar que toda esta descripción se ha obtenido de los cientos de casos que reciben diariamente las instituciones encargadas de resolver denuncias por maltrato familiar. No es en ningún caso una historia anecdótica, sino el reflejo de una realidad constante que se ha pasado de generación en generación.

miércoles, 26 de junio de 2013

PLEITO DE PAREJA

Hace un par de noches escuchamos lo que al principio creíamos que era un pleito de pareja. Se escuchaba a una mujer gritar en tono enfadado a lo lejos, y entre las frases que mencionó estuvieron las exclamaciones ¡Maldito! ¡Golpeador de mujeres! ¡Cobarde!


PLEITO DE PAREJA


En más de una ocasión me ha tocado presenciar un pleito de pareja, y en ocasiones es difícil saber si es correcto intervenir o si de plano es necesario pedir ayuda. En esta ocasión no supimos qué hacer, pues el pleito se escuchaba lejos, tampoco se oía como si le estuvieran haciendo algo a la mujer, sonaba de hecho como si un hombre le hubiera hecho "algo" a ella o bien a otra mujer que conocieran.

El escándalo duró menos de dos minutos, cuando asomamos la cabeza por la venta no se veía nada.

¿Es correcto intervenir en un pleito de pareja?


Es difícil contestar esa pregunta porque socialmente nos han enseñado que los pleitos de pareja son una "cosa privada", una "cosa de dos". Incluso ha habido casos, en donde al intervenir en un pleito en donde claramente se está maltratando a una mujer, ella prefiere no mencionar nada o peor, enojarse por nuestra intervención.

De ahí que en muchas ocasiones no sepamos cómo reaccionar. A mi me ha pasado muchísimas veces. Una de tantas ocurrió cuando yo tenía 11 años, se escuchaba afuera cómo una chica lloraba y gritaba, me asomé por la ventana como la niña curiosa que era: Se trataba de una muchacha rogándole de rodillas al que aparentemente era su novio, que por favor no la dejara. Era una pareja joven, ella tendría 18 años máximo, la chica se pescó de la pierna del joven y él comenzó a patearla.

Yo no sabía qué hacer (con 11 años mucho menos), sólo atiné a quedarme pasmada frente a la ventana sin poder decir una sola palabra, no entendía lo que estaba pasando y me preguntaba por qué aquel chico hacía eso y por qué ella no se alejaba de ahí.

Cuando mi papá me vio ahí parada estupefacta, me preguntó que estaba pasando. Cuando le conté se enojó mucho conmigo, me regañó por no avisar y salió corriendo para tratar de ayudar a la chica. Para cuando llegó, el chico ya se había ido y la chica seguía llorando en el suelo. Esa ha sido de las pocas "grandes" peleas de pareja que visto en la vía pública, y me impresionó mucho.

Otras que he visto no han sido "tan" notorias, tan no lo eran que nadie pestañeaba siquiera, como aquella ocasión en donde una chica quería alejarse de un hombre que la perseguía y quería forzosamente hablar con ella. La joven trató de acelerar el paso y entonces él se interpuso frente a ella sujetándola de los brazos, estaban dentro de una estación del metro, había un policía y mucha gente. Nadie hizo nada. Ella forcejeó, logró zafarse y corrió hacia los torniquetes rumbo al vagón que salía en ese momento.

En otra ocasión vi una escena similar en un paso a desnivel, la mujer no corrió con tanta suerte, él la acorraló entre su cuerpo y la pared para forzarla a continuar con una conversación que evidentemente le desagradaba. Tampoco nadie intervino.

Por alguna razón, cuando no se ven golpes, cualquier situación pública en donde una mujer esté siendo acosada por un hombre que conoce, se asume como un "pleito de pareja" que debe ser resuelto entre ellos y que no amerita una intervención pública.

No sé a ciencia cierta si uno debe intervenir o no, pero estoy segura de que en el caso de las dos chicas acosadas ellas lo hubieran agradecido, así como agradecí yo a una de mis maestras de secundaria cuando un muchacho de la escuela comenzó a perseguirme para obligarme a hablar con él. El chico quería que yo fuera su novia, yo le dije que no y al no aceptarlo comenzó a seguirme todos los días en la escuela y llamar a mi casa. Ese día decidió "acompañarme" a casa, le dije que me dejara en paz y salí corriendo, afortunadamente la maestra vio toda la escena y lo sujetó del brazo mientras yo corría.

Si se hubiera tratado de personas adultas, muy probablemente ella no hubiera hecho nada, incluso aunque lo hubiera hecho, seguramente se hubiera expuesto a los gritos del hombre si no es que a más. Quizá esa sea la razón por la que nadie "se mete", para no tener problemas, y nos olvidamos de ayudar. Sobretodo si es una mujer la que interviene tratando de ayudar a otra, se le cataloga como "vieja metiche".

Y si intervenir en un pleito de pareja en la vía pública es difícil, hacerlo en una discusión de casa ajena se vuelve misión imposible. Le tocó a una amiga, ella y su esposo escucharon como en un departamento vecino un hombre agredía a su esposa. Llamaron a una patrulla, y la policía les dijo que no podían intervenir porque era propiedad privada y debía haber una denuncia por parte de alguien que viviera ahí.

Quizá no todas las situaciones de pleitos de pareja ameriten una intervención policíaca, pero sí deberíamos ser al menos más solidarios con las víctimas de violencia de pareja cuando vemos esa clase de situaciones, particularmente cuando una de las partes está claramente tratando de alejarse del agresor.

Sí es posible que una pareja discutiendo no desee nuestra ayuda, pero seguramente sí la desearán si vemos que alguien trata de escapar de una situación nada agradable. Cuando veamos un "pleito de pareja" en donde ella huye tratando de protegerse, esa es definitivamente un escenario en el que debemos intervenir y si es posible con alguien a nuestro lado mejor.

martes, 11 de junio de 2013

V-DAY

V- Day es otra organización en contra de la violencia hacia la mujer.


V-DAY


V-Day fue fundada por Eve Ensler, quien se aprovechó de la festividad "Valentine's Day" para darle nombre al Movimiento. "V" es por Día de San Valentín, un día en donde todo el mundo celebra el amor romántico de las parejas pero se olvida de los miles de casos de abuso y maltrato, "V" es también por victoria, y "V" es también por vagina.

V-Day no da atención directa a víctimas de la violencia; pero sí hace campañas informativas, organiza eventos de difusión y de recaudación de fondos y apoya a otros grupos para que a su vez también puedan hacer difusión sobre el tema.

Para saber más de V-Day puedes visitar su página:

http://www.vday.org/es/about

jueves, 23 de mayo de 2013

RETIRAR DENUNCIA POR MALOS TRATOS

¿Por qué una mujer retira su denuncia cuando hay malos tratos de parte de su pareja?


RETIRAR DENUNCIA MALOS TRATOS



Todos hemos conocido el caso de una mujer que retira su denuncia aún cuando ha sufrido malos tratos por parte de su marido, novio, pareja: insultos, golpes, violaciones.

Solemos leer en las noticias y en los periódicos decenas de casos en donde las mujeres se retractan de denunciar a sus parejas en casos de violencia y maltrato.

Aunque sabemos que la violencia es un delito, muchas de estas mujeres voluntariamente se presentan a los juzgados y a los ministerios para exonerar a sus parejas y retirar su denuncia, a pesar de los insultos y las golpizas.

La mayoría de la gente no entiende el por qué, y se quedan entonces con la frase en la lengua: "entonces que no se quejen".

Seguimos sin entender que cuando hablamos de violencia hablamos del abuso de poder de un ser humano sobre el otro. Y en nuestra sociedad son los hombres quienes tienen el poder.

Y para muestra el triste caso de Alexia Imaz, hija nada menos que del titular del Cisen.

Alexia fue víctima de violencia. Ella decidió terminar su relación amorosa con Gerardo y él, como muchos hombres que creen que deben ser ellos quienes tengan la última palabra y no las mujeres, entró en cólera.

Gerardo no pudo aceptar que Alexia ya no quería nada con él, tampoco pudo entender que ella no quisiera hablarle. Creyendo Gerardo que él tenía todo el derecho del mundo para tener a Alexia y forzarla a estar con él sin importarle los deseos de ella, entró furtivamente en la noche a casa de ella y a su habitación.

Cuando ella se negó nuevamente a estar con él, Gerardo la comenzó a golpear a puñetazos porque a él, como a muchos hombres, le han enseñado que tiene derecho a golpear si está enojado, que esa es la forma correcta de expresar desacuerdo y que además las mujeres no tienen por qué decirle que no. Ella le dijo que no, él se enojó, él la golpeó.

Alexia en cambio, sabía perfectamente que las acciones de Gerardo eran delictivas. Por lo que con apoyo de su hermana subió a las redes sociales las pruebas de ese delito. También con apoyo de su hermana exhortó a las mujeres a que denunciaran si habían pasado por situaciones parecidas.

A la mañana siguiente Alexia hizo lo que toda mujer debería tener derecho a hacer: denunciar a un hombre que entró en su casa para golpearla.

¿Y qué sucedió?

Que en vez de que se hiciera justicia, el abuso de poder de los hombres se hizo evidente nuevamente.

Aunque el abuelo de Gerardo aseguró que no metería las manos por él, finalmente sí lo hizo.

El abuelo de Gerardo, Jesús Murillo Karam, llamó al titular del Cisen (padre de Alexia) y le pidió que no hiciera ningún cargo. A cambió Gerardo se disculparía públicamente y prometería nunca jamás molestar a Alexia.

Y así como en la antigüedad eran los padres quienes decidían el matrimonio de sus hijas, su vida y su destino, sin importar lo que ellas pensaran, así este par arreglaron entre ellos, entre hombres, un problema sobre el que Alexeia debería haber tomado decisión directa.

En vez de recibir el apoyo de la familia, el padre de Alexia decidió que no era tan grave que su hija hubiera sido brutalmente golpeada por otro hombre, al menos no tanto como para mandarlo a la cárcel.

Nadie le preguntó a Alexia su opinión o si estaba conforme con esa solución, sí en cambio la obligaron a retirar la denuncia. De poco le sirvió a Alexia exhortar a otras mujeres a denunciar y citar a Kofi Annan, finalmente fue su padre quien decidió que ella debía callarse como "buena mujer".

Algo muy similar a lo que pasa con las cientos de mujeres que retiran las denuncias que ellas mismas hacen. Aunque parecen diferentes los motivos, en el fondo sólo es uno: los hombres tienen poder sobre ellas.

Así pasa con la mujer que retira la denuncia porque el marido es el único con ingresos, porque nadie más la apoyará económicamente, porque nadie le da un trabajo bien pagado a una mujer con hijos, porque la familia cree que con una disculpa basta, porque las autoridades creen que es un simple pleito de pareja y que "después se arreglan bajo las sábanas". O en el caso de Alexia, porque esa denuncia en particular afectaba directamente el poder político de dos hombres.

Y con todo eso a cuestas, aún así hay mujeres que se atreven a denunciar, a pesar de que hay todo un sistema diciéndoles que no es buena idea, que no es para tanto, que hay que aguantar, que es exagerado.

Por eso representa un grave problema cuando por fin se reúnen el valor o las condiciones suficientes para denunciar un caso de maltrato, y la víctima es presionada por agentes externos (familia, amigos, autoridades) para que retire la denuncia. Es una negación directa de la justicia que ella merece, y representa la aprobación social del poder de los hombres por sobre la vida de las mujeres sin importar las consecuencias que para ellas tienen.

Sí, retirar denuncias tiene sus consecuencias, la principal de ellas es que se está dejando libre a un abusador que continuará ejerciendo violencia golpeando y humillando a otro ser humano quizás hasta su muerte, y una disculpa no va a cambiar eso.

lunes, 25 de marzo de 2013

CORTAR A TU NOVIO

Cortar a tu novio nunca es fácil, pero cuando se trata de una relación violenta es necesario hacerlo lo antes posible, ya que la violencia es progresiva y nunca sabes hasta qué niveles puede llegar.

CORTAR A TU NOVIO


Aún así, incluso sabiendo que esa persona nos está haciendo daño, los sentimientos pueden hacernos dudar de si cortar con ese novio es lo indicado. Nos asaltan las dudas: quizás él pueda cambiar, quizás si hablo con él, quizás si ya no lo hago enojar, es que todavía lo quiero. O bien, salen a relucir las frases trilladas que la cultura del amor romántico nos ha inculcado: Sin él no puedo vivir, sin él me muero, por amor se soporta todo, cuando amas a alguien no lo abandonas.

Y si bien es cierto que una relación requiere de apoyo, comprensión y tolerancia, esto no implica que tengas que sacrificar todo por amor, especialmente cuando hablamos de tu libertad y respeto, del derecho que tienes a vestir como quieras, tener amistades, y hacer tu vida como mejor te convenga.

Precisamente una chica nos pide ayuda sobre cómo cortar con un novio violento, la consulta es la siguiente:

"Actualmente vivo una relación de noviazgo de 2 años y medio, mi novio me controla, me dice qué hacer, cómo vestirme, incluso se enoja si me pongo un pantalón pegado o una blusa escotada. Él dice que lo hace por mi bien, me ha prohibido amistades, hizo que le dejara de hablar a mi mejor amiga porque la tachaba de lo peor, me ha empujado cuando está sumamente molesto, me ha insultado con palabras muy ofensivas.

No sé qué hacer, no puedo dejarlo, siento que lo amo y que sin él no soy nada. ¿Cómo termino esta relación?".

Primero que nada hay que entender el problema, en toda relación hay momentos bonitos y especiales que nos generan apego y ganas de continuar. Particularmente los maltratadores se esmeran en extremo en propiciar situaciones agradables, al menos al principio tratarán de hacer que su pareja se sienta especial, que se trata de la única persona en el mundo que sabe comprender y en quien se puede confiar, y muchas veces suelen recitar historias trágicas en donde ya antes han sido traicionados y abandonados pero que ahora han encontrado por fin el amor verdadero.

¿Qué pasa cuando un novio le cuenta la trágica historia de su vida a su pareja y le hace sentir a ella que se trata de un secreto que a nadie más le ha contado? Pues que ella siente lástima, y muchas se dice así misma: "Pobre chico, yo jamás lo dejaré porque yo sí lo amo y no lo haré sufrir de esa manera".

Y si una chica comienza a generar esas ideas, queda inmediatamente enganchada a su futuro maltratador. Luego entonces él comienza a exigir que demuestre ese amor desinteresado, y una forma de hacerlo es accediendo a todas sus peticiones bajo el chantaje de que si no lo hace es porque no lo quiere. Y ahí está la chica vistiéndose como a él le gusta, dejando de hablarle a las amigas y la familia, teniendo relaciones sexuales aunque ella no tenga ganas, haciendo hasta lo imposible por complacerlo. El resultado es que la mujer se aísla, ya no tiene a quien contarle lo mal que la está pasando con este chico, y además pierde su personalidad, ya no sabe quien es porque se mira a través de los ojos de ese chico que la obligado a sentir que sin él no es nada.

Es importante entender estas dos cosas:

1. Aunque nos hayan enseñado lo contrario, sí podemos vivir sin pareja. No nos morimos ni entramos en depresión crónica por no tener novio.

2. El maltratador es el que siembra en ti la idea de que sin él no puedes vivir. A él le conviene que no lo dejes, así tiene a su disposición a una esclava las 24 horas, una chica que lo complace en todo y que en el futuro se hará cargo de sus necesidades: mantener la casa limpia, la comida preparada, y sexo cuando quiera. Pero tú te mereces a alguien que quiera construir una relación CONTIGO (así tal cual eres) y NO a COSTA DE TI (pidiendo que sacrifiques tu personalidad y vida para darle gusto).

Sí puedes vivir sin él, lo puedes dejar y no vas a morir por eso... a menos que él intente matarte. Sabemos que muchos novios controladores se vuelven acosadores, amenazan a sus ex y muchas veces llegan a cumplir sus deseos de venganza ('si no es mía no será de nadie'), este es el peligro real del que te tienes que cuidar.

Ahora bien ¿Qué hacer para acabar con la relación? Primero que nada tomar la decisión, y deshacerte de la fantasía de que él cambiará algún día. Ten la seguridad de que no lo hará, pero aún cuando en un futuro remoto lo haga (considerando que dejara de creer que eres una niña pequeña que tiene que tomar las decisiones por ti para protegerte porque según él tú no sabes cuidarte a ti misma) ¿te mereces estar sufriendo mientras eso sucede? CLARO QUE NO.

Sé que ya no quieres sufrir porque estás pidiendo ayuda para dejar de hacerlo, por eso, una vez que hayas tomado la decisión hazlo de la siguiente manera.

Pasos para cortar con un novio violento:


1. Díselo a alguien. Habla con tus papás y con tus amigas (es buen momento para llamar a esa mejor amiga a la que abandonaste, ella entenderá), explica lo que está sucediendo, platícales cómo es él y que necesitarás de su ayuda para dejarlo. Busca testimonios de otras chicas que han estado en la misma situación, verás que no eres la única y que sí eres capaz de dejarlo.

2. Cítalo en un lugar público para cortarlo. Un restaurante, una plaza comercial, etc. Asegúrate de no ir sola, alguien debe acompañarte y quedarse a una distancia moderada en donde pueda estar al tanto de lo que suceda. Diseñen un plan de intervención en caso de ser necesario.

3. Avisa en tu casa en donde estarás y a qué hora. Lleva un teléfono celular y ten registrado un teléfono de emergencia (patrulla, ambulancia, etc.) para llamar en caso necesario.

4. En cuanto tu novio aparezca debes dejarle claro que la charla será breve y que tu familia te estará esperando. No dejes que te convenza de ir a otro lado.

Tienes que ser muy fuerte cuando te veas con él, porque puede ocurrir que él te trate de manipular diciendo que cambiará, que sin ti no puede vivir o que se matará si lo dejas. O por el contrario, puede enojarse y agredirte, si esto ocurre tu acompañante deberá intervenir, lo mismo si trata de obligarte a que vayas con él a otra parte o si no quiere retirarse del lugar.

Por último, toda relación violenta deja secuelas, y toda separación requiere una etapa de duelo. Por eso es muy importante que tomes terapia o acudas a un grupo de autoayuda, que leas libros sobre el tema que te ayuden entender lo que sucedió. Una vez que has cortado a tu novio controlador eres libre físicamente, pero también hay que recuperar la libertad emocional.

Por ningún motivo tengas contacto con él, si se trata de algún compañero que estudie contigo entonces trata de no quedarte a solas con él, procura estar en compañía de otras amigas y amigos o en su defecto de algún profesor o maestra.

¡¡Ten valor, no estás sola!!

domingo, 10 de octubre de 2010

Violencia familiar

Si sufres violencia familiar o doméstica, aquí hay algunos consejos que pueden ayudarte:

violencia familiar

1. Ten organizados tus papeles personales: credencial de elector, pasaporte, acta de matrimonio, acta de nacimiento de hijas e hijos, títulos de propiedad, dinero, facturas y cualquier otro papel que consideres importante, originales y copias. Guárdalos en un lugar seguro, de preferencia fuera del domicilio familiar con alguna persona de tu confianza.

2. Ten organizada una red de apoyo: amigas y amigos, vecinas o familiares que te puedan recibir, a ti y a tus hijas o hijos si tuvieran que salir de la casa. Recuerda que dejar el domicilio familiar en una situación de peligro no es abandono, es un acto de cuidado y seguridad personal.

3. En caso de dejar el domicilio familiar, notifica inmediatamente al Ministerio Público o a la entidad oficial correspondiente.

4. Háblale a tus hijas, hijos y otras personas cercanas acerca de la situación de violencia y alértalos sobre: a quien deben llamar o buscar cuando haya una situación de maltrato.

5. Investiga tus opciones legales. Puedes encontrar más información sobre este punto en:

-Proceso civil
-Proceso penal
-Proceso administrativo

6. Acércate a las organizaciones públicas y civiles que combaten la violencia, incluyendo al DIF de tu localidad.

7. Si el abusador llega insultando, golpeando, pateando o tirando objetos, mantén la calma y trata de permanecer en un lugar seguro.

8. Trata de poner límites y si puedes aléjate en los momentos de violencia.

9. No creas lo que te dice antes de que ocurra el maltrato: que sólo quiere hablar contigo, que no te hará daño si haces lo que él te pide, que tú lo provocas.

10. Tu seguridad y la de los tuyos es lo primero, así que no trates de enfrentarlo de la misma forma en que él lo hace. Si es posible defiéndete, pero no pongas en riesgo tu salud o tu vida.

11. No te calles, grita lo más fuerte posible cuando te esté lastimando si crees que esto puede ayudar a parar el maltrato en ese momento.

12. Hazle saber que está cometiendo un delito.

13. Elabora un plan de seguridad.

miércoles, 6 de octubre de 2010

El amor no mata

El día de hoy leí la siguiente noticia, la cual comparto con ustedes. Desgraciadamente no es un caso único:

El amor no mata

EL AMOR NO MATA



Alí Desirée cumplió 24 años el 20 de septiembre, estaba a punto de graduarse en Letras Clásicas de la UNAM, emocionada con la idea de convertirse en escritora (ya había publicado algunos poemas), esta campeona ajedrecista, hija de madre mexicana y padre panameño, celebró su vigésimo cuarto cumpleaños con Osvaldo Morgan Colón, su ex novio, con quien había terminado dos semanas antes. Osvaldo le pidió que siguieran siendo amigos, ella aceptó. Luego de la fiesta, Osvaldo asesinó a Alí de 25 puñaladas y, asustado, buscó a un amigo para confesarle el crimen.

Aunque el hermano del joven asesino, Humberto Morgan (ex diputado de la Asamblea Legislativa y actual funcionario de la Secretaría de Educación) ha intentado que se exonere a Osvaldo, luego de un año de juicio, el Poder Judicial del DF impuso una sentencia de 42 años de prisión por homicidio calificado con saña (crueldad) y alteración voluntaria (presencia residual de drogas en la sangre).

Su hermano no es el único que le justifica; algunos amigos han dicho que era “celoso, pero normal”, “controlador, pero lo normal”, “quería que Alí le obedeciera, como es normal”, “un muchacho tranquilo, pero con arranques de ira (normales)”. Lo cierto es que, según amigas de la joven asesinada, Alí terminó la relación porque él tenía “ataques de celos incontrolables”. Durante la relación, las alarmas de la violencia salieron a la luz y nadie lo tomó en serio. Incluso después de muerta, la familia de él la culpó de haber “provocado la discusión que lo hizo enojar”.

Curiosamente, este caso, como la mayoría de feminicidios, es definido por la gente como “anormal”; pero las cifras demuestran lo contrario. Solamente en el Estado de México, cada dos días una mujer es asesinada.

Más del 80% de los feminicidios los perpetra un novio, esposo, ex esposo o conocido de la víctima, mientras que la mayoría de muertes violentas de hombres son perpetradas en las calles por otros hombres, no por razones relacionadas con el género o los afectos.

La muerte de Alí ha despertado un gran interés en hombres jóvenes por entender las razones por las cuales la violencia en el noviazgo aumenta en México (Informe SEP 2009). La organización de hombres contra la violencia GENDES, trabaja en ello bajo el principio de que los valores y comportamientos asumidos desde la identidad masculina tradicional, son producto de una construcción social que normaliza esos comportamientos e incluso los celebra o minimiza. Estos expertos aseguran que todo hombre que decida cambiar sus patrones de conducta respecto a las mujeres puede lograrlo, y su trabajo con hombres lo demuestra claramente.

Alí era una joven feminista, defendía los derechos de las mujeres y niñas. Era amorosa y confiaba en que los hombres, como las mujeres, eligen ejercer violencia o evitarla. Osvaldo eligió asesinarla. Ella había escrito un poema que dice: “En mi jardín en mi quietud/la mirada imantada llama,/el silencio se mueve entre las alas/escúchalo/como si todas las flores hablaran/y el cielo abriera su único ojo (el sol)/no temas a aquel cíclope enorme/mira fijamente pero dice la verdad”.

Su legado para los estudiantes de la UNAM podría ser trabajar contra la violencia en el noviazgo y crear un movimiento de nueva masculinidad. Porque el verdadero amor, dice el Facebook de las amigas de Alí, no es violento. A estas nuevas generaciones les toca reinventar el amor y la equidad.