Modelos sexuales y dominación masculina
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Antes de ser publicado dentro de ¿Qué hace el poder en tu cama?, Josep
Vicent Marqués presentó esta ponencia en 1980 dentro de la «Segunda semana
de estudi...
Mujeres por el Proyecto Nacional
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Declaración
Por qué las mujeres repudiamos la trompada de la señora Camaño
La trompada que reinstaló la violencia física en el Congreso de la Nación
debe ...
México es el país que más mata. Esa es la noticia que ha dado a conocer Amnistía Internacional en su más reciente informe.
La organización culpa al Estado, pero no es de extrañarse. Nueve mujeres al día mueren todos los días; pero no las mata el estado mexicano, sino el machismo de sus ciudadanos.
Que México sea el país en donde más mujeres son asesinadas significa también que es uno de los países más machistas del mundo. Se refleja en la calles, los hogares y las escuelas. En las redes sociales no se hacen esperar los comentarios y publicaciones llenas de odio.
Por ejemplo:
Un joven, no mayor a 26 años, publica un post: una mujer diciéndole a un pretendiente que primero muerta a tener sexo con él, el hombre la mata y tiene sexo con el cadáver. El chico que lo publicó lo hizo porque “le pareció gracioso”.
Una mujer joven camina por las calles de la Ciudad de México cuando escucha una diminuta voz gritándole: ¡Mamacita que sabrosa estás! La voz no es de un “monstruo pervertido enfermo”, se trata de un NIÑO de tan sólo 9 años.
Una chica tiene un puesto ambulante frente a una iglesia, vende perfumes para mantener a sus hijos. A media mañana alguien se acerca para decirle “mejor debería quedarse en su casa a cuidar a sus hijos”, nuevamente no se trata de un hombre adulto blanco con privilegios, sino es un niño de 6 años; por cierto, hijo de una de las vendedoras ambulantes de los alrededores.
Una chica universitaria, 25 años, sufre porque su novio la humilla todos los días, porque se enoja y todo critica, y ella es la culpable y la que tiene que poner “la solución” a los problemas de pareja ¿y cuáles son dichos problemas? Pues hay una larga lista: que ella le hable a otros hombres, particulares si son amigos o compañeros de trabajo, que vista falda o vestido (aunque en su trabajo le exigen vestimenta formal), que quiera pasar más tiempo con su pequeño hijo de dos años o con su hermana mayor, que quiera ir de compras con su madre o sólo quedarse en casa a estudiar porque viene la temporada de exámenes. En cambio él, él no tiene la responsabilidad de nada, aunque le haya sido infiel, aunque coquetee con otras enfrente de ella, aunque se burle de sus gustos frente a sus amigas, aunque se ponga borracheras todos los fines de semana y se pelee en las calles para luego llamarla y ponerle una gritiza por teléfono.
Un médico profesional le es infiel a su esposa, se excusa diciendo que su pareja nunca está y se siente solo, que él quiere tener hijos y ella no. Mientras tanto, la amante tiene aguantar una relación donde el que no tiene tiempo es él, donde si quiere le contesta las llamadas y si no no. Una vez ella olvida su bolsa de maquillaje en el auto, un descuido, la esposa lo descubre. En el siguiente encuentro el médico culpa y le grita a su amante, acusándola de querer hacerle daño a él. Dos mujeres están sufriendo, pero el hombre siente que no tiene ninguna responsabilidad para con ninguna.
Y así la lista podría seguir.
Para muchos parecieran cosas menores, lo son hasta que se salen de control.
Muchos hombres caen en estas conductas, son así siempre con todas las mujeres con las que entablan una relación, y si algo sale mal siempre será la culpable ella. Por lo que si ellos pierden el control, siempre se justifican en alguna acción que ella realizó: no cocinaba, no me daba suficiente tiempo, me era infiel (aunque muchas veces estos delirios están en su cabeza).
Si el varón pierde el control, encontrará cientos de justificaciones para ello. Lo triste de esa falta de autocontrol es, que al estar justificada, no habrá nunca un límite. Así que una crisis puede empezar con algo pequeño e ir cada vez en aumento hasta terminar con la muerte.
Los hombres que cometen feminicidio no suelen llegar a ese punto de la nada, comienzan con pequeñas cosas. Al principio sienten remordimiento, saben que hicieron mal y algunos se llegarán a disculpar, los más machistas no lo harán nunca, aquellos que se disculpan de cualquier forma buscarán una justificación y eso hará que el incidente se repita cada vez con mayor intensidad.
Sí, el Estado es omiso; pero eso se debe a que quienes conforman la burocracia, incluyendo a las autoridades, son personas que han crecido bajo las alas del machismo y abuso hacia las mujeres; es lo que la sociedad ha creado.
Ve a cualquier foro donde haya una denuncia pública por violencia o abuso sexual, la mayoría de los comentarios la culparán a ella o dudarán de la veracidad de lo que dice. Si eso pasa en los niveles más elementales ¿cómo es que el Estado sentirá la presión de la sociedad y la opinión pública, cuando estos mismos respaldan tales opiniones?
Los feminicidios en México no se van a acabar; las mujeres seguirán muriendo, no sólo por un Estado omiso en sus deberes, sino porque como sociedad estamos alimentando y justificando la violencia y la opresión de la mitad de la población.
En las malas noticias de esta semana nos enteramos de una joven cantante de 26 años, su nombre María Trinidad Mathus, conocida en redes sociales como "Mermaid", Sirena.
Mar, la chica que soñó con viajar
Hace menos de dos semanas Mar publicó en su cuenta de Instagram lo emocionada que estaba por su viaje: ahí estaba ella con su enorme mochila de viajera, era algo que siempre había querido hacer.
La desgracia vino cuando estando ella paseando por la playa (como cualquier turista normal), en compañía de una amiga (porque, como ya explicamos aquí, las mujeres en este mundo no vamos solas NI AL MALDITO BAÑO), fue asesinada por dos ladrones que intentaron violarlas y asesinarlas.
La amiga inglesa escapó, denunció y gracias a eso se logró capturar a los asesinos. Sirena no tuvo tanta suerte, murió ahogada durante el forcejeo con los asaltantes.
La noticia es muy triste, porque nos recuerda que las mujeres no estamos seguras en ningún lado; pero lo más triste, es que la gente siga culpándonos de que vengan otros y nos maten.
No he visto en medios la foto o los nombres de los desgraciados que le quitaron la vida a esta chica. En cambio, he visto las redes llenos de desafortunados comentarios (y estúpidos) del estilo "pero para qué viaja sola", como si:
a) Esa fuera una justificación para morir.
b) Ser turista fuera un delito.
Lo peor de todo, es que SIRENA NO ESTABA SOLA al momento del asalto, estaba ACOMPAÑADA de una amiga.
La amiga también es una persona, pero a mucha gente eso se le olvida porque dicha persona se trataba de una mujer.
Y precisamente esto es lo que indigna, que por ser mujeres se nos trate como NADA.
¿Le hubiera pasado esta misma tragedia a Sirena si en vez de ir con una amiga hubiera ido con un amigo?
Si ella hubiera estado acompañada de un hombre ¿la gente los culparía de su muerte o sólo se lamentaría de la tragedia culpando a los asesinos?
Ese es el machismo que vivimos, esa es la discriminación a la que nos referimos, por eso nos indigna y nos preguntamos cuando comenzará a cambiar la sociedad, porque el día en que la discriminación termine, ese será el día en que nos dejarán de matar.
Mientras tanto, seguiremos viviendo estas cosas, porque como dice una amiga:
"Les caga, les caga un chingo que hagamos esas cosas, que salgamos, que hablemos, que trabajemos, que estudiemos, que viajemos, que vivamos, por eso nos matan."
Hoy un amigo publicó una simpática imagen respondiendo a la pregunta:
¿POR QUÉ LAS MUJERES VAMOS JUNTAS AL BAÑO?
Suena a chiste, y aunque generalmente es verdad que las mujeres van acompañadas al baño (más para hablar entre ellas que para otra cosa), tal como está la situación de feminicidios actualmente, las mujeres van juntas al sanitario y a todas partes.
La violencia en contra de las mujeres es tal que ya no pueden salir solas de sus casas a ningún lado: ni de fiesta, ni a ver a sus amigas, ni al trabajo, ni a la tienda, ni siquiera a pasear al perro.
Y a quien crea que es una exageración le invito a ver las noticias últimamente:
Lo más triste de todo esto, es que en vez de ver lo anormal que es que las mujeres no podamos salir de nuestras casas y estar seguras, todavía hay gente que nos culpa a nosotras mismas:
-Es que por qué tenía que salir de noche (¿qué acaso los hombres no sacan también a sus perros a pasear por las noches?).
-Es que por qué la mandaron sola si es una niña (¿y en qué clase de mundo vivimos que una niña no pueden comprar dulces en la tienda sin que la violen?).
-Es que para qué se queda dormida en el taxi (¿no se supone que estos servicios son seguros y que su único deber es llevar a las personas a su destino sin importar su sexo?).
En el fondo creemos que las mujeres no tienen derechos: derecho a salir, a divertirse, a usar los espacios públicos. Y por eso cuando pasan cosas terribles las culpamos en vez de culpar a los agresores.
Esa es la verdadera razón por la cual las mujeres van juntas a todas partes, y aunque los hombres se burlan, las razones de fondo no son para nada divertidas.
En estos días anda circulando un video que algunos han dado en titular "Entrevistas para el trabajo más duro". Se trata en realidad de un anuncio publicitario de una las compañías de tarjetas de felicitaciones más conocidas en el mundo: "American Greetings".
El video consiste en una serie de entrevistas de trabajo realizadas a varias personas que contestaron a una oferta falsa para el puesto de "Director de Operaciones" en una compañía. A lo largo de a entrevista se les pregunta a los candidatos si estarían dispuestos a cumplir con las terribles exigencias de la empresa:
Trabajar todo el tiempo de pie y en movimiento constante.
Tener alto nivel de resistencia física.
Horario: 24 horas al día, siente días a la semana. Sin descansos, vacaciones, fines de semana o días festivos (ni siquiera en Navidad).
Sí con espacio libre para comer, pero sólo cuando el cliente haya terminado su comida primero.
Conocimientos en artes culinarias, economía, medicina.
Habilidades para negociación y relaciones personales.
Constantes guardias nocturnas sin tiempo para dormir.
Sin paga.
Las reacciones de los entrevistados ante tal planteamiento de esclavitud no se hacen esperar: LOCO, ENFERMO, CRUEL, INHUMANO.
Son pensamientos lógicos ante la descripción de una labor que esclaviza y tortura a otro ser humano, y sin embargo, cuando finalmente el entrevistador termina confesando que hay millones de personas en todo el mundo que realizan esta labor en estas condiciones, la respuesta de la gente es de risa y de ternura:
-¿Sabías que actualmente hay billones de personas haciendo esto?
-¿Quién?
-Mamás
(risas, llanto conmovido, miradas alegres... Claro, "las mamás son lo mejor")
Y claro, en vez de preguntarse si es correcto que una mujer por ser madre deba vivir una vida así, lo único que se termina haciendo es agradecerle con mucho amor desde el corazón con una hermosa sonrisa, y en este caso, con una tarjeta de American Greetings para el Día de las madres.
El video en cuestión lo pueden ver aquí:
El hecho de que el mundo de la publicidad se aproveche de la sensiblería para vender no es nada nuevo u original, y en este caso resultó todo un éxito. Basta con ver los comentarios en las redes sociales: "me llegó al corazón", "casi lloro", "conmovedor", "se me salieron las lágrimas", "quizá no se gana dinero pero con escuchar un mamá te quiero una mamá dice mi trabajo vale".
La cuestión aquí, es que nadie se pregunta (mucho menos los de American Greetings) por qué la maternidad no debería vivirse de forma sufriente y esclavizante. Al contrario, en vez de horrorizarnos por el trato que la sociedad da a las mujeres que optan por ser madres, alabamos y ensalzamos a aquellas que han "decidido" sacrificar sus vidas y entregarse en cuerpo y alma a la vida familiar.
Y no sólo glorificamos esta clase de maternidad-esclavitud, sino que llegamos a creer que toda madre debería obligarse a ella y, por lo tanto, aquellas que no lo hacen son "malas madres".
Creemos entonces que toda madre debe pasarse las noches en vela cuidando a sus hijos (sin importar la edad que tengan), que las mamás no tienen derecho al descanso o la diversión, que están ahí para cocinar y servir (y ya que lo hacen para los vástagos, hacerlo de paso para el marido), para limpiar el hogar (que poco o nada tiene que ver con la crianza realmente), para trabajar en el hogar... eso sí, sin paga alguna porque la mayor recompensa no debe ser el dinero sino el amor de los otros (porque claro, aquí hablamos del amor a sí misma).
Hay una realidad biológica en esto de la maternidad: una vez que tienes hijos eres madre mientras ellos vivan. Eso es innegable biológicamente pero no significa que debas dedicarte a "servir" al hijo o la hija, de hecho, la labor fundamental de todas las madres y padres, debería ser educar a sus crías para que con el tiempo se puedan cuidar de sí mismas, ser independientes, educación que debería ser responsabilidad de todos los adultos de la familia y no sólo de las mamás.
Anuncios como los de American Greetings pasan por alto que las madres son seres humanos, que requieren descanso y recreación como cualquiera y que las tareas y responsabilidades familiares deben repartirse, en vez de caer por default en un sólo miembro. Se olvida también que hay cientos de mamás que trabajan con una remuneración salarial, no sólo por necesidad económica sino por desarrollo profesional, así pues la maternidad se convierte en una parte más de la vida de forma integral y no en la vida misma.
"Madre sólo hay una", dice el refrán, pero tipos de maternidades hay muchas. Finalmente, aún cuando una mujer se decidiera por esa forma de maternidad en donde asume TODAS las responsabilidades del hogar más allá de la crianza y educación de los hijos e hijas, ¿es ético recompensar su esfuerzo sólo con una tarjeta de felicitación? ¿realmente es lo que ella querría?.
Engy Ghozlan trabaja luchando contra la violencia y el acoso sexual en Egipto. Es una de las fundadoras de HarassMap, una iniciativa en Internet creada en diciembre de 2010 que documenta casos de violencia contra las mujeres. También participa en la Operación contra la Agresión y el Acoso Sexual (OpAntiSH/A) creada en noviembre de 2012.
¿Qué impulsó a poner en marcha HarassMap? "Nuestro objetivo era llamar la atención de la opinión pública sobre este tema y facilitar que las muchachas hablasen. También queremos concienciar sobre este tema concreto [el acoso sexual] a través de los medios sociales."
Como integrante de OpAntiSH/A, Engy Ghozlan es una de las activistas que intentan poner fin a la violencia sexual en la plaza Tahrir y ayudar a las sobrevivientes. "Desde el segundo aniversario de la revolución nos hemos ocupado de 19 casos de agresión sexual", contó.
Intervenimos para ayudar a esas muchachas a salir de las multitudes, y luego las ayudamos a conseguir acceso a atención médica y psicológica. Es nuestro principal objetivo, ayudar a las jóvenes en una situación tan angustiosa.
Al igual que muchas personas, cree que las agreiones a las manifestantes en la plaza Tahrir se organizaron y coordinaron para silenciar a las mujeres. "Los últimos actos de violencia sexual en la plaza Tahrir fueron de carácter político", afirmó. "Estaban organizados. Bueno, parecían organizados teniendo en cuenta la situación en que se produjeron, que se caracterizó por una escalda de la violencia contra las mujeres."
Engy Ghozlan mostró su frustración por la actitud de las autoridades hacia los derechos de las mujeres. "No existe voluntad política para cambiar las leyes, especialmente las que son lesivas para las mujeres. Ni siquiera están dispuestas a hablar de ello, y, cuando lo hacen, escuchan ideas y posturas tan conservadores como lo que se dijo en el Consejo de la Shura, que las mujeres son las culpables de las violaciones."
Mostró decepción con la nueva Constitución: "Creo que la Constitución excluye a las mujeres y las discrimina. No se ocupa del bienestar de las mujeres en la sociedad".
¿ES OPTIMISTA SOBRE EL FUTURO?
"No soy no optimista ni pesimista sobre el futuro. Creo que aún van a pasar más cosas, así que estoy esperando a ver qué ocurre. Pero puedo decirte que no es un futuro prometedor. Hay una enorme resistencia a cualquier tipo de cambio."
El acoso y la violencia sexual hacia las mujeres son endémicos en Egipto, y las autoridades no han tomado medidas para prevenirlos: en octubre de 2012 anunciaron una nueva ley sobre el acoso sexual, y lo mismo ocurrió en febrero de 2013, pero no se aprobó. Según los informes, las mujeres que han intentado presentar denuncias han recibido un trato despectivo. De hecho, a menudo se culpa a las víctimas por vestirse de forma "indecente" o atreverse a estar en espacios públicos "masculinos".
Desde el levantamiento, a menudo las activistas han sido objeto de violencia sexual en las inmediaciones de las protestas. En junio de 2012, grupos de hombres no identificados atacaron una marcha contra el acoso sexual organizada por mujeres activistas. Mujeres periodistas que informaban sobre las protestas también han sido atacadas y en algunas ocasiones han sufrido agresiones sexuales. La violencia ha sido similar a la utilizada durante el gobierno de Hosni Mubarak en 2005, cuando, según informes, se contrató a grupos de hombres para que atacasen a las periodistas que participaban en un protesta que pedía el boicoteo de un referéndum sobre la reforma constitucional.
En los últimos mese, grupos de hombres no identificados han atacado a mujeres, activistas o no, en la plaza Tahrir. Las rodeaban tras separarlas de sus amigos y compañeros, les rasgaban la ropa, las arrastraban y las sometían a violencia sexual. Activistas que intentan hacer frente a este fenómeno ofrecen diversas explicaciones: la existencia de un cultura de impunidad con respecto a la violencia de género contra las mujeres; el oportunismo de elementos delictivos en el actual clima de inestabilidad política; los intentos sistemáticos de excluir a las mujeres de los espacios públicos y negarles su derecho a participar en los hechos que están configurando el futuro de Egipto; y la falta de interés de los movimientos políticos, las autoridades y los medios de comunicación. Tras los ataques, miembros del Comité de Derechos Humanos del Consejo de la Shura culparon a las propias mujeres.
Esta sección es para recopilar libros sobre violencia de género.
No muchos libros sobre violencia de género están destinados al público en general, la mayoría son destinados a los estudiosos del tema.
Si bien podemos aprovecharnos de los libros especializados sobre violencia de género, también es necesario compartir publicaciones para quienes a penas nos estamos iniciando en el tema o sólo queremos saber un poco más del asunto.
Aquí podrás encontrar algunos libros sobre violencia de género, con el tiempo iremos aumentando nuestra colección.
Hace poco nos contaron de un incidente que ejemplifica claramente cómo etiquetamos a las mujeres como "mujeresbuenas" o "mujeres malas", y en función de eso las juzgamos.
Tal pareciera que se debe entrar a fuerza en alguna de las dos categorías: "mujeres buenas", "mujeres malas". Y cuando entras en alguna de ellas ya no cuenta todo lo demás que hagas, y esto es así sin importar tu edad.
El caso fue que un niño en una escuela era molestado constantemente por dos niñas: le decían insultos en la escuela todos los días, y con el paso del tiempo comenzaron a enviarle mensajes ofensivos a su perfil de Facebook.
Cuando la madre del niño se enteró, habló inmediatamente con el maestro del grupo. También estuvo contando la historia a varias amigas y compañeras suyas para pedir consejo.
La primera reacción que tuvieron TODAS las mujeres a quienes la madre contó la historia, fue preguntar con cara de asombro: ¿en serio? ¿niñas? ¿seguro una niña? ¿no habrá sido un niño?
No hicieron ninguna mención a cómo estaba el niño o descalificación hacia el acto de abuso mismo, en cambio les sorprendía e indignaba que hubiera niñas diciendo malas palabras, y esto generaba a su vez insultos hacia ellas: "malditas mocosas", "condenadas escuinclas".
De repente una niña querida por su familia, con buenas calificaciones y que en apariencia se portaba medianamente bien en la escuela, pasaba a ser una "maldita" y una "condenada", es decir, se convertía en una "mujer mala". Y no se convertía en una mujer mala por haber abusado de otra persona, sino por hacer algo que sólo los hombres tienen permitido hacer: decir malas palabras.
Y es que como todos sabemos, las "mujeres buenas" deben ser finas y estéticas, agradables siempre en todo sentido, corteses y amorosas, porque el trato rudo corresponde sólo a los hombres. Y si te comportas como sólo los hombres tienen permitido, entonces te expones al reproche social.
No defiendo lo que hicieron estas niñas, de hecho ellas mismas iniciaron una ataque violento hacia su compañero de clase porque el niño no cubría el estereotipo de hombre. A diferencia del resto de chicos del grupo, el muchacho agredido era un niño agradable, cortés, que nunca decía groserías ni golpeaba a nadie, además de ser bueno en sus estudios.
Siendo educadas las niñas dentro de un sistema en donde los niños deben ser rudos o de lo contrario no son hombres de verdad, lanzaron sobre él una serie de insultos homófobos para tratar de descalificarlo como hombre: "gay", "puto". Estamos hablando de niñas entre 9 y 12 años.
El chico a su vez, al no saber qué hacer ante las agresiones, imitó lo que hacían sus compañeros: devolver los insultos con palabras que atacan a las "mujeres malas": "bruja", "maldita". La niña le decía "gay", él contestaba "tu mamá". Y ante estos ataques la niña le espetaba: No te quieras a parecer D y L, como diciendo: Tú no eres un hombre de verdad, no tienes derecho a parecerte a quienes sí lo son. ¿Y quienes son estos hombres de verdad? Los niños que sí la insultan a ella cuando se porta como "mujer mala" y que la ponen así "en su lugar" (o tratan de hacerlo).
Es realmente terrible darse cuenta de cómo a tan corta edad estos niños ya están reproduciendo la violencia sexista en sus relaciones, y que piensen que lo "normal" es actuar de forma violenta.
Terrible que una niña piense que lo correcto es que la llamen "condenada" y "maldita", porque claro, ella está asumiendo las consecuencias de no ser una "mujer buena". ¿Quién querría ser una mujer buena si son las mujeres malas las que realmente son activas en la escena? Al convertirse en una mujer mala, ella se ganaba algunos descalificativos, pero irónicamente esa pose "masculina" le permitía ser líder del grupo e imponerse a los demás.
Esa es precisamente también una de las razones de los ataques de la niña, porque el niño al que ella identificaba con la parte perdedora de lo femenino, ese que se portaba como las "mujeres buenas" deben hacerlo, se ganaba precisamente la simpatía de las "mujeres buenas", las otras niñas del salón que se portaban como el mundo esperaba que se portaran según su sexo: amables y tranquilas. Y seguramente esas "mujeres buenas" no tratarían bien a la chica agresiva, precisamente por ser "mujer mala". Exactamente el mismo juicio que hicieron las adultas cuando supieron la historia.
Es es el sistema sexista que identifica lo masculino con lo violento y lo femenino como sometido a lo masculino, el genera esta clase de relaciones violentas, complicadas y contradictorias. Todos quieres seguir su papel porque les enseñaron que es lo correcto, al mismo tiempo nadie quiere ser perdedor (en este sistema lo femenino pierde), pero seguir el papel de ganador implica lastimar, y cuando lastimo a otros me duele también.
¿Cómo cambiar el sistema? ¿Cómo enseñar a los niños y las niñas a seguir reglas diferentes? ¿Cómo enseñarles que no es necesario violentar para ser líder?