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viernes, 12 de abril de 2019

¿Los hombres con barba son más infieles?

Ojalá fuera así de sencillo, saber que si tu novio tiene barba te será infiel, peleará contigo todo el tiempo, será más territorial, se creerá mejor que los demás hombres, se meterá en líos, y todo por dejarse crecer tantito pelo.



Circula por ahí una nota en donde se afirma que un estudio "demuestra" que los hombres barbudos son más infieles y peleoneros, o mejor dicho, el 47% de los hombres barbudos. Un resultado bastante azaroso.

Aquí algunas observaciones:

a) Tendríamos que sacar de esta lista a los que, por motivos religiosos, deciden usar barba. Asumiendo que el usar barba no es lo que te vuelve infiel, sino que esa parte de la personalidad es la que te orilla a que te guste más la barba; pero en el caso de los religiosos no es una cuestión de gusto, si que su religión así se los exige.

b) Hay otra estadística todavía más contundente, en donde se dice que la infidelidad se ejerce en un 50% en la población, sin importar si eres hombre o mujer.

¿Qué es lo que te hace infiel?

Si consideramos que un buen número de mujeres no usa barba, y de todas formas son infieles, debemos descartar el vello facial como causa de la infidelidad.

Existen otros factores: cultura (a muchos hombres se les enseña que deben "conquistarlas" a todas para ser machos), ambiente, carácter.

Psicólogos expertos te dan un tip para no ser infiel:

"Si te gusta no te tomes un café a solas con esa persona, de hecho, no estés a solas con esa persona".

Si todo se redujera a la barba, no habría la necesidad de hacer tales recomendaciones ¿por qué la advertencia? Porque TODOS estamos predispuestos a ser infieles.

El ser humano no es monógamo por naturaleza, pero socialmente la monogamia nos ha permitido sobrevivir y entablar relaciones de poder, afecto, acompañamiento y crianza.

Pero, para ser infiel, hace falta más: un ambiente que te lo permita.

Por poner un ejemplo de ambiente: una cita romántica, un cuarto de hotel, a solas en un departamento. Si nadie te ve, nadie te juzga, no sientes que sea algo indebido.

Por ello, las personas que desean ser fieles, evitan esas situaciones comprometedoras. No es que sean "moralmente superiores", también son humanos y también sienten; pero tampoco quieren lastimar a los que aman, y por ello evitan exponerse.

Y luego están los hombres a quienes les han enseñado que deben "poder con todas", no sólo tienes derecho a estar con la rubia y la pelirroja, si te gusta demuéstraselo; no importa si ya estás en una relación, o si eres casado, o lo que tu pareja sienta o espere de ti, y si te atrapa, niégalo y hazle creer que está loca.

La única diferencia entre ambas posturas es la ética y el nivel de aceptación social, algo mucho más complicado que la barba.

Y definitivamente se puede ser un buen hombre, ético y con principios, tengas o no barba.

lunes, 4 de febrero de 2019

¿POR QUÉ LOS HOMBRES CREEN QUE SABEN MÁS QUE UNA MUJER?

¿Por qué los hombres creen que saben más que una mujer? Es una pregunta que desarrollaré en este breve texto y de la cual escribo algunos ejemplos; pero antes me gustaría aclarar, para quienes se sienten aludidos y creen que no lo sabemos: sí, tenemos claro que no todos los hombres son así. Una vez lo dicho, pasemos a analizar el comportamiento de una gran mayoría de varones.


¿Por qué los hombres creen que saben más que las mujeres?

Para empezar, he aquí algunas anécdotas reales:


Anécdota 1

Una chica asistió a su primera clase de manejo de una autoescuela. Fue un buen primer día: le habían enseñado a frenar, acelerar, bajar la velocidad y dar vuelta en U, y cuando se lo contó a su novio él se ofreció a dar con ella un par de vueltas para practicar. La joven accedió y tomaron el coche, todo iba bastante bien hasta que en un alto sintió un horrible "enfrenón" que la asustó, resulta que el chico pensó que estaban demasiado cerca del coche de enfrente y sin previo aviso metió el freno de mano, realmente podrían haberse accidentado con esta acción imprudente por parte de él.


Anécdota 2

Una mujer está haciendo un traspaso desde PayPal a su cuenta de banco, a su lado se encuentra su hijo menor de edad porque una parte de ese dinero se la regalará al joven de 16 años. Una vez hecho el movimiento ella lee en voz alta (para que su hijo la escuche) el aviso de la plataforma: "El dinero puede tardar de 4 a 6 días hábiles en aparecer en su cuenta". Al terminar escucha la voz de su esposo a lo lejos que le dice: "es que sabes amor, cuando haces una transferencia así el dinero puede tardar 4 o más días en caer en tu cuenta".


Anécdota 3

Una joven se encuentra con su novio tratando de escanear un documento, ella no conoce el programa y le pregunta cuál es. Él no le responde, sólo toma la máquina y lo hace.


Son tres ejemplos muy claros, seguramente hay otros más representativos, pero estos sirven igualmente para explicar a qué nos referimos con que los hombres siempre creen saber más que una mujer.

En el caso 1, a pesar de que ella le había contado a su novio que había tenido un buen día en su clase y que ya SABÍA FRENAR; su novio simplemente decidió ignorar toda la evidencia previa de que: a) ella había asistido a una clase con un instructor calificado (a diferencia de su novio, que no tenía ninguna certificación que le permitiera enseñar) y b) Que específicamente ese día le habían enseñado cómo acelerar y frenar un auto. El chico ignoró que era su novia la que iba al volante en ese momento, y que las decisiones eran responsabilidad de ella, y en todo, caso, si él se sentía inseguro sobre la distancia o la velocidad, se lo pudo haber señalado verbalmente en vez de poner en peligro la vida de ambos con una maniobra ineficaz e innecesaria. Es obvio, que ÉL SE SENTÍA MÁS CALIFICADO QUE ELLA, tanto así que, como niño pequeño, agarró el freno de mano sin consentimiento del conductor.

El caso 2 es todavía más claro. Ella lee un texto que es simple, corto, comprensible, ni siquiera trata de explícarselo a su hijo que es un adolescente, sólo lo lee en voz alta para que el muchacho lo escuche y se entere de que el dinero que le prometió su madre lo recibirá en algunos días más; sin embargo, ella recibe una respuesta inútil a algo que nunca preguntó ¿por qué si el texto era tan sencillo el esposo pensó que su cónyuge no lo podría comprender? ¿realmente había necesidad de repetir exactamente lo mismo que ella ya había leído? Salvo que su esposo crea que ella tiene una discapacidad intelectual, no hay excusa que justifique una acción tan tonta como la de repetirle a otro en tono condescendiente lo mismo que acaba de leer.

Por último, el caso 3, igualmente ofensivo, pues a pesar de que la mujer en este caso sí tenía una duda, y sí le preguntó al otro CÓMO HACER, el sujeto la ignoró por completo y no respondió a lo que ella preguntaba; sino como niña chiquita que no tiene su coordinación desarrollada, llegó el adulto a hacer las cosas por ella. Más irrespetuoso no pudo ser.

¿Y la respuesta de ellas ante estas situaciones? Las tres refirieron sentirse enojadas, pero tampoco querían una pelea con sus parejas (a nadie le gustan los problemas); creo que esta suerte de malestar mezclada con la creencia "hay que mantener la paz en la pareja por encima de todo" "que él no se moleste", es lo que desencadena la actitud hostil de muchas.

Cuando hay una actitud hostil ellos se dan cuenta, preguntan ¿estás enojada? Ellas no quieren problemas y responden que no, aunque sea obvio que sí. Lo que no es obvio para ellos es el por qué, lo cual resulta esquizofrénico: ellos no muestras respeto hacia sus parejas, las insultan y ofenden con su comportamiento abusivo e invasivo, y además esperan que sus compañeras lo acepten con alegría.

Como no comprenden por qué sus compañeras se enojan por ser tratadas como a un felpudo, simplemente deciden que están locas, histéricas, hormonales. Cuando en realidad son ellos los que no se dan cuenta que están actuando como idiotas.


La pregunta real aquí es:

¿Por qué los hombres no se dan cuenta de que esa clase de comportamiento es ofensivo?

Y la respuesta se responde con nuestra pregunta inicial, pero esta vez sin signos de interrogación:

Porque los hombres creen que saben más que las mujeres.

Porque desde que son niños se les enseña explícitamente o no, que ellos son mejores, merecen más atención y mayor respeto que las mujeres.

En el campo de pareja es peor todavía, porque al varón se le enseña que para "conquistar" a una mujer, hay que hacerle "favores". Lo cual se traduce como "tú tienes que hacer cosas por ella, ella DEBE estar agradecida y a cambio tiene que acceder a tus insinuaciones románticas y sexuales".

Es por esto que ellos no entienden por qué se enojan ellas. Desde el punto de vista masculino ellos están haciendo un favor, se contrarían cuando la reacción no es la que esperan, les han enseñado que sus parejas deberían estar agradecidas y por lo tanto tendrían que enaltecerlos; pero en cambio ven enojo y eso les parece irracional.

Y así van los varones por la vida, ignorando e insultando a las mujeres en diferentes grados (sin la intención de hacerlo claro está) y frustrándose con la respuesta, lo cual provoca enojo e ira que para muchas resulta peligrosa.

Cerrando nuestro hilo conductor y respondiendo nuestra pregunta inicial, NO ellos no creen que sepan más las mujeres; pero si creen que ellas deberían estar agradecidas con sus intervenciones no solicitadas y sus conocimientos... aunque sean exactamente iguales o inferiores a los que tienen ellas.


martes, 7 de agosto de 2018

¿POR QUÉ TE CASARÁS CON LA PERSONA EQUIVOCADA?



Hoy Pictoline nos recuerda un texto de Alain de Botton que nos recuerda que el amor perfecto no existe; pero como la gran mayoría de nosotros cree en "la media naranja" es muy posible que acabemos con la persona equivocada.

No idealices a las pareja ni te enamores del potencial




En esta breve lámina, vemos que el romántico tiene sus pasos:

1. Nos enamoramos de la idealización del otro pensando que durará para siempre, cuando en realidad no conocemos a la otra persona. Vamos a citas, paseos y hacemos el amor, acciones que todos pasamos bien de una u otra forma, pero no nos ayudan necesariamente a conocer a la persona como tal.

2. Llega en punto en que nos damos cuenta que en realidad buscábamos otra cosa. Para algunas personas esto puede suceder en el noviazgo, pero también cuando ya han formalizado y viven juntos o se han casado.

3. Y las cosas terminan por no funcionar. En algunos casos acaban realmente MAL.


Por esa razón Alain de Botton nos decía que debíamos ser MÁS REALISTAS, incluso hasta un poco pesimistas, y aceptar que NADIE puede llenar todas nuestras expectativas.

Aún así, lo que sí podemos hacer es encontrar a una persona con la cual podemos negociar nuestras diferencias.

Y así tener un amor, no perfecto, pero sí real.

Y aquí algunos consejos de nuestra parte:

NO SE PUEDE NEGOCIAR:


  • El respeto mutuo.
  • La equidad en la relación.
  • La no violencia.

miércoles, 1 de agosto de 2018

CORRE COMO NIÑA

Todos los días (o casi todos) escucho la famosa frase "corres como niña". Tristemente estas palabras se usan como insulto, incluso aún para las propias niñas.

Este genial video lo explica:





¿Por qué cuando los chicos corren, saltan, brincan o lanzan se considera una proeza? En cambio con las niñas todo cambia.

Por suerte esta mentalidad está cambiando poco a poco.

Ahora que México ha acaparado medallas de oro en los Juegos Centroamericanos, es justo el equipo de fútbol femenil que le da otro significado a las frases "Correr como niña" y "Jugar como niña":


Oro en Panamericanos para la selección femenil





Mientras que la selección varonil llegó con muchos esfuerzos (y escándalos previos) a octavos de final, las chicas conquistan oro.

Sin embargo, falta mucho por avanzar. En este mismo campo, los patrocinios a la selección son un negocio que mueve millones de pesos y la imagen de los jugadores en publicitada como héroes e ídolos de la niñez y la juventud. No hay niño ni aficionado que no conozca sus nombres y edades.

Mientras que el equipo femenil siguen siendo "ellas", así nada más a pesar de ser bicampeonas. No hay proporcionalmente la misma cantidad de aficionados o notas que hables de las jugadoras, pocas personas saben el nombre de la capitana o la portera.

Es en estos detalles cuando se ve la disparidad, la vulnerabilidad, la invisibilidad.

viernes, 9 de enero de 2015

¿ALGUNA VEZ TE HA GOLPEADO TU PAREJA?

Cuando pensamos en violencia física viene a nuestra mente la imagen de aquellas mujeres golpeadas que vemos en los anuncios de las campañas: ojos morados, costillas rotas y, sobre todo, años de vivir abusos.

ALGUNA VEZ TE HA GOLPEADO TU PAREJA

Lo cierto que es que cuando la violencia llega a esos extremos es porque en algún momento comenzó con algo muy leve: un empujón, una bofetada. Y después, quizá la esperanzadora disculpa acompañada de la promesa "no vuelve a suceder".

A lo largo de una relación pudiera presentarse un sólo incidente de violencia física, o bien, como sucede muchas veces, que los golpes se den todos los días durante meses y años.

Los golpes son más tolerados de lo que parece, tanto hombres y mujeres son capaces de golpear a sus parejas. Una encuesta reveló que en México el 15% de los jóvenes ha experimentado al menos un incidente de violencia en su relación de noviazgo, el 64% de quienes sufren violencia física son mujeres.

¿ALGUNA VEZ TE HA GOLPEADO TU PAREJA?


La siguiente es una historia real de una agresión física (nombres cambiados*).

Antes que nada, queremos resaltar que este relato NO es ninguna justificación para todos aquellos hombres que justifican la violencia física diciendo "ellas también lo hacen ".

También queremos aprovechar la ocasión para explicar una de las razones de por qué la violencia hacia la mujer se considera violencia de género y la que se ejerce contra los varones no:

En la mayoría de los casos de hombres agredidos ellos inmediatamente terminan con esas relaciones, pues entienden y saben (porque han sido educados para "no dejarse") que nadie tiene derecho a tratarlos de forma humillante; contrariamente, las mujeres suelen aguantar más, pues les han enseñado que con amor y paciencia se puede resolver todo conflicto y que ellas como mujeres tienen influencia sobre el comportamiento y sentimientos de su compañero, por lo que una disculpa y una promesa suelen ser suficientes para continuar en una relación en la que se ha presentado un incidente de violencia.

MI PRIMER GOLPE


Diego tiene 22 años y actualmente goza de bastante suerte con las chicas. Su éxito en las relaciones no tiene tanto tiempo, tal vez unos cinco o seis años, porque de pequeño era "gordito y rosado" -como él mismo se describe-. Aún desconoce cuándo sucedió ese cambio que lo hizo encantados, pero supone que los detalles que tenía con su novia siempre llamaron la atención de las demás chicas.

Le gustan los paseos largos, todavía regala rosas y ha procurado ser siempre detallista. Le entusiasman las sorpresas y en todo momento está buscando la forma de hacer que lo cotidiano parezca especial. Diego aún cree en el compromiso que implica la confianza y así trata de llegar a acuerdos para tener una relación formal.

A sus 22 años se ha involucrado al menos con 23 ó 24 chicas, pero sólo cinco de ellas han sido sus novias formales. En sus últimas relaciones le han tocado chicas de todo tipo, lo que e ha permitido definir cierta perspectiva de la mujer en diferentes aspectos.

Aún recuerda cuando encontró a lista de Ana, su antigua novia, quien le decía que todas las mujeres tiene un listado... un conteo. En él aparece un nombre, probablemente una fecha, y una pequeña leyenda que incluye algún detallle de referencia. Esa lista incluía a todos los chicos  con los que Ana se había relacionado, y con los que había tenido desde un "kiko" hasta una relación sexual.

A los 21 años de Ana, Diego aparecía en su lista en el número sesenta y tantos, ese detalle numerológico siempre le asombró. Los problemas de Diego y Ana se resolvieron muchas veces con besos o sexo, y en algunas ocasiones la confianza y el exceso de honestidad laceraban más que el silencio.

En cierta ocasión Ana tenía una fiesta y Diego no podía acompañarla. Él la animó s irse con sus amigos.

-Pues ve a la fiesta.
-No, yo creo que no...
-¿Por qué no?
-Porque no. Pues, es que, la verdad, no confío en mí, y pues habiendo alcohol de por medio... menos.

Diego se quedó sin palabras. Su relación sólo duró algunos meses más y en la frontera de haber terminado con Ana, llegó Vanessa, quien sería su nueva novia.

Vanessa era una chica muy espontánea y lo hacía reír. Se fueron conociendo, y mientras más conciencia tenía Diego de Vanessa, menos le gustaba.

Con ella Diego aprendió que las chicas no siempre quieren "hacer el amor" y prefieren sólo el sexo; así, dejó salir su instinto animal cada vez que ella se lo pedía. Nalgadas o gritos, él la complacía. Su relación estuvo llena de experimentación y Diego aprendió mucho.

Una tarde llegó a la escuela y las miradas de los demás se posaron sobre él, los murmullos recorrían los pasillos mientras se quedaba impávido. Todos lo sabían. Vanessa fue muy clara: lo corrió de su casa, le cerró la puerta, y al tratar de evitarlo, Diego la arrojó contra el piso y comenzó a patearla en el estómago. Todos en la escuela lo sabía ya y le clavaban los juicios sobre la piel con miradas, desprecio, rencor y coraje. Diego guardó silencio y se fue lleno de miedo. Miedo de que una mujer quiera ganar siempre, miedo de las relaciones que se convierten en una lucha de poder, miedo de saberse sometido, miedo de que alguien haya contado una historia que no era cierta para justificarse.

El día que terminó todo, Diego atendió un compromiso personal; mientras eso sucedía, Vanessa lo llamó seis veces, una por cada hora que duró el encuentro. En las primeras cuatro llamadas fue gentil. La quinta ya no tuvo amabilidad alguna. En la sexta, sólo escuchó:

-Cuando llegues a tu casa márcame, porque ya me cansé de estarte esperando como tu estúpida. Yo ya no quiero estar contigo.

Diego no había acordado ver a Vanessa ese día. Después de aquella sexta llamada fue a buscarla. Discutieron, y ella parecía enfurecerse cada vez más.

-Hoy me di cuenta de que no te quiero, que ya no te soporto y que ya no quiero volver a verte -dijo ella.

Diego tomó aire y pensó que sería mejor hablar después, cuando ella estuviera tranquila, y entonces trató de marcharse. La frustración de Vanessa hizo que Diego recibiera su primer golpe a puño cerrado en la mejilla izquierda.

-¡Te odio! -gritó Vanessa y le aventó la puerta. Diego contuvo la puerta y trató de alcanzarla, la tomó del brazo y ella se dejó caer, luego comenzó a gritar:

-¡Me tiraste! ¡Me tiraste! -mientras pedía auxilio a su madre.
-Adiós, yo ya no puedo -fueron las últimas palabras de Diego.

Aquel día Diego supo que había recibido su primer y único golpe.

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*Fuente: Del Castillo Ale, etal. Amar a madrazos, el doloroso rostro de la violencia entre jóvenes. Ed. Debolsillo, 2014.

sábado, 19 de abril de 2014

EL TRABAJO MÁS DURO DEL MUNDO

En estos días anda circulando un video que algunos han dado en titular "Entrevistas para el trabajo más duro". Se trata en realidad de un anuncio publicitario de una las compañías de tarjetas de felicitaciones más conocidas en el mundo: "American Greetings".

EL TRABAJO MÁS DURO DEL MUNDO

El video consiste en una serie de entrevistas de trabajo realizadas a varias personas que contestaron a una oferta falsa para el puesto de "Director de Operaciones" en una compañía. A lo largo de a entrevista se les pregunta a los candidatos si estarían dispuestos a cumplir con las terribles exigencias de la empresa:


  • Trabajar todo el tiempo de pie y en movimiento constante.
  • Tener alto nivel de resistencia física.
  • Horario: 24 horas al día, siente días a la semana. Sin descansos, vacaciones, fines de semana o días festivos (ni siquiera en Navidad).
  • Sí con espacio libre para comer, pero sólo cuando el cliente haya terminado su comida primero.
  • Conocimientos en artes culinarias, economía, medicina.
  • Habilidades para negociación y relaciones personales.
  • Constantes guardias nocturnas sin tiempo para dormir.
  • Sin paga.

Las reacciones de los entrevistados ante tal planteamiento de esclavitud no se hacen esperar: LOCO, ENFERMO, CRUEL, INHUMANO.

Son pensamientos lógicos ante la descripción de una labor que esclaviza y tortura a otro ser humano, y sin embargo, cuando finalmente el entrevistador termina confesando que hay millones de personas en todo el mundo que realizan esta labor en estas condiciones, la respuesta de la gente es de risa y de ternura:

-¿Sabías que actualmente hay billones de personas haciendo esto?
-¿Quién?
-Mamás

(risas, llanto conmovido, miradas alegres... Claro, "las mamás son lo mejor")

Y claro, en vez de preguntarse si es correcto que una mujer por ser madre deba vivir una vida así, lo único que se termina haciendo es agradecerle con mucho amor desde el corazón con una hermosa sonrisa, y en este caso, con una tarjeta de American Greetings para el Día de las madres.

El video en cuestión lo pueden ver aquí:





El hecho de que el mundo de la publicidad se aproveche de la sensiblería para vender no es nada nuevo u original, y en este caso resultó todo un éxito. Basta con ver los comentarios en las redes sociales: "me llegó al corazón", "casi lloro", "conmovedor", "se me salieron las lágrimas", "quizá no se gana dinero pero con escuchar un mamá te quiero una mamá dice mi trabajo vale".

La cuestión aquí, es que nadie se pregunta (mucho menos los de American Greetings) por qué la maternidad no debería vivirse de forma sufriente y esclavizante. Al contrario, en vez de horrorizarnos por el trato que la sociedad da a las mujeres que optan por ser madres, alabamos y ensalzamos a aquellas que han "decidido" sacrificar sus vidas y entregarse en cuerpo y alma a la vida familiar.

Y no sólo glorificamos esta clase de maternidad-esclavitud, sino que llegamos a creer que toda madre debería obligarse a ella y, por lo tanto, aquellas que no lo hacen son "malas madres".

Creemos entonces que toda madre debe pasarse las noches en vela cuidando a sus hijos (sin importar la edad que tengan), que las mamás no tienen derecho al descanso o la diversión, que están ahí para cocinar y servir (y ya que lo hacen para los vástagos, hacerlo de paso para el marido), para limpiar el hogar (que poco o nada tiene que ver con la crianza realmente), para trabajar en el hogar... eso sí, sin paga alguna porque la mayor recompensa no debe ser el dinero sino el amor de los otros (porque claro, aquí hablamos del amor a sí misma).

Hay una realidad biológica en esto de la maternidad: una vez que tienes hijos eres madre mientras ellos vivan. Eso es innegable biológicamente pero no significa que debas dedicarte a "servir" al hijo o la hija, de hecho, la labor fundamental de todas las madres y padres, debería ser educar a sus crías para que con el tiempo se puedan cuidar de sí mismas, ser independientes, educación que debería ser responsabilidad de todos los adultos de la familia y no sólo de las mamás.

Anuncios como los de American Greetings pasan por alto que las madres son seres humanos, que requieren descanso y recreación como cualquiera y que las tareas y responsabilidades familiares deben repartirse, en vez de caer por default en un sólo miembro. Se olvida también que hay cientos de mamás que trabajan con una remuneración salarial, no sólo por necesidad económica sino por desarrollo profesional, así pues la maternidad se convierte en una parte más de la vida de forma integral y no en la vida misma.

"Madre sólo hay una", dice el refrán, pero tipos de maternidades hay muchas. Finalmente, aún cuando una mujer se decidiera por esa forma de maternidad en donde asume TODAS las responsabilidades del hogar más allá de la crianza y educación de los hijos e hijas, ¿es ético recompensar su esfuerzo sólo con una tarjeta de felicitación? ¿realmente es lo que ella querría?.

jueves, 12 de septiembre de 2013

NIÑAS ENOJADAS

El coraje y el enojo son emociones normales en todos los seres humanos, tanto en hombres como mujeres, todos pasamos por eso en algún momento de nuestra vida. Por lo tanto, si vemos niños enojados, es prácticamente seguro que también algún día encontraremos niñas enojadas.


NIÑAS ENOJADAS


Sin embargo, es común encontrarnos con la negación del enojo, especialmente respecto a las niñas. Muchas veces los padres de familia sienten que el enojo de sus hijos es una indicación de fracaso como educadores. Claro, no vas a dejar que un niño o niña enojados pateen cosas, maltraten animales o golpeen personas; pero sí hay que transmitir a nuestros hijos que el enojo es un sentimiento normal.

Es normal estar enojado si alguien te grita o te maltrata, así como es normal sentirse frustrado si las cosas no salen como esperamos, y es perfectamente aceptable expresar estas emociones.

Pero sucede que en muchas ocasiones actuamos de la siguiente forma:

A los niños, no sólo les permitimos expresar su enojo, si no que les dejamos hacerlo de forma equivocada: peleas, gritos, golpes entre hermanos, "total, así son los hombres" dicen muchas personas.

En cambio, de las niñas esperamos que sean dulces, tiernas y atentas, el enojo en este contexto es completamente inaceptable. Y entonces tenemos un problema, porque una niña enojada no es dulce, atenta ni tierna, entonces se le regaña y se le hace sentir que enojarse está mal.

En general no se considera "femenino" (aunque muchas mujeres, niñas y jovencitas lo hagan) gritar, pelearse a golpes o practicar deportes agresivos; pero tampoco se les enseñan otras formas de expresar su enojo, de hecho se les prohibe completamente.

Claro, esta prohibición no implica que las niñas no estén enojadas, al contrario, la mayoría de las mujeres a quienes les enseñan a ocultar sus sentimientos terminan recurriendo a una forma de violencia no tan explícita pero igual de dañina: la agresión verbal.

Chismes, insultos, sarcasmos, son formas de violencia mucho más sutiles que los golpes y a las que muchas mujeres están acostumbradas a usar como forma de expresar el enojo y la ira. Un ejemplo muy claro y conocido en estos días: la estudiante del CBTIS que insultó a su maestra en Twitter.

Esta chica, usó a forma de chisme la red social, e insultó con fuertes calificativos a su maestra de Recursos Humanos. Cuando se le preguntó por qué lo hizo, lo único que atinó a responder fue: "estaba molesta". Esta, aunque para muchos (incluyendo a la maestra) fue una respuesta carente de sentido, encierra una realidad que viven muchas mujeres: la incapacidad de expresar abiertamente su enojo.

Incluso la propia maestra, no pudo recurrir a una expresión abierta de su enojo por los insultos de la estudiante, sino que prefirió armar toda una clase para transmitir a ella y al resto del mundo su propia ira.

En otras ocasiones, las niñas se llegan a sentir culpables de sentir enojo, comienzan a desarrollar la creencia de que sólo las "niñas malas" se enojan (o mejor dicho, expresan abiertamente su enojo), y entonces tratan por todos los medios de ser "buenas personas". Amables al extremo, buscando la aprobación del mundo en todo momento, como si fueran complacientes por naturaleza, se centran en una conducta que a la larga las expone al abuso de otras personas que se pueden aprovechar de ese rasgo de su personalidad.

Peor todavía, existen algunas teorías que aseguran que nos sentimos atraídos hacia personas que pueden hacer lo que nosotros no podemos.

Así pues, una mujer que no sabe expresar su enojo, se sentirá atraída hacia alguien que pueda hacerlo con mucha facilidad. Y viceversa, un hombre que no sabe expresar su vulnerabilidad o ternura, se sentirá atraído hacia alguien que sí lo haga; pero al mismo tiempo, se sigue sintiendo vergüenza por estos sentimientos "poco apropiados" y paradójicamente, aunque se ama al otro por tener la capacidad de expresarlos, se le considera inferior por hacerlo.

Se inician así círculos viciosos que son verdaderamente difíciles de romper y que llevan a relaciones personales insatisfactorias y violentas.

Algunas mujeres expresan sus sentimientos de enojo con lo que NO hacen, por ejemplo: olvidar las pequeñeces que son importantes para su pareja, tener dificultad para tomar las decisiones más simples, o adquirir la costumbre de llegar siempre tarde. Muchas se aíslan y se desconectan con frecuencia, lo que es una manera muy poderosa de expresar el enojo. Otras se muestran frías y distantes, retrayéndose en un silencio hosco y poniendo mal gesto.

Hay mujeres que vuelcan su cólera contra si mismas desarrollando enfermedades mentales como la depresión o los trastornos alimenticios.

Otras ante los maltratos, expresan su enojo por medio ataques verbales a manera de venganza, como lo expresaba una chica cuya madre era golpeada constantemente por el marido:

"Mi madre solía comparar a mi padre con otros hombres y le comentaba que él no era tan guapo, tan intelectual o tan culto. Recuerdo que solía decirle que un 'vulgar comerciante'; además, se burlaba de él por su baja estatura, y ese era un punto realmente doloroso para él. Otras veces, en presencia de varias personas, ridiculizaba su forma de pronunciar algunas palabras. Era su manera de desquitarse de él".

Por eso es importante enseñar a los varones a expresar todas sus emociones y no sólo el enojo, y ayudar a las niñas a que expresen su ira tanto como otros sentimientos que puedan tener.

El enojo es un sentimiento humano, al igual que la ternura y el amor. TODOS sin importar nuestro sexo, generamos esas emociones, y es importante identificarlas y expresarlas para evitar problemas en el futuro.

miércoles, 7 de agosto de 2013

MUJERES AMAS DE CASA

En mi país como en muchos otros, existen mujeres amas de casa que siguen el rol tradicional que se asigna a una mujer: cuidar a sus hijos, su esposo y su hogar.


MUJERES AMAS DE CASA


Se entiende que estas mujeres amas de casa se dedican al hogar por decisión propia, ya sea porque así las educaron o porque les parece los más conveniente en ese momento; pero ¿por qué se atribuye a las amas de casa todo el peso del trabajo doméstico, del cuidado y educación de los hijos, de la atención del esposo? y todo las 24 horas del día y los 365 días del año.

La respuesta es sencilla: se atribuye que si el hombre tiene un "trabajo de verdad" (vamos, que sí recibe dinero) y si ella "no hace nada", entonces es justo que ella mantenga limpio el hogar, después de todo alguien tiene que hacerlo. ¿Y por qué ella y no él? ¿Por qué es él quien generalmente tiene un "trabajo de verdad" y no ella? Porque en algún momento de la vida ella dará a luz a los hijos y tendrá que cuidarlos, porque los primeros años de vida los hijos "son uno" con la madre y nadie mejor que ella para cuidarlos. Así que, ya que la mujer se quedará en casa para cuidar a los hijos, pues que de una vez haga la limpieza.

¿Y por qué cuidar al hombre? Fácil: cuando un hombre llega a su casa, después de varias horas de estar "trabajando de verdad", está cansado, y sería un gran gesto de su mujer que la tiene "tan fácil" porque está todo el día en la casa y con todo el tiempo del mundo, que atienda al marido agotado, le de comer, le lleve una bebida, le de masaje en los pies...

Y entonces tenemos varias situaciones nada favorables para las mujeres que deciden ser amas de casa:

a) A pesar de que cargan con todo el trabajo de crianza (que de por sí ya es un trabajo), tienen que hacer las labores domésticas, que también cansan y no sólo eso, sino que también exponen a las mujeres que los realizan. Sí, el trabajo doméstico, como cualquier otro trabajo, tiene sus riesgos: accidentes, torceduras, consecuencias a largo plazo.

b) Aún cuando el trabajo doméstico es extenuante y conlleva riesgos, no hay remuneración ni prestaciones para las amas de casa que lo realizan. Y para quienes se dedican profesionalmente a las labores domésticas por algún pago (y quienes por cierto, también en su mayoría son mujeres), la paga suele miserable porque se dice que no es un trabajo de grandes responsabilidades.

c) Se olvida que una persona tiene vida a parte de su trabajo, que una mujer ama de casa sabe y ve más allá de limpiar los pisos. Y entonces resulta, que no importa si un ama de casa lee el periódico todos los días, está al tanto de las noticias o estudia por las noches, nunca faltará algún imbécil que crea que con ella sólo se puede hablar de niños mocosos (¿por qué la gente siempre usa expresión? y escobas.

La sociedad es hipócrita, por una lado alaba y cuasi diviniza a las amas de casa, porque sabe que sin esa parte no podrían existir individuos que tomaran parte activa en el mundo productivo (lo cual por sí mismo convierte al trabajo de las amas de casa en un trabajo productivo); pero al mismo, se denigra su labor, se considera inferior y se les explota.

Recordemos que mucha de la violencia doméstica, se genera precisamente porque ciertos roles se ven como obligación y no como una elección con objetivos. Se explota a la mujer asignándole la tarea de ama de casa; pero no sólo eso, sino que se le exige que ejecute ese trabajo de cierta manera y bajo ciertos estándares, como por ejemplo no descansar nunca y estar siempre disponible para la familia.

Y para muestra, un estudio realizado en 1989 por Yolanda Corona Caraveo, investigadora de la UAM-Xochimilco. Ella investigó acerca de la visión que tenían los niños respecto al trabajo de sus padres, y descubrió varias cosas:

1.- Los niños, al igual que los adultos, no consideraban que el trabajo de ama de casa fuera equivalente al trabajo de un padre que laboraba fuera del hogar. De hecho, consideraban que el trabajo doméstico no era un trabajo porque no había una paga de por medio y porque tampoco había que salir del hogar para hacerlo.

2.- Para los hijos que tenían madres amas de casa, su trabajo era menos importante que el de su padre que sí trabajaba fuera, porque además de no haber una paga, para poder solventar los gastos diarios la mujer tenía que pedir dinero a su marido.

3.- Los niños consideraron que ser ama de casa no era un trabajo real, porque todos los días se hacían las mismas tareas (había una rutina establecida) y porque ellos mismos participaban de ese trabajo.

4.- Los niños consideraron que nadie elegiría ser ama de casa, sino que las mujeres lo hacían porque eso es lo que les tocaba hacer. Es decir, consideraban al trabajo doméstico no como un trabajo, sino como una obligación.

5.- Aunque todos los niños del estudio dijeron que sería justo que los padres también hicieran trabajo doméstico, cuando se les pidió hacer alguna historia al respecto, ninguno incluyó a los hombres dentro de las tareas domésticas, en cambio sí se les describió haciendo actividades recreativas (cosa que no hacen las mujeres en ninguna de las historias): leer el periódico, descansar en la sala, ver la televisión.

6.- Cuando se les preguntó a los niños, porque no incluyeron en sus historias a padres haciendo trabajo doméstico, una gran mayoría relató que sentían que el padre se sentiría "humillado" si hacía cosas como ir al mandado y lo viera alguno de sus amigos.

¿Y qué pasa cuando una mujer no desea ser ama de casa y prefiere una actividad no doméstica? Se le discrimina: a prácticamente todas las mujeres se les pregunta si tienen familia durante las entrevistas de trabajo, se les pregunta su estado civil, si tienen hijos y quien los cuida, cosa que jamás se le pregunta a un varón.

¿Y qué pasa si un hombre prefiere ser ama de casa en vez de una vida laboral fuera del ámbito doméstico? También se le discrimina: se le insulta, se le dice "mantenido", se le llama "flojo" y "desobligado". Cosa rara, porque cuando sólo hacen una pequeña cosa para "ayudar" en vez de dedicarse a tiempo completo, entonces todos creen que es un marido extraordinario (claro, cambiar un pañal compensa todas las horas que la mujer estuvo lavando trastos, ropa, barriendo el piso, fregando el baño...).

Son pocos los casos en donde realmente se valora el trabajo de ama de casa. Está el ejemplo de aquella chica israelí que durante mucho tiempo fue ama de casa, mientras tenía a su niño pequeño, aunque su aspiración era llegar a ser periodista. Nunca consideró que su tarea fuera menos valiosa, al contrario le daba mucha importancia y su familia lo sabía.

Después, su marido ofreció sacrificar un tiempo de su vida profesional para que ella pudiera concluir sus estudios y poder trabajar también en su profesión, así que durante otro buen rato su esposo cuidaba al hijo y mantenía limpio el hogar, nunca sintió que estaba haciendo una tarea inferior y cuando le preguntaban a qué se dedicaba, él siempre respondía "soy ama de casa", no le daba vergüenza porque estaba consciente de que ese trabajo era importante, tanto que permitía a otros miembros de la familia (en este caso su esposa) poder desarrollarse personalmente.

Y es que ese es el trasfondo del trabajo doméstico que realizan las amas de casa, no sólo es tener la casa limpia, es sacrificar su vida para que otros, los hijos y el marido, puedan desarrollarse y tener éxitos personales. Y esas amas de casa también tienen derecho a tener lo mismo, razón por la cual su trabajo debería ser remunerado, y debería ser una opción temporal para que esas mujeres también puedan crecer, o si no es temporal al menos debería considerarse como un trabajo de medio tiempo y no una labor de 24 horas (ya deberíamos saber que en estos tiempos la esclavitud humana es delito).

Por lo demás, hay quienes dicen que la labor de ama de casa es limitante, que no hablas con nadie y que no hay espacio para la creatividad. Hay que tener cuidado con eso, porque es una verdad a medias y se puede caer en el engaño de discriminar a las amas de casa y creer que son personas limitadas por dedicarse al hogar.

Sí, puede llegar a pasar si se vive esa opción en esclavitud y sin reconocimiento de lo que se hace; pero cuando se dignifica esa tarea, cuando realmente se entiende el valor del trabajo que está realizando esa persona, entonces la propia ama de casa puede construir herramientas para mejorar su trabajo sin tener que vivir esclavizada a él.

A final de cuentas, estar de crianza implica hablar con muchas personas (médicos, psicólogos, maestros, padres y madres de familia) y visitar muchos sitios (museos, bibliotecas, organizaciones). Sí, mucho del trabajo doméstico es mecánico, cansado y aburrido; pero vamos, en todos los trabajos hay cosas que nos gustan y motivan, y partes que nos aburren y nos cansan.

sábado, 15 de junio de 2013

MUJERES BUENAS, MUJERES MALAS

Hace poco nos contaron de un incidente que ejemplifica claramente cómo etiquetamos a las mujeres como "mujeres buenas" o "mujeres malas", y en función de eso las juzgamos.


MUJERES BUENAS MUJERES MALAS


Tal pareciera que se debe entrar a fuerza en alguna de las dos categorías: "mujeres buenas", "mujeres malas". Y cuando entras en alguna de ellas ya no cuenta todo lo demás que hagas, y esto es así sin importar tu edad.

El caso fue que un niño en una escuela era molestado constantemente por dos niñas: le decían insultos en la escuela todos los días, y con el paso del tiempo comenzaron a enviarle mensajes ofensivos a su perfil de Facebook.

Cuando la madre del niño se enteró, habló inmediatamente con el maestro del grupo. También estuvo contando la historia a varias amigas y compañeras suyas para pedir consejo.

La primera reacción que tuvieron TODAS las mujeres a quienes la madre contó la historia, fue preguntar con cara de asombro: ¿en serio? ¿niñas? ¿seguro una niña? ¿no habrá sido un niño?

No hicieron ninguna mención a cómo estaba el niño o descalificación hacia el acto de abuso mismo, en cambio les sorprendía e indignaba que hubiera niñas diciendo malas palabras, y esto generaba a su vez insultos hacia ellas: "malditas mocosas", "condenadas escuinclas".

De repente una niña querida por su familia, con buenas calificaciones y que en apariencia se portaba medianamente bien en la escuela, pasaba a ser una "maldita" y una "condenada", es decir, se convertía en una "mujer mala". Y no se convertía en una mujer mala por haber abusado de otra persona, sino por hacer algo que sólo los hombres tienen permitido hacer: decir malas palabras.

Y es que como todos sabemos, las "mujeres buenas" deben ser finas y estéticas, agradables siempre en todo sentido, corteses y amorosas, porque el trato rudo corresponde sólo a los hombres. Y si te comportas como sólo los hombres tienen permitido, entonces te expones al reproche social.

No defiendo lo que hicieron estas niñas, de hecho ellas mismas iniciaron una ataque violento hacia su compañero de clase porque el niño no cubría el estereotipo de hombre. A diferencia del resto de chicos del grupo, el muchacho agredido era un niño agradable, cortés, que nunca decía groserías ni golpeaba a nadie, además de ser bueno en sus estudios.

Siendo educadas las niñas dentro de un sistema en donde los niños deben ser rudos o de lo contrario no son hombres de verdad, lanzaron sobre él una serie de insultos homófobos para tratar de descalificarlo como hombre: "gay", "puto". Estamos hablando de niñas entre 9 y 12 años.

El chico a su vez, al no saber qué hacer ante las agresiones, imitó lo que hacían sus compañeros: devolver los insultos con palabras que atacan a las "mujeres malas": "bruja", "maldita". La niña le decía "gay", él contestaba "tu mamá". Y ante estos ataques la niña le espetaba: No te quieras a parecer D y L, como diciendo: Tú no eres un hombre de verdad, no tienes derecho a parecerte a quienes sí lo son. ¿Y quienes son estos hombres de verdad? Los niños que sí la insultan a ella cuando se porta como "mujer mala" y que la ponen así "en su lugar" (o tratan de hacerlo).

Es realmente terrible darse cuenta de cómo a tan corta edad estos niños ya están reproduciendo la violencia sexista en sus relaciones, y que piensen que lo "normal" es actuar de forma violenta.

Terrible que una niña piense que lo correcto es que la llamen "condenada" y "maldita", porque claro, ella está asumiendo las consecuencias de no ser una "mujer buena". ¿Quién querría ser una mujer buena si son las mujeres malas las que realmente son activas en la escena? Al convertirse en una mujer mala, ella se ganaba algunos descalificativos, pero irónicamente esa pose "masculina" le permitía ser líder del grupo e imponerse a los demás.

Esa es precisamente también una de las razones de los ataques de la niña, porque el niño al que ella identificaba con la parte perdedora de lo femenino, ese que se portaba como las "mujeres buenas" deben hacerlo, se ganaba precisamente la simpatía de las "mujeres buenas", las otras niñas del salón que se portaban como el mundo esperaba que se portaran según su sexo: amables y tranquilas. Y seguramente esas "mujeres buenas" no tratarían bien a la chica agresiva, precisamente por ser "mujer mala". Exactamente el mismo juicio que hicieron las adultas cuando supieron la historia.

Es es el sistema sexista que identifica lo masculino con lo violento y lo femenino como sometido a lo masculino, el genera esta clase de relaciones violentas, complicadas y contradictorias. Todos quieres seguir su papel porque les enseñaron que es lo correcto, al mismo tiempo nadie quiere ser perdedor (en este sistema lo femenino pierde), pero seguir el papel de ganador implica lastimar, y cuando lastimo a otros me duele también.

¿Cómo cambiar el sistema? ¿Cómo enseñar a los niños y las niñas a seguir reglas diferentes? ¿Cómo enseñarles que no es necesario violentar para ser líder?

viernes, 31 de mayo de 2013

HOMBRES GOLPEADOS POR MUJERES

Cuando te dedicas a escribir sobre violencia de género, se reciben muchos comentarios como "también hay hombres golpeados por mujeres" o "ellas también lo hacen".


HOMBRES GOLPEADOS POR MUJERES


Y sí, es verdad que también hay hombres golpeados por mujeres, pero eso no es ninguna justificación para la violencia hacia las mujeres. Al contrario, debería ser un aliciente más a preocuparse por los temas de violencia en la pareja y fomentar la ayuda a personas afectadas.

Justamente esta semana recibimos una consulta de un hombre golpeado por una mujer. Este hombre era víctima de violencia de parte su esposa, y buscaba ayuda psicológica.

Lo que más me sorprendió de este caso es que el hombre la había denunciado por violencia. Sorprende por dos cosas:

1. Los hombres suelen sentir vergüenza de ser víctimas pues en en nuestra sociedad se enseña que quien domina debe ser el varón, y los hombres suelen sentir el derecho de utilizar la fuerza y la violencia para hacer valer su voluntad. A quien no usa la violencia para defenderse o imponerse, se le insulta, se le tacha de "tonto" o de "poco hombre".

2. Las propias autoridades suelen hacer burla de los hombres denunciantes, lo cual hace que muchos se nieguen a seguir un proceso legal.


Afortunadamente, a pesar de estas posibilidades este hombre siguió el proceso de denuncia; pero fue difícil canalizarlo hacia alguna organización para conseguir la ayuda que necesitaba, porque la mayoría de las organizaciones trabaja con mujeres.

Y no es para menos, en cuestión de violencia de pareja las mujeres llevan todas las de perder:


-Las mujeres pueden correr verdadero peligro si abandonan a su abusador, en cambio los hombres violentados no sufren amenazas de muerte o acoso en caso de dejar a su pareja.

-Las mujeres se conflictúan emocionalmente en los casos de violencia, pues se les ha enseñado a sacrificarse a sí mismas para sacar adelante sus relaciones personales, en cambio los hombres identifican fácilmente cuando sus parejas cometen algún acto de violencia o abuso.

-A pesar de las burlas, es mucho más probable que un hombre reciba justicia en caso de denunciar, cuando las mujeres denuncian no reciben burlas pero sí se les trata de convencer de no denunciar o se las culpa de la situación.


Con tantas desventajas es lógico que se abran muchas más organizaciones para mujeres en situación de violencia que para hombres golpeados. Y es que precisamente por eso es que sólo la violencia contra las mujeres se considera violencia de género: porque el sistema las discrimina por el sólo hecho de ser mujeres, generando así múltiples situaciones en donde ellas se encuentran vulnerables.

No es que la situación de los hombres golpeados por mujeres sea menos grave, pero ellos no suelen ser discriminados por ser hombres y por esa razón tienen muchas mayores posibilidades de resolver su situación de violencia de forma exitosa: todo el mundo reconoce que un hombre no debe ser maltratado, pero cuando hablamos de una mujer entonces muchos se preguntan qué cosa habrá hecho ella para merecer el maltrato, o se le dice que si no hiciera tal o cual cosa la violencia por parte de su pareja no se daría.

Lo curioso es que la violencia en ambos casos, tanto de hombres hacia mujeres como de mujeres hacia los hombres, proviene del mismo sistema machista que discrimina a las mujeres.

Mientras que las mujeres suelen ser golpeadas porque hay hombres que piensan que ellas deben estar a su servicio y hacer su voluntad, la violencia hacia los hombres por parte de las mujeres se genera muchas veces por el estereotipo de masculinidad que establece a los hombres como fuertes y proveedores: si un hombre no tiene suficientes ingresos o es de un carácter amable, y se empareja con una mujer que espera que su pareja sea ruda y la mantenga, entonces habrá conflicto.

En ambos casos la violencia también es desencadenada por la creencia de que es correcto maltratar cuando estamos enojados (insultar, gritar y golpear son conductas que suelen justificarse con el pretexto del enfado), y que se tiene derecho a estar enojado si nuestra pareja no hace lo que le decimos o su personalidad no cubre nuestras expectativas.

Nada justifica la violencia, es un delito y la responsabilidad siempre es de quien la ejerce, la víctima no es culpable en ningún caso sin importar su sexo o edad. Desafortunadamente se denuncia poco, las mujeres golpeadas por los hombres no denuncian por miedo, los hombres golpeados por mujeres no denuncian por vergüenza.

Enfrentarse a estas emociones es una de las partes más difíciles de todo el proceso, pero es necesario. Para eso también es importante la ayuda psicológica, para poder enfrentarse a nuestros propios prejuicios al momento de querer terminar con el abuso en nuestras vidas.

viernes, 10 de mayo de 2013

¿QUÉ ES UNA MADRE?

Hoy es Día de las Madres y en muchas escuelas hay actividades y festivales al respecto.

¿QUÉ ES UNA MADRE?

Justamente hoy en una escuela preguntaron a los niños: ¿Qué es una madre?

Fue un video en que hicieron tres preguntas a los alumnos:


¿Qué tiene una madre?

¿Qué hace una madre?

¿Qué es una madre?


Las repuestas invariablemente reflejaban el rol de la madre en la familia de cada uno de los pequeños. Aquí las respuestas:

¿Qué tiene una madre?


La mayoría dijo que sentimientos y mucho amor, un pequeño simplemente dijo "muchos trastos".

¿Qué hace una madre?


Cerca de la mitad dijo que una madre trabaja para mantener a su familia y llevar comida para sus hijos, la otra mitad dijo que una madre cuida de sus hijos, de su familia y de su casa. Un pequeño en particular dijo que una madre "hace muchos hijos".

¿Qué es una madre?


La gran mayoría de los niños mencionó que una madre es una mujer que tiene hijos a quienes cuida, protege y da mucho amor. Sólo uno dijo que una madre es "una persona que nunca se rinde y trabaja mucho para lograr sus metas".


Algo que me enseñó una amiga hace muchos años y que nunca olvido, es que en los primeros años de vida un hijo está por completo apegado a su madre, lo cual significa que ella será para ese hijo la representación de cómo son las demás mujeres del mundo.

Así mismo, el trato de el padre y/o las personas que rodean a la madre, también enseña a los hijos cual es el trato que se les debe dar y el papel que ocupan las mujeres en nuestra sociedad.

Si en la familia se trata a la madre con violencia, se le ignora, se le anula, se le insulta o se le pide que sacrifique su vida por siempre, entonces los hijos también aprenderán que así funciona el mundo, que así debe ser.

Afortunadamente las cosas han cambiado mucho las últimas décadas, y ahora se respetan mucho más los derechos de las mujeres, aunque falta mucho camino por recorrer.

Hace 50 años, hubiera sido impensable que la mitad de los niños de un grupo escolar dijera que una madre trabaja para mantener a su familia y lo que definiera como la actividad "que hace", es decir, que su función primaria como mujer no es identificada con el cuidado infantil y el trabajo doméstico, sino con la vida laboral.

Cabe señalar que los niños sentían que sus madres les brindaban amor, protección y cuidados, aun cuando están fuera del hogar trabajando y desarrollando una vida profesional. Esto es importante por una razón: a un padre nunca se le pide que sacrifique su vida profesional para estar a cargo de sus hijos, nunca se cuestiona si el hombre abandona emocionalmente a sus vástagos por desempeñar un trabajo fuera de casa, nunca se le exige que esté al cuidado y pendiente de sus hijos, que vaya a las actividades escolares, que los lleve al médico cuando enferman o que tenga con ellos cualquier otra atención que implique solicitar algunos permisos laborales. Un hombre con familia puede trabajar libremente sin cuestionamientos y no se espera de él que descuide su trabajo por atender a los hijos porque simplemente no se le exige estar a cargo de ellos.

En cambio, cuando una mujer trabaja siempre existen voces que le cuestionan el abandono de su familia. Para las madres trabajadoras es un luchar constante para demostrar que pueden hacerse cargo de ambas tareas, aun cuando el mundo laboral se niegue a evolucionar para atender esta realidad. No tendría por qué existir esa cansada lucha, una madre debería tener derecho a trabajar libremente y ganarse el pan tanto como un padre.

Aún hoy en este día, son pocos los padres que acompañan a las madres a los festivales y actividades escolares, pues ellos trabajan; ellas también, pero pueden pedir permisos, a los hombres no se los dan con tanta facilidad o simplemente no se animan a pedirlos pues no se sienten con la obligación de asistir o no están acostumbrados a ello.

Sí, todavía hay muchos niños que sienten que la actividad principal de una madre está dentro de una casa, y está bien si esa es la decisión de la madre; pero también hay que empezar a reconocer que no está mal que una madre quiera realizar su principal actividad fuera de una casa. Y hay que empezar a entender que el cuidado de una familia no debe recaer sólo en la madre por el hecho de que ella tenga biológicamente la capacidad de embarazarse y gestar, sino que todos los adultos que haya en la familia deben participar: la madre, el padre, los tíos, los abuelos. Recordemos que no todos los hogares tienen madre y padre, que hay hogares monoparentales (y no, no cumplen el papel de papá y mamá, simplemente hay un padre que cumple el papel de padre, y una madre que cumple el papel de madre, que por decisión o circunstancias crían a sus hijos sin una pareja a su lado), hogares en donde, aun cuando están ambos padres presentes, los abuelos también tienen papel fundamental.

Sí, una madre es indudablemente una mujer que tiene hijos, pero no por ello debe recaer sobre ella toda la carga de la educación y cuidado. Recordemos que esa madre también es un ser humano, y seguramente querrá ser "una persona que nunca se rinde y trabaja mucho para lograr sus metas". ¿Cómo logrará cumplir sus metas como ser humano, si la responsabilizamos por completo de cada nueva vida en este planeta?

Seamos conscientes del papel que damos a las madres y a las mujeres, porque de ese ejemplo aprenden las nuevas generaciones, quienes construyen el futuro del mundo.


¡FELIZ DÍA DE LA MADRE!